La gran noche de Letizia ante los Macron: el impresionante joyero real que podría coronar a la Reina en el Palacio Real


Un acontecimiento donde la solemnidad, el protocolo y la alta diplomacia volverán a entrelazarse sobre el tapiz regio


Jose MorenoREDACTOR ESPECIALIZADO EN REALEZA
25 de septiembre de 2026 a las 16:56 CEST

El Palacio Real de Madrid volverá a convertirse en uno de los enclaves más destacados con la cena de gala que Felipe VI y Doña Letizia ofrecerán a Emmanuel Macron con motivo de su visita de Estado a España. Un momento en el que las alhajas más destacadas del joyero real volverán a ver la luz de la mano de la Reina, donde la historia, la elegancia y la sofisticación volverán a reencontrarse con la historia de los entornos palaciegos, así como las de unas relaciones compartidas entre ambos países que volverán a ponerse de relieve en una noche que se prevé llena de simbolismos. Será el 29 de septiembre cuando el Rey de la bienvenida al presidente de la República Francesa en una ceremonia con todos los honores, aunque será bajo la luna de un cielo cerrado cuando los diamantes más impresionantes de la reina Letizia vuelvan a ver la luz de una forma más que especial.

El rey Felipe VI y la reina Letizia de España, junto con el sultán de Omán© Casa de S.M. el Rey
El rey Felipe VI y la reina Letizia de España, junto con el sultán de Omán

Tiaras con alma de princesa 

La entrada de doña Letizia a los entornos palaciegos supuso la renovación de una testa en la que lucir las alhajas más imponentes de la dinastía Borbón. Un momento lleno de brillo en el que, con motivo de su boda –y en otras muchas ocasiones– hizo uso de algunas de las joyas más imponentes, aunque era en ese momento cuando aún existía esa distinción entre las joyas que la entonces princesa de Asturias podía hacer uso y aquellas que la reina Sofía tenía reservadas. Su más romántico 'sí, quiero' con el entonces príncipe Felipe marcó el inicio de una historia. Fue el día de su boda cuando hizo uso de la tiara prusiana; una pieza de estilo imperio, elaborada en platino y diamantes por la joyería Koch, que fue un regalo del káiser Guillermo II a su hija. Cargada de valor sentimental, fue la pieza elegida por doña Sofía y por doña Letizia para el día de sus respectivas bodas, lo que entonces establece un valor más que sentimental que, quién sabe, podría volver a ver la luz en una visita cargada de lazos dinásticos.

Doña Letizia haciendo uso de la tiara Prusiana el día de su boda © Getty Images
Doña Letizia haciendo uso de la tiara Prusiana el día de su boda

Otra de las tiaras más destacadas de doña Letizia —y de la que ha hecho uso en tan solo una ocasión pública—, es la tiara Princesa, que convirtió su testa en un auténtico y sofisticado despliegue de diamantes y perlas. Diseñada en 2006 por la emblemática Casa Ansorena, esta joya de corte romántico y exquisito refinamiento cuenta con más de 450 diamantes talla brillante y cinco pares de perfectas perlas australianas de simetría impecable. Coronada en su epicentro por el emblemático motivo de la flor de lis —símbolo por excelencia de la dinastía Borbón—, la valiosa pieza fue creada por un expreso encargo del entonces príncipe Felipe a la célebre casa joyera madrileña como un regalo de aniversario de marcado carácter personal y romántico para doña Letizia. Un verdadero tesoro contemporáneo que encierra el valor sentimental de sus primeros años como Princesa de Asturias y que permanece custodiado en su joyero privado a la espera de volver a brillar en una gran cita de Estado.

La reina Letizia haciendo uso de la tiara Princesa© Gtresonline
La reina Letizia haciendo uso de la tiara Princesa

Las dos tiaras más parecidas; perlas y diamantes

La conocida como tiara de la Chata —o de las conchas— se alza como una de las piezas con mayor carga romántica e histórica del joyero regio. Creada en 1867 por la casa parisina Mellerio por encargo de la reina Isabel II con motivo del enlace de su hija, la infanta María Isabel, esta joya de inspiración marina recrea con maestría el movimiento del mar, pues está elaborada en delicados motivos de conchas que simulan las olas se entrelazan con perlas en forma de pera que evocan la espuma del océano. Tras pasar de generación en generación y cruzar el exilio de la mano de don Juan de Borbón y doña María de las Mercedes, la joya llegó a manos de la reina Sofía como un valioso regalo de bodas en 1962, convirtiéndose con el paso de los años en una de las tiaras más ligadas a la historia viva de la familia real española.

Doña Letizia junto a la tiara de la Chata© WireImage
Doña Letizia junto a la tiara de la Chata

Por su parte, la majestuosa tiara de Cartier representa el culmen de la sofisticación y el diseño vegetal de principios del siglo XX. Creada por la célebre firma francesa en 1920 sobre una suntuosa base de platino y diamantes, la diadema destaca por sus siete imponentes perlas orientales integradas en elegantes motivos florales que sustituyeron, con el tiempo, a las esmeraldas originales de la emperatriz Eugenia de Montijo. Símbolo indiscutible de la soberanía femenina en la corte, la pieza ostenta el privilegio de haber sido lucida por tres reinas de España —Victoria Eugenia, doña Sofía y la propia reina Letizia—, además de por la infanta Cristina en citas europeas de gran relevancia, reafirmándose como un emblema intergeneracional de distinción y majestuosidad.

La reina doña Letizia haciendo uso de la impresionante tiara Cartier© Getty Images
La reina doña Letizia haciendo uso de la impresionante tiara Cartier

Las tres tiaras más brillantes del joyero

Piezas que evocan a una elegancia que posa sobre la reina de España, y que, como está previsto, volverán a ver la luz de la mano de doña Letizia en un momento lleno de protocolo en el que la solemnidad se apropiará de cada uno de los rincones del Palacio Real de Madrid. Es a través de la tiara floral donde la reina ha destacado en muchas ocasiones, pues su simpleza recubierta de diamantes y color se ha convertido en protagonista en algunas de las recepciones más destacadas de la residencia oficial de los miembros reales. Una pieza realizada por Mellerio y regalada a doña Sofía por el Gobierno español con motivo de su boda, es una de las grandes favoritas de doña Letizia. Destaca por su versatilidad, ya que sus tres flores de platino y diamantes pueden lucirse también como broche o gargantilla. 

Doña Letizia haciendo uso de la tiara floral © Getty Images
Doña Letizia haciendo uso de la tiara floral

Otras de las alhajas más destacadas es la tiara de la reina María Cristina, una pieza diseñada en 1906 e inspirada en los tradicionales e imponentes tocados kokoshnik de la corte imperial de los zares, esta deslumbrante joya fue realizada en platino, diamantes y sublimes perlas en forma de lágrimas invertidas. Perteneció originalmente a la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena y, en 1935, el rey Alfonso XIII se la regaló a su nuera, doña María de las Mercedes, con motivo de sus nupcias con don Juan de Borbón. 

La reina Letizia presumiendo de melena rizada con la tiara rusa© GTRES
La reina Letizia haciendo uso de la tiara María Cristina

Su elegancia atemporal no solo ha conquistado a las distintas generaciones de la Corona española, sino que también ha traspasado el lienzo para convertirse en arte puro, pues la valiosa tiara cobró un protagonismo icónico en el célebre retrato de los reyes Felipe VI y Letizia firmado por el pintor Alberto Rubio, donde la pieza luce en todo su esplendor sobre la testa de la Reina como una maravillosa alegoría a la historia, el arte y la continuidad dinástica. Un momento en el que el mundo se paró para quedar plasmado a través del arte, la técnica, los colores y los secretos que provocan que una de las tiaras más destacadas del joyero real quede plasmada en un retrato que ya forma parte de la historia.

El retrato realizado por Alberto Rubio, que incluye la tiara María Cristina © Cedidas
El retrato realizado por Alberto Rubio, que incluye la tiara María Cristina

No obstante, queda por señalar la joya más majestuosa y soberbia del vestidor real, aunque no por ello la menos importante. Y es que, dentro del universo de alhajas históricas al que doña Letizia tiene acceso, se encuentra la imponente tiara de la Flor de Lis, una auténtica obra de arte de la alta joyería que actúa como un lazo natural y directo con la propia historia, expresando el símbolo más sagrado y representativo de la dinastía Borbón. Elaborada en platino por la mítica firma Ansorena, la pieza destaca por sus tres emblemáticas flores de lis cuajadas de diamantes de talla brillante, unidos por delicadas orlas de inspiración vegetal. Una deslumbrante joya que fue un regalo de bodas del rey Alfonso XIII a la reina Victoria Eugenia en 1906, quien más tarde la incluiría en el histórico lote de las joyas de pasar, quedando reservada en exclusiva para las Reinas de España y destinada a las grandes e históricas citas de Estado.

La reina Letizia en su visita de Estado a Suecia, junto a la tiara Flor de Lis© GTRES
La reina Letizia en su visita de Estado a Suecia, junto a la tiara Flor de Lis

Piezas bañadas en platino, diamantes y perlas que guardan siglos de historia tras sus estructuras y que, muy pronto, volverán a ver la luz de la mano de doña Letizia. Una noche que estará marcada por la solemnidad, la elegancia y la sofisticación de quien se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales de la Corona española, aprovechando cada gran cita de Estado para deslumbrar de la forma más especial.