Una experta en protocolo desvela los secretos de la gran cena de los Macron: el curioso motivo por el que el rey Felipe se sentó junto a Brigitte


Marina Fernández, experta en protocolo, analiza para ¡HOLA! las claves y la simbología detrás de la inolvidable cena de gala


© Getty Images
Jose MorenoREDACTOR ESPECIALIZADO EN REALEZA
Actualizado 2 de octubre de 2026 a las 0:28 CEST

El encuentro entre Felipe VI y Doña Letizia con Emmanuel y Brigitte Macron se ha convertido en una de las escenas más destacadas de los últimos tiempos, pues el Palacio Real de Madrid se convirtió en escenario de un protocolo regio que deslumbró a través del brillo de la tiara Floral de la Reina. Un momento lleno de matices en el que los detalles adquirieron un especial simbolismo con significados más profundos de lo que podemos llegar a imaginar. Marina Fernández, especializada en protocolo, ha sido la encargada de descifrar a ¡HOLA! cada uno de los gestos, hechos y detalles que han hecho de esta cita una velada que pasará a la posteridad: desde la posición de cada uno de los invitados hasta la importancia del menú en este tipo de encuentros. 

La actriz Carmen Maura saluda a la reina Letizia durante el tradicional besamanos en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid© Getty Images
La actriz Carmen Maura saluda a la reina Letizia durante el tradicional besamanos en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid

El análisis de una histórica visita

Las visitas de Estado nacen de una posición en la que el objetivo es la proyección de "la buena sintonía entre dos países". Un momento de distensión en el que la marca pretende hacer del protocolo el eterno recordatorio de que en este tipo de veladas "se mide absolutamente todo al milímetro para generar una sensación de equilibrio institucional", destaca Marina Fernández, especialista en protocolo. Un momento en el que la aparición del Rey y la Reina —ella luciendo los diamantes más imponentes de la dinastía— es en realidad un gesto en el que se subraya que "el Estado español está encarnado en la Corona, símbolo de la Jefatura del Estado". Y es que fue en esta velada donde Doña Letizia quiso ser única, siguiendo el regio y tradicional protocolo en el que las alhajas más destacadas del joyero real ahondan en una historia que trata de ser recordada de forma constante, aunque buscando "agasajar a los invitados de honor". Y es que, en realidad, todo lo que se lleva a cabo en este tipo de veladas trata de subrayarse, controlarse y ejecutarse según lo planeado, "desde la lista de invitados hasta el menú que se va a servir", explica a este medio.

Reina Letizia© Getty Images
La reina Letizia hizo uso de la diadema floral

Un protocolo que comienza en el besamanos y se refleja de la forma más gráfica posible en la posición de cada uno de los invitados en la mesa, donde "las presidencias de las personas más relevantes protocolariamente están sentadas en los lados de la mesa", lugar donde habitualmente "se aplica la ley del descanso matrimonial". Un gesto que en protocolo es una regla de etiqueta para banquetes o comidas formales que consiste en no sentar juntos a los cónyuges o parejas estables para tratar de "separar a esos dúos y que la conversación no se monopolice". Es por ello que Don Felipe se situó al lado de la primera dama francesa —con quien derrochó gran complicidad—, mientras que Doña Letizia estuvo sentada junto al mandatario galo; algo que en realidad, aunque sea conocida con ese nombre, "no es una ley; es una técnica protocolaria y de ordenación de invitados". Un momento en el que la conversación, la risa y los estrechos lazos se abrieron camino para vivir una noche que quedará para el recuerdo. 

Los reyes Felipe y Letizia tras el histórico besamanos en el Palacio Real© Getty Images
Los reyes Felipe y Letizia tras el histórico besamanos en el Palacio Real

Asimismo, es a través de los invitados donde además se busca reflejar ese equilibrio institucional del que Marina Fernández nos hablaba al principio de la conversación, pues no es únicamente en el protocolo donde se trata de rendir homenaje a quien visita el país. Es a través de otros aspectos como la lista de invitados donde "se construye no solo con invitados de carácter institucional o políticos, sino que también se incluyen nombres del mundo de la cultura, del deporte, de la vida intelectual e incluso músicos". Y así fue, al reconocer rostros como Luz Casal, Carmen Maura y otras figuras vinculadas con ambas culturas pusieron el broche de oro a una de las cenas más destacadas de los últimos tiempos.  

La atleta francesa Alice Finot, entre los invitados de honor a la velada en el Palacio Real© Alice Finot
La atleta francesa Alice Finot, entre los invitados de honor a la velada en el Palacio Real

El menú de la velada, firmado por el galardonado chef Joan Roca, se convirtió en un homenaje gastronómico cargado de historia y técnica, diseñado para agasajar al presidente y a la primera dama de Francia y revelado por la atleta Alice Finot. La propuesta comenzó con bocados tan icónicos como el brioche al vapor de trufa —reconocible por su textura esponjosa— y el turrón de foie. Como plato principal, se sirvió un histórico parmentier de bogavante con trompetas de la muerte, una receta clásica de El Celler de Can Roca que se remonta a 1988. El broche de oro lo puso su célebre postre láctico, una creación de 2003 concebida como un viaje sensorial en torno a la leche de oveja ripollesa a través de distintas texturas —dulce de leche, yogur, requesón, helado y nata deshidratada—, culminado con notas de guayaba y una nube de azúcar. 

Fue precisamente a través de la deportista galas como se pudieron conocer los detalles de la minuta firmada por el chef Joan Roca© Alice Finot
Fue precisamente a través de la deportista galas como se pudieron conocer los detalles de la minuta firmada por el chef Joan Roca

Este diálogo entre la tradición y la vanguardia no fue casualidad, sino un reflejo meditado de la identidad del país, tal y como analiza Marina Fernández: "En cuanto a la mesa y el menú hay una cosa que me parece muy interesante. Como podemos ver en las fotografías, es una mesa que corresponde a una cena de gala en el Comedor de Gala del Palacio Real; los manteles, la vajilla, la cristalería... todo habla de la Corona. Pero que hayan elegido a Joan Roca como el diseñador y el ejecutor del menú es utilizar dos lenguajes diferentes: el lenguaje más tradicional, en cuanto a la utilización de esas vajillas de Patrimonio Nacional, y un lenguaje ultramoderno que es la cocina de Joan Roca". De este modo, la velada logró transmitir un mensaje que trasciende lo puramente gastronómico: "Yo creo que lo que la Casa nos está contando con esto es esa doble vertiente del Estado español, que es un Estado que se asienta en una historia antiquísima compartida con Francia, en este caso, pero también es un Estado moderno. Y nos lo enseña a través de la gastronomía".