Aunque no hay una edad estándar recomendada para ir al ginecólogo por primera vez, muchas adolescentes acuden entre los 13 y los 15 años a esa visita inicial. La llegada de la menstruación, sobre todo si acontece con algún problema, como dolor o sangrados abundantes, y el inicio de las relaciones sexuales completas, que en España está, de media, en torno a los 15 años, también son momentos en que las familias acompañan a sus hijas a esta consulta.
Al margen de esto, el ginecólogo también puede cumplir un papel esencial en la información sobre anticonceptivos y sobre infecciones de transmisión sexual (ITS), que han aumentando alarmantemente en los últimos años entre este grupo de población. Hablamos con el Dr. Miguel Ángel Jiménez Ortuño, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari El Pilar, en Barcelona, y coordinador del área maternal del centro, sobre todo ello.
Los adolescentes son la generación con mayor acceso a información que jamás hubo, pero con grandes dificultadess para discernir entre información veraz y fake
A qué edad se aconseja acudir al ginecólogo por primera vez? ¿Cómo es esta primera consulta?
No hay una edad concreta en la que se deba o no acudir al ginecólogo. La Ginecología es la especialidad médica que trata tanto la fisiología como la patología del aparato reproductor femenino en cualquier etapa de la vida. Así pues, cuando una mujer refiere tener cualquier síntoma o duda en su aparato reproductor (utero, ovarios, vulva, vagina, mama…) debe acudir al médico especialista.
Cierto es que hay campañas preventivas poblaciones en el sistema público de salud que recomiendan ciertas exploraciones a edades concretas. Estas son diferentes en las diversas comunidades autónomas, pues como es sabido en España la mayoría de las competecias en sanidad están transferidas a las autonomías.
Una vez que se ha realizado esa primera visita, ¿cada cuánto tiempo conviene repetirla?
Como profesional en ginecología desde hace 20 años yo recomiendo un control preventivo cada año. Conocedor que esta frecuentación difiere del manejo de la sanidad pública yo defiendo lo contrario. Cuando una mujer acude al ginecólogo cada año es para hacer medicina preventiva, para comentar dudas, para planificar actos de futuro.
Debemos entender la revisión de ginecología no como el mero acto de hacer una citología cérvico-vaginal, que es lo que se hacía antes, sino como un espacio para que nuestras pacientes puedan resolver cualquier duda sobre su ciclo menstrual, su sexualidad, puedan planificar su maternidad o lo que ellas deseen.
El ginecólogo en muchas mujeres actúa como su médico de referencia, así que muchas veces también solicitamos analíticas para descartar riesgos cardiovasculares y hacer medicina preventiva.
¿Qué situaciones recomiendan adelantar la visita al ginecólogo, ya sea la primera de ellas o antes de la revisión pautada?
Se debe acudir al profesional en Ginecologia ante cualquier sintomatología que difiera de su normalidad. Por ejemplo: alteraciones en el flujo vaginal, trastornos en el ciclo menstrual, alteraciones en su glándula mamaria, lesiones vulvares... Debemos recordar que anticiparnos lo más que podamos suele ser la fórmula para conseguir tasas elevadas de curación.
¿Cómo se puede ayudar a la adolescente ante el miedo a la exploración ginecológica? ¿Qué pruebas se suelen realizar?
La población adolescente ha de ser concienciada de que acudir al ginecólogo no siempre va a suponer una exploración y que si debe haberla esta será o debería ser siempre respetuosa o cuidadosa. Las pruebas que se suelen realizar dependen mucho de la edad de la paciente y del motivo de consulta.
Las praxis más realizadas suelen ser bien cultivos de exudados vaginales, tomas para determinación del virus del papiloma humano, exploraciones mamarias y/o ecografías (transvaginales o transabdominales).
¿En qué casos está indicado hacer una ecografía mamaria o una mamografía en la adolescencia?
En adolescentes realizaremos ecografía mamaria y/o mamografía sólo en dos situaciones concretas: cuando en la exploración mamaria se objetiva una nodularidad o alteración en el complejo areola-pezón, y en pacientes con antecedentes de cáncer de mama familiar.
¿Cuáles son las dudas más frecuentes que plantean las adolescentes en esa primera visita ginecológica?
Las principales dudas que suelen tener son variadas y sorprendentes muchas veces. Son la generación con mayor acceso a información que jamás hubo, pero con grandes dificultades a mi entender para discernir entre información veraz y fake. Suelen tener ideas erróneas sobre anticoncepción, sobre el ciclo menstrual y sobre cómo alimentarse para mantenerse saludables.
¿Qué problemas de salud en este ámbito son los más habituales en la adolescencia?
Hoy en día uno de los principales problemas de salud que tienen nuestras adolescentes son las enfermedades de transmisión sexual. Nuestros jóvenes no perciben el riesgo a corto, medio y largo plazo que implica contraer enfermedades de transmisión sexual. Consideran que todas ellas son tratables y que no dejan secuelas. Lamentablemente no es así, ni todas son tratables al cien por cien ni todas experimentan una restitución completa.
Debemos recordar que a día de hoy el HIV no se cura, se cronifica. Debemos recordar que la clamidia puede dejar trastornos inflamatorios crónicos en el endometrio uterino, siendo causa responsable de trastornos en la reproducción en la edad adulta….
Es un reto de nuestra sociedad saber llegar y hacer entender a nuestros adolescentes que deben cuidarse hoy para estar saludables mañana.








