Desde julio de 2026, cuando falleció su marido, el ex emir Hamad bin Khalifa Al Thani, emir padre y figura clave en la construcción del Catar moderno, la jequesa Moza bint Nasser no ha asistido a ningún acto institucional. Tampoco ha sido vista de viaje y no ha compartido en sus redes sociales ninguna imagen después del mensaje de despedida dedicado a él. La arquitecta del "soft power" catarí y madre del actual emir permanece en un silencio absoluto desde hace más de tres meses, pero su trabajo e impacto siguen en marcha. En las últimas horas ha sido reconocida como líder global, aunque no ha sido ella quien ha recogido el reconocimiento.
La Universidad de Johannesburgo ha otorgado este 1 de octubre un doctorado honoris causa a Su Alteza la Jequesa Moza bint Nasser, presidenta de Qatar Foundation y de Education Above All. El galardón, concedido "en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos humanos, por situar la educación infantil en el centro de la política mundial y por invertir en el progreso y la reforma social", se entregó durante la ceremonia de graduación presidida por el profesor Letlhokwa George Mpedi, vicerrector y rector de la institución.
Durante el acto, la UJ subrayó el papel de Moza como líder global y visionaria en educación, justicia social y progreso sostenible. Fue el embajador de Catar en Sudáfrica, Mubarak bin Nasser Al Khalifa, quien representó a la jequesa, una muestra más de que la mujer de 67 años que impulsó la reforma educativa y sanitaria del país sigue al frente de las instituciones que creó en 1995, aunque atraviesa un duelo que ha reducido su presencia pública a cero. Su agenda, sin embargo, continúa activa: programas educativos, iniciativas de acceso a la escolarización en zonas de conflicto y proyectos de desarrollo comunitario que mantienen su influencia internacional intacta.
Una vida pública que marcó un antes y un después en el mundo árabe
Moza bint Nasser ha sido más que una figura consorte. La segunda esposa del anterior emir y madre del actual ha sido durante décadas el rostro visible de Catar en el exterior. Cultivó relaciones con jefes de Estado, primeras damas, reyes y reinas, y proyectó la imagen de modernización del país. Su papel abrió camino a otras consortes del mundo árabe, desempeñando funciones significativas en política, sociedad, activismo y diplomacia cultural. Su presencia pública dejó imágenes icónicas, desde encuentros con líderes mundiales hasta momentos más distendidos, como en materia de estilo, siendo la primera mujer del Golfo en adaptar la alta costura a los códigos culturales y religiosos de la región.
Nacida en Al Khor en 1959, Moza se ganó a pulso el título de "la mujer favorita del emir". Su familia, inicialmente opuesta a la dinastía Al Thani, vivió en el exilio antes de regresar a Catar, donde su matrimonio en 1977 con Hamad bin Khalifa Al Thani cambió su destino. Graduada en Sociología por la Universidad de Catar, comenzó a ganar presencia internacional en los años noventa, participando activamente en la reforma social y educativa del país. También influyó en el rumbo de las inversiones de la familia real, una de las más ricas del mundo, con operaciones que incluyeron marcas de alta costura y propiedades históricas europeas. En dos décadas, su nombre figuraba entre las mujeres más poderosas del panorama internacional, descrita como "la matriarca del Catar" o "el rostro moderno de un régimen conservador".
La llegada de su hijo al trono en 2013 supuso un paso atrás en su exposición pública para no restar protagonismo a su nuera, la jequesa Jawaher bint Hamad bin Suhaim Al Thani. Pero ese repliegue nunca significó retirada. Moza siguió siendo autoridad moral, anfitriona en actos deportivos y culturales, y presencia constante en todo lo relacionado con Qatar Foundation. Su labor en educación en zonas de conflicto, sus programas para la Unesco y su cercanía con líderes internacionales la consolidaron como embajadora informal del país.
Hoy, tres meses después del fallecimiento del emir padre, su silencio público convive con un reconocimiento global que confirma que su liderazgo no depende de aparecer, porque hace tiempo que está plenamente construido.









