Hay decisiones que tardamos semanas en tomar por miedo a equivocarnos. Proyectos que nunca empezamos porque quizá no salgan bien. Relaciones que no nos atrevemos a iniciar, cambios profesionales que posponemos o conversaciones que evitamos porque desconocemos cuál será el resultado. El miedo al fracaso no siempre se manifiesta huyendo después de caer. A veces aparece mucho antes y consigue que ni siquiera lo intentemos.
Por eso resulta tan provocadora una de las frases más conocidas de Samuel Beckett: "Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor". El escritor y dramaturgo irlandés, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1969, no presenta el fracaso como el final del camino. Al contrario, lo incorpora al propio proceso de avanzar.
Sus palabras nos hacen plantear varias cuestiones. Por ejemplo, ¿qué ocurriría si, en lugar de necesitar la certeza de que algo saldrá bien para atrevernos a hacerlo, confiáramos en nuestra capacidad para afrontar también la posibilidad de que salga mal? Siempre que no esté en juego la vida, ¿es tan grave que algo no salga como queríamos y tengamos que probar de otra manera? El problema es que no nos gusta equivocarnos.
¿Quién fue Samuel Beckett?
Samuel Beckett (1906-1989) fue un escritor, dramaturgo, poeta y novelista irlandés, considerado una de las figuras fundamentales de la literatura del siglo XX. Nació en Dublín, aunque pasó buena parte de su vida en Francia y escribió tanto en inglés como en francés. Su obra se caracteriza por abordar cuestiones como el fracaso, la incertidumbre, la soledad, el paso del tiempo, la perseverancia y la búsqueda de sentido ante una existencia que no siempre ofrece respuestas.
Su obra más conocida es Esperando a Godot, estrenada en 1953 y convertida en una de las piezas esenciales del llamado teatro del absurdo. En 1969 recibió el Premio Nobel de Literatura por una obra que, según destacó la Academia Sueca, encontraba una forma de elevación humana precisamente en la indigencia y el desamparo del hombre moderno. Beckett murió en París en 1989, a los 83 años.
El miedo a fracasar puede impedirnos intentarlo
Fracasar duele, pero no únicamente porque no hayamos conseguido lo que queríamos. Una equivocación también puede cuestionar la imagen que hemos construido de nosotros mismos.
La psicóloga Rebeca Cáceres, autora de El éxito de ser tú, explica que "equivocarnos no amenaza únicamente el resultado de una decisión; muchas veces amenaza la imagen que tenemos de nosotros mismos". Nos gusta considerarnos "personas inteligentes, competentes, sensatas o capaces de tomar buenas decisiones" y, cuando hacemos algo que contradice esa percepción, aparece una incómoda disonancia: "Si soy una persona inteligente, ¿cómo pude hacer algo tan absurdo?".
Quizá por eso tratamos de protegernos tanto del fracaso. Si no lo intento, no fallo. Si no elijo, no me equivoco. Si espero hasta estar completamente seguro, reduzco aparentemente el riesgo. El problema es que esa seguridad absoluta no existe.
Querer acertar siempre puede acabar paralizándonos
Beckett no dice "inténtalo de nuevo y esta vez acertarás". Y probablemente ahí reside una de las partes más interesantes de su frase. Volver a intentarlo tampoco garantiza el éxito.
En este sentido, Cáceres advierte de que "cuando una persona necesita tener la certeza absoluta de que no se va a equivocar, puede acabar paralizada, sobreanalizando cada decisión o delegando constantemente en otros para no asumir el riesgo".
Es fácil reconocer esta actitud en situaciones cotidianas. Dar vueltas durante días a una decisión, consultar la misma cuestión con varias personas, aplazar continuamente un cambio o esperar a que llegue el momento perfecto pueden esconder, en ocasiones, una enorme dificultad para aceptar la incertidumbre. Porque decidir implica renunciar a controlar completamente el resultado.
¿Y si la seguridad fuera saber que podremos levantarnos?
Aquí podemos conectar las palabras de Beckett con la resiliencia. Solemos pensar que una persona segura es aquella que confía en sus decisiones y cree que las cosas van a salir bien. Pero la seguridad psicológica puede construirse desde un lugar muy diferente.
"La seguridad consiste en saber que, aunque alguna vez me equivoque, voy a poder afrontarlo, revisarlo, reparar lo que sea posible y volver a decidir", explica Cáceres. La diferencia es enorme. Ya no necesitamos pensar "esto va a salir bien" para actuar. Podemos pensar: "No sé cómo saldrá, pero confío en que podré afrontar lo que ocurra". Y eso nos permite comprender la resiliencia no como una especie de inmunidad frente al fracaso, sino como la capacidad de recuperar movimiento después de él.
"Fracasa mejor" no significa conformarse con perder
Hay que evitar, sin embargo, una interpretación demasiado complaciente de la frase. Fracasar una y otra vez no nos hace necesariamente más sabios ni más fuertes. Repetir indefinidamente la misma conducta sin revisar qué está ocurriendo puede conducirnos exactamente al mismo lugar.
Cáceres establece una diferencia esencial entre quien queda atrapado en sus equivocaciones y quien consigue avanzar después de ellas. "La persona que aprende se pregunta: '¿Qué puedo entender de esto?'. La persona que se queda atrapada tiende a preguntarse: '¿Qué dice esto de mí?'".
No es lo mismo pensar "esto no ha funcionado" que concluir "yo no sirvo para esto". Cuando confundimos lo que hacemos con lo que somos, un fracaso concreto puede convertirse en una etiqueta: "soy un desastre", "siempre me equivoco", "no puedo confiar en mí". "Responsabilizarse de un error permite cambiarlo; identificarse con él nos deja atrapados dentro de él", señala la psicoterapeuta.
Volver a intentarlo también exige valentía
"Fracasa mejor" podría entenderse entonces como volver de otra manera. No porque sepamos que la siguiente vez vamos a ganar, sino porque ya no somos exactamente la misma persona que realizó el intento anterior.
Y quizá esta sea la enseñanza más actual de Beckett en una sociedad obsesionada con los resultados: la alternativa al fracaso no siempre es el éxito. A veces es no intentarlo.
Evitar cualquier posibilidad de equivocarnos puede proporcionarnos una sensación momentánea de seguridad, pero también puede estrechar nuestra vida. Como recuerda Cáceres, "una vida en la que nunca nos equivocamos probablemente sería también una vida en la que arriesgamos muy poco".
Volver a intentarlo después de haber fallado significa aceptar que podemos volver a hacerlo mal. Pero también significa algo más: que un resultado negativo no tiene por qué decidir de antemano cuál será nuestro siguiente movimiento. Y quizá eso sea, precisamente, fracasar mejor.
Lectura recomendada
Para ampliar más el tema sobre como superar el miedo a equivocarnos, te recomendamos estas lecturas:
No ficción
'Cuando nada es seguro, todo es posible', de Eirene García (Bruguera)
La psicóloga Eirene García propone aprender a convivir con los cambios y la incertidumbre cuando la vida se aleja de nuestros planes. Una guía con herramientas prácticas para gestionar el miedo, las pérdidas y esa incómoda sensación de no tener el control.
'Cómo decide tu cerebro', de Marta Trillo (Pinolia)
¿Por qué tomamos determinadas decisiones y qué sucede en nuestro cerebro cuando lo hacemos? La científica y divulgadora Marta Trillo recurre a la neurobiología, la psicología y situaciones cotidianas para explicar cómo emociones, expectativas y procesos biológicos influyen en nuestras elecciones.
'El arte de no complicarse la vida', de Alexis Racionero (Arpa)
Una invitación a soltar parte del ruido, las exigencias y las expectativas con las que vamos complicando nuestra existencia. Racionero recurre al budismo, el zen, el estoicismo y la filosofía para reivindicar la sencillez como una manera más consciente de vivir.
Ficción
'Todos mis pecados y la mitad de mi dolor', de Elena Medel (Seix Barral)
La nueva novela de Elena Medel, que se publica el 16 de septiembre, aborda el poder, la culpa, el paso del tiempo y las consecuencias que nuestras decisiones pueden tener sobre los demás. Una mirada literaria a aquello que hacemos y a la huella que dejamos.
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Rosa Montero vuelve con una novela protagonizada por una mujer a la que nadie parece ver hasta que un acontecimiento obliga a los demás a mirarla. Una historia que conecta con la capacidad de cambiar el rumbo de nuestra vida, enfrentarnos a lo inesperado y descubrir posibilidades allí donde parecía que ya estaba todo escrito.
'Historias de fantasmas', de Siri Hustvedt (Seix Barral)
En su libro más personal, Siri Hustvedt escribe sobre el duelo tras la muerte de su marido, Paul Auster, y sobre lo que permanece de una persona cuando ya no está. Memoria, pérdida, identidad y amor atraviesan un relato construido a partir de recuerdos y documentos de los 43 años que compartieron.










