Si hay un momento del calendario deportivo británico en el que la familia real cobra un protagonismo especial, ese es la final masculina de Wimbledon. Este domingo, Kate Middleton ha regresado al All England Lawn Tennis and Croquet Club para asistir al partido que enfrenta a Jannik Sinner y Alexander Zverev, culminando así un fin de semana en el que ha vuelto a convertirse en uno de los grandes focos de atención del campeonato. Como patrona del club desde 2016, su presencia forma parte de sus responsabilidades institucionales, pero también se ha consolidado como uno de los momentos de moda más esperados del verano. Tras deslumbrar el sábado con un vibrante vestido rojo en la final femenina, la princesa de Gales ha cambiado completamente de registro con un elegante diseño verde, un color estrechamente ligado a la identidad histórica de Wimbledon, en una jornada que además ha compartido con el príncipe Guillermo y sus hijos mayores, George y Charlotte.
Del rojo al verde: un vestido sofisticado con guiño al torneo de tenis británico
Kate ha apostado para la gran final por un refinado vestido midi en color verde, una elección muy distinta a la del día anterior, pero igualmente acertada. El diseño destaca por una silueta limpia y muy favorecedora, con un original corte asimétrico que aporta modernidad al conjunto y una elegante capa integrada sobre uno de los hombros, un recurso que añade movimiento y convierte una prenda aparentemente sencilla en una pieza con mucha personalidad.
La cintura aparece delicadamente marcada para estilizar la figura, mientras que la falda, de caída fluida y largo midi, mantiene el equilibrio entre sofisticación y funcionalidad que caracteriza muchas de las elecciones de la princesa de Gales.
El color elegido tampoco parece casual. Si el rojo del sábado acaparó todas las miradas en la final femenina, este domingo Kate ha apostado por el verde, uno de los colores inseparables de Wimbledon. Es el tono del césped más famoso del mundo y, junto al morado, forma parte de la identidad visual del All England Lawn Tennis and Croquet Club, reforzando así el carácter institucional de una jornada en la que volverá a entregar los trofeos al campeón y al finalista.
El lazo que resume su papel en Wimbledon: emblema de su patronazgo
Como ya hizo el sábado, Kate ha lucido sobre el pecho el característico lazo verde y morado del All England Lawn Tennis and Croquet Club. Aunque para muchos espectadores pasa desapercibido, se trata de uno de los detalles más significativos de su look.
La princesa comenzó a llevarlo en 2016, cuando Isabel II le cedió el patronazgo del club. Desde entonces, este pequeño distintivo acompaña todas sus apariciones oficiales en el torneo y simboliza su responsabilidad como máxima representante institucional de Wimbledon.
Es precisamente ese papel el que la lleva, año tras año, a entregar los trofeos de la final masculina, una tradición que heredó del duque de Kent en 2019 y que se ha convertido ya en una de las imágenes más reconocibles del campeonato.
Accesorios discretos para un look impecable
Como bolso eligió un pequeño modelo marrón de DeMellier, una de las firmas británicas a las que más recurre en sus compromisos oficiales. De tamaño reducido y acabado con una hebilla dorada, aportaba un ligero contraste cromático sin romper la armonía del conjunto.
Completó el look con unos pendientes Magic Alhambra de Van Cleef & Arpels, una de las piezas más sofisticadas de su joyero, además de un maquillaje muy natural, con la piel luminosa, la mirada suavemente definida y el cabello suelto, trabajado con sus características ondas y ligeramente retirado del rostro para dejar todo el protagonismo al vestido.
La princesa Charlotte vuelve a captar la atención con un vestido azul y bailarinas
La hija de los príncipes de Gales acudió al torneo con un vestido azul vibrante de manga corta rematado por pequeños volantes, combinado con unas bailarinas blancas. Una elección muy veraniega que, además, evocaba inevitablemente el vestido azul que su madre eligió para asistir a la final masculina de Wimbledon el pasado año, un paralelismo que no pasó desapercibido entre los seguidores de la familia real.
Junto a ellas también estuvieron el príncipe Guillermo y el príncipe George, ya convertido en un habitual del palco real. La única ausencia familiar fue la del pequeño Louis, que, con ocho años recién cumplidos, todavía no ha acompañado a sus padres a la gran final del torneo.
Antes de ocupar sus asientos, los cuatro saludaron a jugadores y trabajadores del All England Club, cumpliendo con la tradición institucional que acompaña siempre las visitas de los príncipes de Gales.
Un fin de semana perfecto para la princesa de Gales: acompañada de Guillermo, George y Charlottte
La de este domingo ha sido la tercera y última aparición de Kate Middleton en Wimbledon este año. Todo comenzó con su inesperada visita durante la primera semana del campeonato, cuando recorrió las pistas exteriores, saludó a aficionados y participó en la iniciativa digital Overheard at Wimbledon gracias a un micrófono oculto.
Ayer regresó para presidir la final femenina, donde fue recibida con una gran ovación antes de entregar el trofeo a la campeona. Para aquella ocasión eligió un llamativo vestido rojo de Roland Mouret que se convirtió en uno de los looks más comentados del fin de semana.
En apenas veinticuatro horas ha demostrado que su estilo es siempre elegante pero versátil. Del rojo intenso al verde institucional, de un diseño de líneas arquitectónicas a otro de aire más fluido, Kate ha vuelto a confirmar por qué Wimbledon es uno de los grandes acontecimientos deportivos del verano británico y uno de los escenarios donde mejor expresa su estilo y su papel dentro de la monarquía.










