A sus 50 años, Eugenia Silva tiene muy claro que cuidarse no consiste únicamente en verse bien. La modelo lleva años haciendo ejercicio, presta atención a su alimentación y mantiene una rutina de bienestar en la que caben el yoga, el gimnasio, los largos paseos e incluso los masajes. Unos hábitos que forman parte de su día a día y que también ayudan a entender la estupenda forma física que luce este verano. Así lo hemos podido comprobar en las imágenes de sus vacaciones junto a su familia.
El yoga, uno de los ejercicios que practica Eugenia Silva
El yoga forma parte desde hace años de la rutina deportiva de Eugenia, así lo ha contado a ¡HOLA! en más de una ocasión. Esta disciplina combina ejercicio físico, respiración y concentración y que, además de trabajar la movilidad, la flexibilidad y el equilibrio, se ha estudiado por sus posibles beneficios sobre otros aspectos de la salud.
Y es que investigadores de Harvard han realizado numerosos estudios sobre sus efectos. En uno de ellos observaron que las personas que practicaban yoga regularmente durante 12 semanas mejoraban sus perfiles cardiovasculares. Además, perdieron aproximadamente dos kilos y redujeron su presión arterial.
La Escuela de Salud Pública de Harvard también ha estudiado su relación con el colesterol. Los participantes experimentaron una reducción de 12 puntos en el LDL, conocido popularmente como colesterol "malo", mientras que el HDL, el "bueno", aumentó tres puntos. Los triglicéridos y la frecuencia cardiaca fueron otros de los valores que mejoraron.
Por tanto, el yoga no es solo una manera de ganar flexibilidad, fuerza o desconectar durante un rato. Practicado con regularidad, puede convertirse también en un buen aliado para cuidar la salud cardiovascular.
Por qué el entrenamiento de fuerza es tan importante a partir de los 50
Pero Eugenia no se queda únicamente con el yoga. También entrena en el gimnasio y el trabajo de fuerza adquiere especial interés a partir de los 50, una etapa en la que mantener la masa muscular cobra cada vez más importancia.
Marian García, más conocida como Boticaria García, utiliza una comparación muy gráfica para explicar por qué deberíamos prestarle atención, especialmente durante la menopausia. "Si entrenamos fuerza, el músculo puede funcionar como un 'falso estrógeno' previniendo o reduciendo alguno de los síntomas de esta etapa".
La farmacéutica recuerda que al entrenar fuerza aumentamos la cantidad de músculo y, con ella, el número de mitocondrias. Pero lo más interesante ocurre también durante el propio ejercicio. "Además de ayudarnos a oxidar mejor la grasa, al entrenar fuerza se liberan más de 17.000 moléculas que se llaman miokinas y exerkinas. Pero yo las llamo superkinas porque tienen superpoderes. Es la polipíldora natural más efectiva que hay y no se vende en farmacias", señala.
¿Y qué hacen esas moléculas? Según detalla Boticaria García, sus efectos alcanzan diferentes partes del organismo. "Desde el músculo las superkinas pueden viajar al lugar de la inflamación y mejorarla, porque tienen poder antiinflamatorio. Pueden viajar al hueso y hacerlo más fuerte. Pueden viajar a la microbiota y estimular la formación de bacterias buenas. Pueden viajar incluso al cerebro y generar más neuronas, más mecanismos neuroprotectores".
Por eso, cuando hablamos de entrenar fuerza a partir de los 50, el objetivo va mucho más allá de conseguir unos brazos definidos. Como resume Marian García, "entrenar fuerza es abrir la farmacia interna".
Los largos paseos también cuentan, y ayudan a bajar el estrés
No todo el ejercicio de Eugenia ocurre en el gimnasio o sobre una esterilla. La modelo también disfruta de largos paseos. Caminar es una de las formas más sencillas de mantenerse activo, ayuda a sumar ejercicio cardiovascular y permite incorporar movimiento sin necesidad de reservar una hora para entrenar.
Pero un paseo puede tener también otro objetivo: bajar revoluciones. Salir a caminar sin prisas, especialmente después de un día complicado, puede convertirse en una manera de desconectar del ruido y romper durante un rato con ese estado de alerta en el que muchas veces vivimos.
Boticaria García habla precisamente del "paseo parasimpático", uno de sus hábitos favoritos a partir de los 50: "Un paseo relajado por un lugar conocido, a ser posible en compañía, para liberar acetilcolina, que es el mensajero de la paz".
El nombre hace referencia al sistema nervioso parasimpático, relacionado con el descanso, la recuperación y la relajación. Así que no todos los paseos tienen que medirse en pasos, kilómetros o calorías. A veces caminar tranquilamente también puede servir para dejar que el cuerpo y la cabeza desaceleren.
Una alimentación equilibrada, pero sin vivir a dieta
La alimentación completa la rutina de Eugenia y también aquí su filosofía está alejada de las restricciones. Tal como ha contado a ¡HOLA! trata de llevar una dieta equilibrada.
Eso sí, no bebe alcohol, no consume gluten y tampoco toma lactosa. Como sabemos, el alcohol es un tóxico y no hay cantidad que se considere libre de peligro. Por otro lado, Eugenia no consume gluten porque, según ha contado, es "altamente intolerante", pero eliminarlo de la dieta no es necesariamente más saludable para todo el mundo.
Tal como recuerda Maite Cuerda, farmacéutica de Atida Mifarma, el gluten es una proteína presente en cereales como el trigo, la cebada o el centeno que la mayoría de las personas puede consumir sin problemas. De hecho, retirarlo sin un diagnóstico de enfermedad celíaca, alergia al trigo o sensibilidad no garantiza sentirse mejor y puede llevar a reducir innecesariamente la ingesta de fibra, vitaminas del grupo B y minerales.
Además, que un producto lleve la etiqueta "sin gluten" tampoco significa que sea más saludable, ya que algunos incorporan más grasas y azúcares para mejorar su textura. Por eso, ante molestias digestivas, la recomendación es consultar con un profesional antes de eliminar alimentos por nuestra cuenta.
Los masajes, otro de sus hábitos de bienestar
Eugenia también reconoce que le encantan los masajes, incluidos los que han formado parte de su rehabilitación, tras su operación de cadera. Y esa sensación de bienestar que aparece después tiene una explicación.
Ignacio Morgado, catedrático emérito del Instituto de Neurociencias de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos explicaba que "los masajes y las caricias liberan opiáceos endógenos, es decir, encefalinas y endorfinas, que producen placer y relajación actuando sobre las mismas regiones cerebrales".
Yoga, fuerza, ejercicios funcionales, largos paseos, una alimentación equilibrada y masajes forman así una rutina bastante completa. Pero si hay algo que Eugenia destaca por encima de todo es la continuidad. "Creo mucho en la constancia y en las rutinas", ha reconocido a ¡HOLA!









