Fue su padre, el ahora rey Haakon VIII, el que se encargó de cortar el cordón umbilical sin poder parar de llorar el 21 de enero de 2004, en el que la princesa Ingrid Alexandra nació. "Es la recién nacida más bonita del mundo", dijo el entonces príncipe heredero ante las cámaras, que también alabó a su mujer, Mette-Marit de Noruega, al verla "sacar la fuerza de una madre". En ese momento, aunque ya había llegado el nuevo milenio, su baja de paternidad fue noticia y se tomó como un signo del cambio de los tiempos, al hilo de que esa niña sería la primera reina regente de Noruega en seiscientos años y, por supuesto, la primera desde que la Casa Glücksburg reina en el país en 1905. Ahora, tras el fallecimiento del rey Harald, Ingrid se convierte en la princesa heredera, un papel que no se aprende en una "escuela de reinas".
Nacida para reinar desde la cuna
Para los reyes Harald y Sonia, Ingrid no era su primera nieta, ya que un año antes había nacido Maud Angélica Behn, la mayor de las tres hijas que tuvo la princesa Marta Luisa de Noruega y su exmarido, el escritor fallecido Ari Behn. Sin embargo, sí era la primera hija del heredero y, sobre todo, era la primera niña que nacía después de 1990, momento en el que se estableció la primogenitura absoluta, es decir, que reina el primero que nazca independientemente de que sea hombre o mujer. Algo que no ocurrió en la generación anterior, ya que la princesa Marta Luisa es dos años mayor que su hermano Haakon.
El rey Felipe VI es uno de sus padrinos
La princesa fue un motivo de jubilo nacional y fue su abuelo, el rey Harald el que la llevó a la Capilla del Palacio de Oslo donde fue bautizada teniendo como padrinos al rey Felipe VI, al rey Federico de Dinamarca, a la princesa heredera Victoria de Suecia, a la princesa Marta Luisa, su tía, y a su abuela materna, Marit Tjessem. Curiosamente uno de sus primeros viajes fue cuando tenía cuatro meses a España para la celebración de la boda de don Felipe, entonces príncipe de Asturias, con doña Letizia. Haakon y Mette-Marit posaron a su llegada a Madrid con la pequeña Ingrid en un "maxi-cosi" que llevaba su padre.
La llegada del príncipe Sverre, el segundo en la línea de sucesión y una "red de seguridad" para Ingrid
Casi dos años después, en diciembre de 2005, nació su hermano Sverre Magnus, sin olvidar que la princesa ya tenía un hermano mayor, Marius, fruto de una relación anterior de la reina Mette-Marit; ellos dos, Marius y Sverre, han sido descritos por la princesa Ingrid como una "red de seguridad". Durante años Haakon y Mette-Marit compartieron con puntualidad fotos de cumpleaños y además de sus aficiones, vacaciones, planes en familia, mascotas, su primer día de colegio e instituto y puntualmente el Palacio Real compartía imágenes de ella con su padre y su abuelo, una práctica habitual en las monarquías para reforzar la imagen de continuidad de la dinastía. Pronto se supo que Haakon, muy aficionado al esquí y al surf, había encontrado en su hija a la mejor compañera posible, que llegó a ser campeona nacional de surf.
¿Dónde estudió la princesa Ingrid y por qué generó polémica?
Sus primeros años de formación, en el jardín de infancia y en la escuela primaria Jansløkka en Asker, transcurrrieron dentro de lo previsto. Su primer día de colegio llegó acompañada por sus padres y por dos de sus abuelos, el rey Harald y Marit Tjessem. Sin embargo, en 2014, Haakon y Mette-Marit decidieron sacar a sus hijos de la escuela pública para ingresarlos en una privada, una decisión que generó una enorme polémica ya que así rompían una tradición de la propia Familia Real que siempre había asistido y defendido la escuela pública. La decisión causó malestar y no solo porque rompía la tradición de la monarquía noruega de defender el sistema público, sino que además Noruega es un país en el que existe muy poca tradición de escuelas o centros privados. En ese momento, la prensa noruega estimó que solo un 4% de la población acudía a centros privados, por tanto, la decisión de los príncipes herederos no estaba en consonancia con los noruegos.
A pesar de ello, alegando que la princesa heredera necesitaría tener un inglés perfecto, una justificación que también causó malestar por la imagen que esto daba del nivel de inglés de la enseñanza pública, Ingrid Alexandra acudió durante cinco años a la Escuela Internacional de Oslo. Después de ese tiempo, regresó a la escuela pública y fue matriculada en Elvebakken, uno de los institutos públicos más grandes de la capital noruega.
Así comenzó su agenda como princesa
Poco a poco, la princesa heredera se fue incorporando a la vida pública con pequeñas misiones normalmente relacionadas con el medio ambiente o la infancia, y siempre ha estado presente en las festividades de carácter nacional. En el verano de 2016 inauguró un parque que lleva su nombre con esculturas para niños, hechas por niños, un proyecto que creció hasta el año 2019 en el que ella misma ayudaba a seleccionar las obras entre las contribuciones enviadas por escolares de todo el país. Hizo de guía, junto a su abuela, la reina Silvia, cuando los príncipes de Gales, Guillermo y Kate, visitaron Noruega en el 2018.
Ingrid, sobre sus referentes: 'No he ido a ninguna escuela de reinas. Aprendo mucho de mi abuelo y de mi padre'
Al cumplir la mayoría de edad el 21 de enero de 2022, la nueva princesa heredera concedió una entrevista en la que contó parte de su día a día y algunos de sus planes. "Me siento muy afortunada de poder compartir mis pensamientos", reconoció al principio de la entrevista, confesando que estaba un poco nerviosa. "No he ido a ninguna escuela de reinas. Pero aprendo mucho de mi abuelo y de mi padre a través de todo lo que hacen y de lo que hablan. Creo que, en nuestra posición, lo más importante no es que nos digan qué hacer, sino hacerlo a nuestra manera", explicó la princesa noruega, que igual que el resto de herederas de Europa también recibió formación militar como futura comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
La gran gala con la que celebró su mayoría de edad
La ahora princesa heredera festejó sus 18 años por todo lo alto: los reyes Harald y Sonia celebraron una noche de gala en el Palacio Real de Oslo a la que asistieron siete casas reinantes (entre los invitados estuvo Felipe VI) y dos antiguas familias reales, la de Grecia y la de Bulgaria. La princesa Ingrid entró del brazo de su abuelo, con la tiara de su tatarabuela la princesa Ingeborg de Suecia, con sus círculos cuajados de diamantes y botones de perlas. Entre reyes, reinas, príncipes y princesas había hasta ocho herederos al trono y ese día se tomó una foto que pasó al a historia: cuatro futuras Reinas juntas por primera vez, Ingrid de Noruega, Amalia de los Países Bajos, Elisabeth de Bélgica y Estelle de Suecia, y el príncipe Charles, llamado a ser gran duque de Luxemburgo.
Esa noche fue de lo más reveladora ya que tanto la princesa Ingrid como sus padres y abuelos dieron discursos simpáticos y emotivos. Su abuela, la reina Sonia, la describió como "una chica bastante dura que no tiene miedo a nada", mientras que su abuelo, el rey Harald, le ofreció un consejo que le acompañará de por vida: "Sé tu misma y confía en que eso es suficiente, siempre". Por su parte, Haakon y Mette-Marit, le recordaron que tiene libertad para moldear su papel y encontrar su propio camino aunque cometa errores. "Estamos infinitamente orgullosos y enamorados de ti. Apreciamos la alegría que tienes y la vida con la que llenas nuestro hogar. Con amigos, risas y música a todo volumen", le dijo su madre.
Cuando la princesa Ingrid tomó la palabra lo hizo para agradecer a sus abuelos "los mejores niñeros" la "preciosa fiesta" y, sobre todo, dejó ver lo que disfrutaba estando con ellos. La heredera contó que le encantaban las tardes con su abuelo viendo juntos películas de vaqueros y es que él era de esa época, su juventud coincidió con la edad de oro del wéstern estadounidense. También dijo que él siempre tenía lista una broma para levantar el ánimo, ahora esa broma es más necesaria que nunca, ahora que toda la nación llora la pérdida del rey Harald.
El estallido del caso Marius
Desde que en agosto de 2024, Marius Borg fuera detenido por primera vez, Ingrid de Noruega se convirtió en una especie de 'princesa al rescate'. El estallido de todo le pilló inmersa en su formación militar y alejada del foco. Tras graduarse como soldado, asumió progresivamente mucha más presencia institucional, en un momento donde sus apariciones se recibían como la continuidad de la Corona y generaban un gran impacto positivo en la Corona, muy dañada por los escándalos y la ausencia de la princesa Mette-Marit, cuyos problemas respiratorios terminaron en un trasplante de pulmón. En julio de 2025 puso rumbo a Australia para comenzar la universidad en Sídney, lo que le sirvió para poner distancia con la fuerte crisis reputacional de la monarquía y a la vez darle libertad y anonimato para poder vivir su vida universitaria de forma plena. Cada vez que regresaba a su país natal, su presencia en público se exprimió al máximo para dotar a la institución de un balón de oxígeno cuando se encontraba en sus horas más bajas. Especialmente significativa fue su primera expedición científica en el fiordo de Oslo, su debut en los premios Nobel, y su paso, junto con su hermano Sverre, por e Mundial, donde su país hizo una actuación magistral.
El empeoramiento de Mette-Marit: un punto de inflexión para la princesa
El verdadero punto de inflexión tuvo lugar en junio de 2026, cuando el empeoramiento de la enfermedad de Mette -Marit y las diferentes dificultades familiares empezaron a acelerar el relevo generacional. Tras un año estudiando en los antípodas, la Princesa regresó a Noruega para seguir con sus estudios en la Universidad de Oslo para poder estar junto a su madre en su recuperación tras el trasplante de pulmón. Paralelamente, se empezó a preparar una reforma para que la princesa Ingrid pudiera empezar a asumir funciones de regencia. Los últimos años han sido, en realidad, una preparación acelerada para el momento que finalmente ha llegado: convertirse en heredera al trono.















