“Este es nuestro ratito. El de los 4”. Con estas palabras resumían Roberto Leal y Sara Rubio las vacaciones que han pasado en familia en los paisajes más fascinantes de Cancún, la Riviera Maya y la isla de Cozumel.
Una escapada en la que han combinado playa, aventura, cultura y naturaleza. Un recorrido perfecto para descubrir que el Caribe mexicano es mucho más que grandes resorts frente al mar: también es selva, cenotes, vestigios de la civilización maya, arrecifes y encuentros con la fauna que dejan recuerdos para toda la vida.
CANCÚN, LA ENTRADA AL CARIBE MEXICANO
Para empezar el viaje, nada mejor que Cancún, uno de los grandes destinos turísticos de México y la puerta de entrada a la península de Yucatán. Su célebre Zona Hotelera se extiende entre el mar Caribe y la laguna Nichupté y concentra algunas de las playas más conocidas del país, como playa Delfines, con cerca de 20 kilómetros de arena blanca, aunque también merece la pena alejarse de los grandes complejos para descubrir el Cancún más local.
En familia, un día de playa puede combinarse con una excursión en barco por la laguna o con actividades acuáticas en las aguas del Caribe. Frente a la costa se encuentran además espacios naturales protegidos donde descubrir manglares, peces tropicales y arrecifes de coral. La zona de Punta Nizuc forma parte de un área natural protegida en la que se pueden observar corales, pastos marinos y diferentes especies de fauna marina.
Otra visita interesante es el Museo Maya de Cancún, que permite acercarse a la historia de una civilización que todavía está muy presente en toda esta región. Y, si hay tiempo, merece la pena acercarse a Isla Mujeres para pasar el día entre playas de arena blanca, aguas transparentes y pequeñas calas.
RIVIERA MAYA: CENOTES, SELVA Y CIUDADES MAYAS
Desde Cancún comienza uno de los recorridos más atractivos del Caribe mexicano: la Riviera Maya. El litoral reúne localidades como Puerto Morelos, Playa del Carmen, Akumal y Tulum, además de algunos de los grandes atractivos naturales y arqueológicos de Quintana Roo.
Una de las experiencias imprescindibles son los cenotes, antiguas cavidades inundadas de agua dulce que forman parte del paisaje de la península de Yucatán. Los hay abiertos, semiabiertos y completamente subterráneos, y muchos permiten nadar, hacer snorkel o simplemente contemplar sus aguas cristalinas rodeadas de vegetación.
En Puerto Morelos se puede seguir la Ruta de los Cenotes y nadar en cenotes abiertos como Jardín del Edén o Cristalino, en la selva, y en el santuario natural Elvira, cerrado, de acceso exclusivo con reserva. Esta es una de las excursiones más sorprendentes, siempre respetando las normas de cada espacio y evitando usar cremas o productos que puedan dañar el ecosistema.
También está Tulum, uno de los lugares arqueológicos más famosos de México. Sus antiguas construcciones mayas se asoman al Caribe y forman una de las estampas más reconocibles de la región. Más hacia el interior, Cobá permite adentrarse en la selva y conocer otra de las grandes ciudades mayas de la península. Y para quienes quieran dedicar más tiempo a la historia, la ciudad maya de Chichén Itzá, aunque se encuentra fuera de Quintana Roo, es una de las excursiones que mejor completan un viaje por esta zona: es una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.
PLAYA DEL CARMEN Y AKUMAL: NADAR CON TORTUGAS
Playa del Carmen es otra de las grandes puertas de entrada a la Riviera Maya. Su Quinta Avenida concentra restaurantes, tiendas y ambiente, mientras que desde su puerto parten los ferris hacia Cozumel. El Sabrosito del Fogón es un buen lugar para tomar unos tacos al pastor.
A poca distancia, al sur de Cancún, se encuentra Akumal, conocido por sus aguas habitadas por tortugas marinas. La experiencia de nadar o practicar snorkel en sus proximidades permite contemplarlas en su hábitat natural, siempre mediante operadores autorizados y respetando las distancias y las indicaciones de conservación. Sara Rubio pudo vivir la experiencia que plasma en sus redes sociales como un momento inolvidable: "reír, correr, saltar y vivir aventuras que ya son recuerdos para siempre", escribía.
COZUMEL, UN CIELO LLENO DE ESTRELLAS DE MAR
La siguiente parada del viaje conduce hasta Cozumel, una isla situada frente a Playa del Carmen y uno de los grandes destinos mundiales para el buceo y el snorkel. Su principal tesoro se encuentra bajo el agua: el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel protege cerca de 12.000 hectáreas de ecosistemas marinos y forma parte de la Gran Barrera Mesoamericana.
Aquí se puede navegar hasta lugares como El Cielo y El Cielito, famosos por sus aguas poco profundas y sus estrellas de mar, practicar snorkel entre peces de colores o descubrir la riqueza de los arrecifes. Roberto Leal no quiso perderse la experiencia que su mujer, Sara, inmortalizó en imágenes submarinas del presentador junto a las estrellas de un intenso color rojizo. También es posible recorrer la isla por carretera, detenerse en sus playas y miradores y acercarse a San Miguel de Cozumel, su principal localidad, para conocer su ambiente y disfrutar de la gastronomía local.
UNA NOCHE PARA NO OLVIDAR
Y entre todas las experiencias de este viaje familiar hubo una que terminó convirtiéndose en la más emocionante: la noche en la que Roberto, Sara y sus hijos pudieron contemplar la eclosión de las tortugas marinas en las playas de Cancún, en el hotel donde se alojaron. En la oscuridad de la playa, después de permanecer bajo la arena durante semanas, las pequeñas crías comienzan a salir de sus nidos y emprenden una carrera instintiva hacia el mar.
Cozumel tiene una larga tradición de protección de estas especies. La Fundación de Parques y Museos de Cozumel registró en junio de 2026 los primeros nacimientos de la temporada en el Campamento Tortuguero Punta Sur, donde se trabaja en el seguimiento y protección de los nidos.
Contemplar este espectáculo exige hacerlo con máximo respeto, como el mismo presentador sevillano recuerda en el vídeo que grabó y compartió con sus seguidores en las redes sociales: "hay que observar este momento mágico sin tocar las crías, sin iluminarlas con móviles o linternas, sin bloquear su camino hacia el agua y siguiendo siempre las instrucciones de los equipos de conservación". Es precisamente esa fragilidad la que convierte el momento en algo tan extraordinario.
Y así, entre la emoción de los niños, el silencio de la noche y el pequeño ejército de tortuguitas avanzando hacia el Caribe, terminó una de las experiencias más especiales del viaje de Roberto Leal y Sara Rubio. Un instante que el presentador resumió con la emoción de quien sabe que acaba de vivir, junto a los suyos, uno de esos recuerdos que permanecen para siempre: “Qué maravilla, qué momento tan increíble. Esto no se nos va a olvidar nunca”.
















