Elsa Pataky (50) nos da sus trucos infalibles para estar en plena forma: "Combino el método noruego y trabajo de fuerza"


La actriz tiene claro que el bienestar se construye día a día: fuerza, movimiento, salud mental y aprender a escuchar al cuerpo son sus claves para envejecer con energía y, sobre todo, en paz consigo misma


Un retrato de la actriz, Elsa Pataky , que se mantiene en plena forma© © TIM ASHTON
1 de septiembre de 2026 a las 19:58 CEST

"Si dentro de diez años me preguntas cómo estoy, solo me gustaría responderte que estoy en paz conmigo misma", contaba Elsa Pataky a ¡HOLA! en una reciente entrevista. Una frase que resume a la perfección su manera de mirar hacia el futuro: con ilusión, sí, pero también con los pies muy puestos en el presente. Porque llegar a cierta edad y sentirse bien -por dentro y por fuera- no es cuestión de suerte, sino de empezar a cuidarse hoy.

Pataky lo tiene claro: todo lo que hagamos ahora cuenta para ese futuro que queremos. Y el suyo pasa por sentirse fuerte, saludable y en paz con su cuerpo. "Los 50 son los nuevos 30", aseguraba en la misma entrevista en la que estrenaba nueva década. Y quizá ahí esté la clave: no se trata de perseguir la juventud, sino de llegar a cada nueva etapa con más energía, más salud y, sobre todo, muchas más ganas de disfrutarla.

Elsa Pataky, en un retrato íntimo, para HOLA© © TIM ASHTON

Una rutina de ejercicio que combina fuerza, cardio y flexibilidad

Para conseguirlo, la actriz no apuesta por una única disciplina, sino por una combinación de entrenamientos que le permiten trabajar distintos aspectos de su forma física. "Combino el método noruego, pilates para los estiramientos y trabajo de fuerza tanto con máquinas como con peso libre. Entreno un mínimo de cuatro veces por semana", explicaba.

Pero si hay un ingrediente que ha cobrado especial protagonismo en su rutina con el paso de los años, ese es la fuerza. "Le he dado muchísima importancia porque creo que es primordial con la edad, es lo que más se pierde, además del equilibrio", explicaba. Y no habla solo de levantar pesas: también de mantener a raya el deterioro de la capacidad cardiovascular. "El famoso VO2 máx cae un diez por ciento cada década, que es muchísimo, pero se puede recuperar muy fácilmente si entrenas a mayor intensidad, como el método noruego 4x4 y cosas así".

Un retrato de Elsa Pataky para HOLA© © TIM ASHTON
"Casi todas las mañanas me hago mi chupito de hierba con una máquina especial que la exprime. Apuesto por todo lo que sea sano: mi proteína, la creatina, vitaminas, prebióticos y antioxidantes. La suplementación me parece algo básico", comparte Elsa, que se mantiene en plena forma

Su filosofía, en definitiva, es clara: a más años, más intensidad. "Sientes la necesidad de entrenar con más intensidad, con fuerza y con pesas. Cuantos más años cumplo, más kilos voy añadiendo", contaba. Especialmente cuando trabaja los glúteos, una zona a la que presta especial atención: "Porque vas ganando resistencia y, además, todo va cayendo por la fuerza de la gravedad. Así que tienes que meterle más peso para que tire hacia arriba".

Y que nadie piense que se trata de una rutina de gimnasio apta para salir impecable del entrenamiento. Todo lo contrario. "Mis entrenamientos son tan intensos que normalmente termino sin poder subir la escalera", advertía.

También hay que saber cuándo parar

Aunque hay algo igual de importante que saber cuándo apretar: saber cuándo parar. Pataky también ha aprendido a escuchar las señales de su cuerpo y a adaptar sus rutinas a las necesidades de cada etapa. Así ocurrió con el yoga, una de sus grandes aficiones, que decidió dejar cuando empezó a resultar demasiado exigente para sus articulaciones.

"El yoga lo dejé porque ya resultaba duro para mis articulaciones; al final las fuerzas un poco y empiezan a exigirte demasiado. Creo que el pilates se adapta muchísimo mejor a esta etapa, no fuerzas tanto y sigues estirando y trabajando el equilibrio, que es importantísimo". Y, como buena defensora de que los pequeños gestos también cuentan, tiene incluso un consejo sencillo para sus amigas: "Comenzad con lavaros los dientes todas las noches apoyadas solo en un pie, eso ya es empezar con algo". Porque, a veces, cuidar el equilibrio puede empezar con algo tan cotidiano -y tan fácil- como cepillarse los dientes.

Elsa, con dos de sus perros© © TIM ASHTON
Elsa, con dos de sus perros. "¡Hemos aumentado la granja! Se han incorporado unas cabritillas, una está en casa alimentándose de biberón", ríe mientras nos cuenta que adora los animales y sale a pasear con ellos todas las mañanas al levantarse. "La experiencia te enseña por dónde no vas a volver a pasar. Así que ahora tengo más facilidad de poner límites, con las amistades, con la gente, con el tiempo y con lo que realmente quiero hacer"

La salud mental, otra de sus prioridades

Y de escuchar al cuerpo, a escuchar también a la cabeza. Porque para Elsa Pataky cumplir años bien no pasa únicamente por ganar fuerza, resistencia o equilibrio, sino también por encontrar momentos de calma. La salud mental ocupa así otro lugar importante en su particular receta de bienestar. "Intento meditar a veces, cuando estoy más tranquila. Pero para conseguir paz mental, lo que más me sirve es dedicarme a hobbies que disfruto y en los que solo estoy concentrada en eso y en nada más", explicaba.

Pintar, por ejemplo, es otra de sus vías de escape: "Me evade muchísimo del mundo, me centra y me da una paz mental que creo que es importantísima". También montar a caballo, una actividad que le permite olvidarse de todo lo que ocurre alrededor. Y hasta el pádel, que ahora practica y que se ha convertido en otra de esas pequeñas válvulas de escape. "Creo que las mujeres, especialmente, necesitamos esas ventanas que nos permitan evadirnos de nuestros propios pensamientos".

Elsa Pataky montando en uno de sus caballos sin silla © © TIM ASHTON

Al final, la idea que atraviesa toda su filosofía es mucho más sencilla que cualquier fórmula antiedad: cuidarse no significa exigirle cada vez más al cuerpo, sino aprender a conocerlo, fortalecerlo y respetar sus límites. Y, al mismo tiempo, encontrar esos pequeños espacios que permiten que la mente también descanse. Quizá esa sea, precisamente, la mejor manera de llegar a los 50 -y a los que vengan después- con algo mucho más valioso que parecer más joven: estar y sentirse bien.