Tres nombres, una misma familia y muchas dudas. Este verano basta con abrir las redes para encontrarse una y otra vez con el Capri Bob, el Italian Bob y el French Bob. Los tres comparten una misma base, pero transmiten sensaciones muy distintas... y no favorecen igual a todas las mujeres.
Para Viktoria Petrova, fundadora del Método Molecular y directora del salón Viktoria Petrova en Valladolid, especializado en transformaciones capilares y coloraciones sanas, la diferencia empieza mucho antes de la tendencia. "Más que tres cortes completamente distintos, son tres maneras diferentes de interpretar una misma idea", explica. Por eso insiste en que el verdadero acierto no consiste en pedir un nombre concreto, sino en adaptar el corte al cabello y al rostro de quien lo va a llevar. "Lo realmente importante no es el nombre que tenga el corte, sino que esté diseñado para el cabello y el rostro de la persona que lo va a llevar", resume.
Cuáles son las diferencias entre los tres cortes Bob de moda
Aunque todos pertenecen a la familia del bob, cada uno busca un resultado distinto.
- El French Bob es el más corto de los tres. Suele situarse entre la mandíbula y el inicio del cuello y muchas veces se acompaña de flequillo. Petrova lo define como un corte de líneas muy limpias que transmite naturalidad y ese aire parisino que parece poco trabajado, aunque detrás exista un diseño muy preciso.
- El Italian Bob mantiene una base más sólida y una longitud ligeramente superior. Esa estructura aporta sensación de cuerpo, brillo y movimiento sin perder elegancia. Está inspirado en el estilo italiano y suele favorecer especialmente a quienes tienen una melena con bastante densidad.
- El Capri Bob, protagonista del verano, apuesta por la ligereza. Habitualmente se lleva a la altura de la clavícula o ligeramente por encima, con textura natural y un acabado menos estructurado. "Tiene un punto muy fresco y muy fácil de adaptar a esta época del año porque funciona tanto al aire como con una onda muy suave", explica. Y cree que será uno de los cortes que más veremos durante los próximos meses.
Qué hay que tener en cuenta para elegir (bien) tu corte Bob
"Cuando diseño un corte observo muchas cosas a la vez: la forma del rostro, sí, pero también el cuello, la mandíbula, la implantación del cabello, el movimiento natural de la melena e incluso cómo se peina esa persona cada mañana", explica.
Aun así, existen algunas pautas generales. Los rostros redondos suelen agradecer líneas que alarguen visualmente la silueta. Los alargados suelen beneficiarse de más volumen en los laterales o de un flequillo cortina que aporte equilibrio. En los rostros cuadrados prefiere suavizar las líneas con contornos más orgánicos, mientras que en los rostros con forma de corazón adapta la longitud para compensar visualmente la parte inferior del rostro. "Pero ninguna de esas reglas funciona si no tenemos en cuenta el tipo de cabello que hay detrás", aclara.
Para Petrova, el cabello pesa incluso más que la tendencia. La textura, la densidad y la cantidad de pelo condicionan el resultado de cualquier bob. Un mismo bob cambia por completo según la textura de la melena. Un cabello fino suele beneficiarse de una base compacta que aporte sensación de mayor densidad. En cambio, cuando existe mucho volumen natural, conviene distribuir bien el peso para evitar que el corte se expanda demasiado.
La rutina diaria también forma parte del diseño. Antes de coger las tijeras, la peluquera siempre pregunta cuánto tiempo dedica cada persona a peinarse. "Hay mujeres que disfrutan dedicando veinte minutos al peinado y otras que necesitan salir de casa en cinco. Y el corte tiene que adaptarse a esa realidad", explica. Cuando la estructura está bien construida, añade, el cabello cae donde tiene que caer y el peinado resulta mucho más sencillo.
El error más repetido con el corte Bob
La experta nos cuenta que en su salón cada verano se repite la misma escena. Una clienta enseña una fotografía en el móvil y pide exactamente ese corte. Sin embargo, Petrova rara vez empieza hablando del corte, reconoce. Antes prefiere preguntar qué es exactamente lo que le gusta de esa imagen. La respuesta suele sorprender. Muchas veces no es el corte lo que enamora, sino el movimiento de la melena, la sensación de volumen, el aspecto fresco o la sofisticación que transmite.
A partir de ahí es cuando empieza su trabajo. "Intento conseguir esa misma sensación, pero adaptándola a la textura del cabello, a la cantidad de pelo, a la forma del rostro y al estilo de vida" de la persona que tiene delante. Y es que, "una fotografía puede servir como inspiración, pero nunca debería ser un plano que copiar", concluye Petrova. La realidad es que "un buen corte no es el que mejor reproduce una imagen, sino el que parece hecho para quien lo lleva", subraya.









