Apurando las vacaciones en las playas de Cádiz, junto a su pareja, Rosauro Varo, y sus tres hijos, hemos visto a Amaia Salamanca en las páginas del último número de ¡HOLA! Con un bikini color chocolate y unos shorts vaqueros, la actriz no puede estar más espectacular a sus 40 años.
Al contemplarla, todas nos preguntamos cuáles son sus rutinas y tratamientos de belleza para estar así de estupenda.
Hace unos meses, tras su nombramiento como embajadora de Flavo-C Intense, el nuevo sérum bifásico de Isdin, la madrileña nos confesó cómo se cuida para tener una piel radiante.
"Van pasando los años y cada vez cuesta más verse bien. Pero, bueno, yo creo que cuando te sientes bien contigo misma, si sabes que estás haciendo los pasos correctos y le estás dando ese cariño a tu piel, te ves con más vitalidad y tienes una piel con más luz, con más vida. Tú misma te sientes a gusto y no tienes que esconderte al final detrás del maquillaje", reflexionó entonces la protagonista de Muertos S.L.
Crisis de los 40 y suplementación: los nuevos hábitos de la actriz
"Tengo una pequeña crisis", confesó Amaia entre risas, el pasado mes de marzo, cuando se acercaba su cumpleaños y el cambio de década. "Me he puesto a tope con un montón de cosas. Tomo vitamina C (oral) tres veces al día, que serían como 3 gramos. También magnesio, y ahora ha comenzado con la creatina.
Llevo solo dos semanas con esto y no me ha dado tiempo a ver resultados, pero sí me noto con más energía, también por la coenzima Q10 que tomo por las mañanas", explicó sobre la suplementación que sigue ahora mismo.
"No hay que saturarse, hay que ir probando ciertas cosas para ver cómo te sientan", nos dijo. Y puso el acento en la importancia de dejarse asesorar por un profesional para dar con tus aportes nutricionales perfectos: "Esto es lo que yo estoy tomando, pero no significa que vosotras os tengáis que tomar lo mismo".
Entrenamiento de fuerza a partir de los 40: el cambio clave en su rutina 'fitness'
Aparte de los suplementos, otro pilar de su bienestar físico que ha transformado notablemente es su plan de ejercicios, migrando del cardio hacia la musculación.
"Una se va haciendo mayor, y antes tendía a correr más y hacer más ejercicios aeróbicos, pero creo que lo que necesitamos a partir de los 40 es tener fuerza, así que me estoy dedicando más al gimnasio y a ejercicios de musculación", comentó.
Deporte en cualquier lugar y bienestar mental
Para mantener la constancia en sus tres o cuatro sesiones semanales, la actriz busca alternativas accesibles cuando está de viaje: "Si no tienes un gimnasio cerca, puedes hacer cosas maravillosas con tu propio peso". Por ejemplo, las famosas planchas que fortalecen los músculos del core (abdomen, espalda baja y pelvis), mejoran la postura y aumentan la estabilidad corporal.
Más allá de esculpir su figura, la actividad física es clave para la salud mental de Amaia: "Para mí, hacer deporte me cambia la mentalidad, me genera buen rollo".
Nutrición y dieta: "Conforme te haces mayor, una buena alimentación es clave"
La intérprete reconocía que la nutrición ha sido uno de sus puntos más complejos para ella a lo largo del tiempo. "Antes entrenaba dos o tres días, pero al final tu cuerpo va envejeciendo y tienes que cuidarte más. Antes tampoco cuidaba tanto mi alimentación... Tienes que ir cuidando más aspectos de los que cuidabas con 20 y pico años. Es así".
Gustos gastronómicos, platos estrella y caprichos diarios
Hace dos años, en una charla con El Mundo, aseguró: "Conforme una se va haciendo más mayor, una buena alimentación es básica y clave, porque yo no siempre he comido muy sano". Al contrario de lo que se pudiera pensar, la protagonista de Bienvenidos a Edén no es nada fan de lo verde: "No soy una persona de frutas y verduras. Bueno, verduras, más, pero las ensaladas no me gustan", admitía en aquella entrevista, en la que también señalaba que tampoco consume pimientos, “porque me sientan mal”. Asimismo, la paciencia entre fogones, no es una de sus virtudes: "Lo del chup chup y esperar no es para mí. Hago huevos fritos y también huevos rotos con patatas, jamón y gulas".
En la nevera de Amaia nunca faltan aperitivos como aceitunas, pepinillos o bonito en aceite. Se define como una apasionada de probar distintas gastronomías cuando viaja y, aunque intenta mantener un equilibrio saludable, no renuncia a su pequeño capricho diario: "No me doy atracones, pero siempre necesito acabar una comida con chocolate o dulce".









