Septiembre ha llegado y con él toca dejar atrás el verano, las vacaciones, la playa... y volver, poco a poco, a la rutina. A la oficina, a la universidad, al trabajo y a esos horarios que durante unos meses habíamos dejado en pausa. Pero también es el momento y la excusa perfecta para estrenar temporadacon un chute de energía y, por qué no, con una manicura nueva.
Porque unas uñas bonitas también pueden cambiar mucho un look. Y las almendradas tienen ese punto que nos encanta, estilizan las manos, quedan elegantes y hacen que prácticamente cualquier diseño funcione. Hemos fichado 12 propuestas que mezclan algunos de los colores estrella del otoño con otros que todavía mantienen un poquito la esencia eterna del verano. Para que la vuelta a la rutina sea más llevadera y, sobre todo, mucho más estilosa.
El blanco lechoso es otra de esas opciones que no fallan en cuanto llega septiembre. Es un tono suave, limpio y muy favorecedor. Además, hace que las manos se vean mucho más estilizadas y deja un acabado cuidado sin necesidad de añadir nada más al diseño. Con un acabado en forma almendrada el resultado se convierte en uno todavía más bonito y elegante.
Los lunares siguen teniendo su hueco esta temporada, aunque ahora se llevan en versión metalizada. Estos pequeños detalles plateados quedan especialmente bonitos sobre una base sencilla. También se puede jugar con diferentes colores de fondo en cada uña. Una idea fácil para darle un toque diferente a una manicura de lo más sencilla.
Hay manicuras que no necesitan demasiados adornos para llamar la atención. Es el caso de esta opción que apuesta por un acabado nacarado que refleja la luz y hace que las uñas se vean mucho más luminosas y cuidadas. El efecto perlado aporta ese punto sofisticado que funciona especialmente bien con la forma almendrada para la vuelta a la rutina.
Es llegar el mes de septiembre y todas volvemos a pensar al momento en el color burdeos. Un clásico que nunca falla cuando empieza la temporada otoñal y que no necesita de demasiados adornos para funcionar en cualquier contexto. Es elegante, combina con todo y tiene ese punto sofisticado que hace que siempre sea una buena idea recurrir a él.
En este diseño, la manicura francesa de siempre se reinventa con un pequeño cambio que transforma todo el conjunto por completo. En lugar de la clásica punta blanca, aquí aparece el estampado carey, con sus característica mezcla de tonos marrones y negro. El resultado es mucho más original, pero sigue teniendo ese aire elegante que hace que la francesa nunca pase de moda.
El turquesa puede parecer un color únicamente reservado para la temporada de verano, pero todavía tiene mucho que decir durante septiembre, sobre todo si añadimos brillo. Las manicuras joya han sido una de las grandes tendencias de los últimos meses y esta propuesta demuestra que todavía podemos llevarlas un poco más. El resultado es ideal para hacer que la vuelta a la rutina sea más estilosa y apetecible.
El rosa empolvado es uno de los tonos para manicura más delicados y femeninos, pero no por eso tiene que resultar aburrido. Con un acabado brillante y efecto jelly gana mucha más elegancia y ese aspecto de uña cuidada que tanto nos gusta lucir. Es una opción muy sencilla y perfecta para volver a la rutina sin renunciar a unas manos bonitas y llenas de estilo.
Para las que todavía quieren mantener un poquito del verano en las uñas. Los diseños con ondas abstractas permiten mezclar colores y jugar con diferentes combinaciones. Turquesa, burdeos, verde, azul marino...Tonos que recuerdan al verano junto a otros que ya anuncian la cercana llegada del otoño. Una buena forma de hacer la transición entre temporadas con mucho estilo.
Las blooming nails apuestan por pequeñas manchas abstractas que parecen flores y que convierten la manicura en algo mucho más especial. En este caso, el burdeos es el gran protagonista y encaja a la perfección con los colores que empiezan a ganar fuerza en septiembre. Una propuesta diferente para quienes buscan unas uñas originales y con un punto artístico que siempre suma puntos.
El degradado de blanco a rosa es una de esas manicuras comodín que siempre quedan bien sin importar la temporada. Las ombré nails consiguen un efecto muy suave en el que los dos colores se funden entre sí. Son discretas, elegantes y tienen ese acabado de manos perfectas que funciona igual de bien en la oficina que en una cena especial.
Si hay un color que nos hace pensar inmediatamente en la temporada otoñal, ese es el marrón chocolate. Un tono intenso, cálido y muy sofisticado. Además, en uñas almendradas queda especialmente bonito y es perfecto para empezar a introducir en la manicura poco a poco los tonos estrella de la nueva temporada que comienza.
En esta opción, la francesa cambia de color en cada uña, y ahí es donde está precisamente su gracia. Se pueden elegir tonos otoñales, mantener algunos de los colores del verano o combinarlos todos. El resultado es mucho más divertido que la clásica francesa, pero mantiene ese punto elegante que la hace tan fácil de llevar en el día a día.