El Palacio Real de Oslo se ha convertido en el punto de encuentro entre la selección de Noruega y la Familia Real del país. Los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, que han sido fieles testigos desde Estados Unidos de cada uno de los hitos protagonizados por el país en el Mundial 2026, han sido los encargados de estrechar la mano de cada uno de los asistentes, entre ellos el jugador que se ha convertido en una auténtica estrella: Haaland. El futbolista, que ha conseguido convertirse en un auténtico fenómeno en redes sociales por su espontaneidad y cercanía, ha trasladado ahora esa naturalidad hasta los rincones palaciegos del histórico edificio donde residen los miembros de la Familia Real noruega.
El fenómeno Haaland llega hasta el Palacio Real de Oslo
Si hace unas semanas eran los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus quienes se trasladaban hasta Estados Unidos para ser testigos del histórico Mundial 2026, en esta ocasión el Palacio Real de Oslo se ha convertido en escenario de reencuentros después de que la selección noruega culminara su participación en la competición. Un hecho que se ha producido mientras sonaban los gritos de apoyo de quienes se encontraban fuera del histórico edificio, convertidos también en otro de los grandes respaldos de la selección. El rey Harald ha encabezado esta comitiva, tan informal como característica, en la que le han seguido el príncipe Haakon, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, respetando el orden de sucesión al trono. Un encuentro que ha seguido el estricto protocolo de la Corte Real de Noruega, aunque con numerosos gestos de cercanía y naturalidad debido al carácter del acto oficial, en el que la institución monárquica ha compartido protagonismo con los héroes deportivos del país.
El equipo de Noruega, que se ha mostrado siempre emocionado con la presencia de la Familia Real, ha sufrido algún que otro percance para llegar hasta la residencia oficial de la institución. Si bien el acto estaba programado para las 19:00 horas de esta tarde, el avión que trasladaba a los jugadores de regreso desde Estados Unidos hasta el país escandinavo ha salido con más de dos horas de retraso. Un hecho que ha provocado algunos cambios en la agenda, pero que, sin embargo, no ha impedido que los futbolistas de la selección fueran recibidos por la Familia Real. La cita ha estado marcada también por la ausencia de la princesa Mette-Marit. Aunque la heredera consorte hizo su primera aparición pública hace unos días tras su trasplante de pulmón —precisamente apoyando a la selección de Noruega durante el Mundial—, su presencia no estaba prevista en este encuentro debido a la baja médica que mantiene tras la intervención quirúrgica a la que tuvo que someterse hace apenas un mes.
Un encuentro que, además de contar con el apoyo en el exterior del palacio de miles de aficionados, ha convertido a la selección noruega en uno de los grandes símbolos de esta competición. Más de 90.000 personas se han trasladado hasta este enclave, donde no han celebrado una victoria, pero sí la presencia de unos jugadores que lo han dado todo hasta el final y que han logrado despertar el orgullo de todo un país. El príncipe Haakon se ha mostrado como uno más entre la multitud, tocando el tambor y sumándose al tradicional remo, al más puro estilo vikingo, comportándose como un aficionado más durante las celebraciones del equipo nacional. Y es que, tras la llegada de la selección al Palacio Real de Oslo, se ha producido una bienvenida cargada de cariño y afecto, en la que la distancia entre la institución y los ciudadanos ha quedado completamente difuminada.
Uno de los protagonistas indiscutibles de este Mundial 2026 ha sido Erling Braut Haaland, quien, a sus 25 años, se ha convertido en la figura más destacada no solo de la selección de Noruega, sino también del campeonato al completo. El algoritmo de las redes sociales parece haberse rendido ante su espontaneidad, sus movimientos —en ocasiones más intensos y competitivos— y otros gestos que muestran una faceta mucho más cercana y entrañable. Si bien algunas imágenes del delantero han estado marcadas por la intensidad del juego, e incluso por algún momento de tensión sobre el terreno de juego, sus intervenciones ante los medios de comunicación y sus gestos de complicidad han convertido al jugador en un auténtico fenómeno.
Un éxito que, precisamente, ha traspasado las fronteras del fútbol y que ahora también ha llegado hasta el entorno palaciego, donde la Familia Real noruega ha querido rendir homenaje a una selección que tuvo que despedirse de su sueño de conquistar el Mundial tras caer ante Inglaterra, y de la que el príncipe Haakon fue testigo en primera persona. Tras la derrota, el Heredero al Trono se acercó hasta el vestuario no solo para animar a la selección, sino para invitarles a la recepción que hoy ha tenido lugar. "Cuando lleguen a casa, el Rey quiere invitarlos al Palacio. Será antes de la ceremonia de clausura y del acto oficial de bienvenida, que se celebrará en otro lugar de la ciudad. No sé si ese lugar ya está decidido. Pero, como les dije, tienen derecho a sentirse decepcionados. Aun así, el resto de nosotros estamos inmensamente agradecidos, muy orgullosos de ustedes y creemos que nos han regalado un esfuerzo absolutamente invaluable".







