Este domingo, 12 de julio, Kate Middleton regresó al All England Lawn Tennis and Croquet Club para asistir a la final masculina de Wimbledon. No lo hizo sola, su marido, el príncipe Guillermo, y sus hijos mayores, los príncipes George, de 12 años, y Charlotte, de 11, la acompañaron en el palco. El calor tórrido que sacude a España y a todo el continente también se ha hecho notar en Reino Unido con unas temperaturas altísimas que también se hicieron notar en Wimbledon.
Así soportó la ola de calor
Gafas de sol y sombrero parecen que no fueron suficientes para el joven George que tuvo que recurrir a un ventilador portátil, uno de los grandes hits de este caluroso verano en toda Europa. Además, el primogénito de los príncipes de Gales, llevó el protocolario traje y corbata, un atuendo que puede llegar a dar bastante calor, pero que siempre usa en sus apariciones públicas.
El ventilador portátil que puso de moda la reina Sofía
Al igual que en muchos otros aspectos, la reina Sofía también ha sido pionera en esto de soportar de la mejor manera posible los rigores del verano. Hace ocho años, a finales de julio de 2018, la madre de Felipe VI acudió con la reina Letizia y con la princesa Leonor y la infanta Sofía al Mercat de l'Olivar de Palma de Mallorca, donde las cuatro dieron un agradable paseo. A finales de julio, el calor en la isla belar ya se deja notar, y doña Sofía hizo uso de un ventilador portátil para refrescarse. Se trató de un pequeño aparato blanco y azul que no apartó de su rostro y cuello tanto dentro del recinto, como durante el paseo por las calles de Palma.
El asistente del rey Carlos III y su ventilador
Carlos III, poco acostumbrado a las altas temperaturas, acudió a mediados de junio a la recepción organizada por el Departamento de Seguridad Energética y Cero Emisiones Netas (DESNZ) en el Palacio de St. James con motivo de la Semana del Clima de Londres. Con el termómetro superando los 30 grados, se le vio con sudor en su rostro, que se quitó con un pañuelo, y contó con la ayuda del vicealmirante Sir Tony Johnstone-Burg, que se convirtió en su sombra, acompañándoles por todo el salón mientras sostenía un ventilador portátil para refrescar al soberano. A los invitados les entregaron abanicos y hubo una enfermera preparada por si el calor hacía estragos entre los asistentes.







