Llega septiembre y, con él, esa sensación tan familiar de tener que reiniciar el motor. Las vacaciones terminan, los horarios vuelven a marcar el ritmo del día y, de golpe, cuesta un mundo levantarse pronto, retomar el gimnasio, cocinar en lugar de improvisar o volver a sentarse frente al ordenador con la misma energía de julio. Esa pereza de vuelta a la rutina que casi todo el mundo arrastra en estas fechas tiene mucho que ver con el equilibrio que hemos ido perdiendo durante el verano.
Precisamente por eso, la reflexión que Carl Jung dejó hace décadas sobre el miedo y la pereza cobra ahora un sentido especial. Elsa Punset —escritora, divulgadora y una de las voces más reconocidas en el ámbito de la inteligencia emocional— la ha recuperado en una entrevista concedida al podcast Vidas Contadas, y su lectura funciona como un pequeño manual de instrucciones para estos días de "vuelta al cole" en los que todos, en mayor o menor medida, tenemos que volver a espantar a los mismos fantasmas.
Lo primero que aclara Elsa Punset es que esa sensación de desorientación con la que muchas personas conviven a diario no tiene nada de excepcional. El problema, revela en la entrevista, es que nuestra mente no está diseñada para hacernos volar, sino para hacernos sobrevivir. Dicho de otro modo: el cerebro prioriza la seguridad y lo conocido por encima de cualquier sueño o proyecto que nos saque de la rutina, y eso explica buena parte del desánimo que sentimos cuando queremos avanzar y algo, dentro de nosotros, frena.
Los dos enemigos que combatir
Para explicar ese freno, Carl Jung hablaba precisamente de dos fuerzas muy concretas. El psiquiatra se refería al miedo y la pereza como las dos trabas que nos atan y frenan nuestro desarrollo personal: dos presencias con las que, según la lectura que hace Elsa Punset del filósofo, tenemos que lidiar literalmente cada mañana, antes incluso de levantarnos de la cama.
Frente a estos dos enemigos, la propuesta de Elsa Punset no es teórica, sino una actitud. Para superarlos, defiende una actitud activa de positividad y valentía frente a la desmotivación, una suerte de "epidemia de optimismo" que, lejos de ser ingenuidad, funciona como estrategia de supervivencia emocional: contagiar valentía en lugar de dejarse contagiar por el desánimo.
El poder de los hábitos
La divulgadora insiste, además, en que el cambio real no surge solo de lo que se piensa, sino de la disciplina diaria y de actuar con el corazón. No basta con proponérselo mentalmente: la transformación llega cuando esa intención se traduce en gestos pequeños y sostenidos en el tiempo, repetidos día tras día.
Precisamente esa idea de construir el cambio a partir de gestos diarios y sostenidos conecta, cada vez más, con propuestas que aprovechan la tecnología para ayudarnos a combatir esos dos “gremlins” que señalan Elsa Punset y Carl Yung. Macadam, por ejemplo, es una aplicación que recompensa a sus usuarios por caminar (y que ya supera los 15 millones de usuarios). Diseñada para impulsarte a caminar cada día, la app nace con la vocación de transformar un gesto tan simple como dar un paso en una experiencia motivadora, en línea con esa filosofía de pequeños hábitos que, según Punset, son los que terminan por espantar al miedo y a la pereza.
Pero no es la única herramienta que ha entendido que el hábito se sostiene mejor cuando se convierte en un pequeño reto diario. Duolingo, la app de idiomas, funciona con el mismo principio: sus ligas y competiciones semanales convierten el aprendizaje en un juego del que cuesta bajarse, precisamente para que el gremlin de la pereza no gane la partida y no dejes de subir de nivel día tras día. Algo parecido ocurre con las aplicaciones de ejercicio que marcan un objetivo diario de movimiento y avisan con una notificación cuando el día se acaba y todavía no lo has cumplido. Recordatorios mínimos que en la práctica es justo el empujón que necesitamos para no posponerlo para mañana.
Tres maneras de vencer la pereza de septiembre
Instaurar nuevos (o restaurar viejos) hábitos no siempre es una tarea fácil. Por eso, a continuación ofrecemos algunos consejos que puedes seguir para que tu día a día sea más productivo:
- Empieza por lo mínimo: no hace falta retomar toda la rutina de golpe; basta con una caminata de diez minutos, una lección de idioma o cinco minutos de orden para romper la inercia del "ya lo haré mañana".
- Hazlo visible: anota el hábito en el calendario, actívalo en una app o cuéntaselo a alguien. Lo que se hace público —aunque sea a pequeña escala— cuesta más abandonarlo.
- Repite antes de perfeccionar: la constancia importa más que la intensidad; es preferible una racha corta y sostenida que un único esfuerzo brillante que no se repite.
La lección que deja la reflexión de Car Jung, filtrada por la mirada de la divulgadora es sencila: no se trata de esperar a sentirse motivado para actuar, sino de actuar —levantarse, vestirse, dar el primer paso— para que la motivación, tarde o temprano, termine llegando.









