La debilidad de la monarquía noruega es evidente: el rey Harald se acerca a los 90 años y el príncipe heredero Haakon asume en solitario una carga de trabajo cada vez mayor. En los últimos tiempos la casa se ha visto expuesta a salidas, polémicas, enfermedades, viajes e imprevistos. Con la norma actual, si el rey Harald enferma mientras el príncipe Haakon está en el extranjero sería el gobierno en Consejo de Estado el que tendría que asumir las funciones constitucionales vinculadas a la jefatura del Estado. Lo que ha llevado a la realeza noruega a tener una presencia en el extranjero mínima. El Parlamento noruego quiere evitar ese posible vacío de poder y estudia ya una reforma constitucional para otorgar a la princesa Ingrid nuevos poderes, sin embargo, con la propuesta actual, el príncipe Sverre quedaría fuera para siempre.
Fue en otoño de 2024 cuando representantes del Partido Laborista, el Partido del Progreso, el Partido del Centro, el Partido Conservador, el Partido Liberal y el Partido Demócrata Cristiano presentaron una propuesta que requiere una enmienda constitucional y una mayoría de dos tercios en el Storting (Parlamento). La reforma, que está siendo ahora mismo examinada por la Comisión de Control y Asuntos Constitucionales, antes de su debate en el Parlamento en otoño, permitiría que la princesa Ingrid Alexandra actuara como regente si se diera el caso de que el rey Harald o el príncipe heredero Haakon no pudieran dirigir el gabinete.
La fragilidad institucional de la monarquía noruega: ¿qué ocurriría si Harald y Haakon no pueden ejercer?
La figura de la regencia no es más que un mecanismo de continuidad institucional, pero puede ser clave cuando el jefe de Estado de una monarquía no está operativo. Un regente es el que ejerce temporalmente sus funciones y así tiene que estar previsto en la Constitución. Hay monarquías como la danesa (de la que deriva la noruega) en la que esta figura es muy conocida ya que la máxima norma estipula que siempre que el soberano salga de territorio nacional, aunque sea en viaje oficial, tiene que informar al Gobierno y dejar designado un regente, es por esto que el rey Federico cuenta con una larga lista de regentes dentro de la familia real que cubran todos los escenarios posibles. Algo muy parecido ocurre en Suecia, donde las regencias se distribuyen en función del puesto en la línea sucesoria. Sin embargo, la Constitución de Noruega no contempla esta opción y parece que hasta ahora no la habían necesitado.
El debate y, también la polémica, es que el texto que pretende aprobar el Storting vendría a modificar la Constitución para que el "primogénito del heredero al trono, al cumplir los 18 años, pueda ejercer como regente si el rey y el heredero se vean impedidos de desempeñar sus funciones". Esto brindaría un nuevo rol a la princesa Ingrid y permitiría que institucionalmente la Casa Real contara con un miembro más en activo y con amplios derechos. Sin embargo, esta propuesta tiene una debilidad evidente: es muy limitada, ya que solo abre la puerta a la princesa Ingrid, como primogénita, pero no permitiría incorporar nunca al príncipe Sverre si fuera necesario.
Dinamarca y Suecia: modelos de regencia que inspiran el debate noruego
Al contrario de las otras monarquías escandinavas, que establecen que cualquier miembro de la Casa Real que sea mayor de edad puede asumir la regencia por designación soberana, la reforma noruega solo opta a que la princesa Ingrid asuma las labores propias de la jefatura del Estado. Así que parece una enmienda con una visión de corto plazo y que solo vendría a resolver la situación actual sin contemplar otros escenarios posibles. Si finalmente se aprueba tal y como se plantea, habría que esperar a que la princesa Ingrid fuera la princesa heredera y que su primer hijo o hija cumpla los 18 para incorporar a otra persona dentro del sistema.
"La intención del Parlamento es buena, pero resulta difícil impresionarse con una propuesta tan defensiva. Cuando los políticos abren la Constitución por primera vez, deberían aprovechar la oportunidad para abordar adecuadamente el desafío. En cambio, optan por el ajuste mínimo que funciona aquí y ahora. La Constitución no debería diseñarse a la medida de la princesa Ingrid Alexandra. Debería redactarse para Noruega", advierte la columna de opinión de Nettavisen, que entiende que el Parlamento ha visto un "problema real" pero ha elegido una solución que no lo resuelve.
Otras voces, como Sverre Myrli, político del Partido Laborista y uno de los que propone este proyecto, insisten en que no se debe relacionar la reforma con la situación actual de la Casa Real de Noruega y analiza este cambio como parte de la preparación de la futura reina con respecto a las obligaciones constitucionales. "También puede ser un buen ejercicio para empezar. ¡Algún día le tocará a ella!", cuenta el político en Aftenposten.
El futuro del príncipe Sverre Magnus en una Casa Real cada vez más reducida y el "fantasma" de Marta Luisa
Con respecto a la situación del príncipe Sverre, que se quedaría fuera de esta posibilidad, pocos se han pronunciado, pero el historiador y experto en la realeza Trond Norén Isaksen recuerda que todas las funciones oficiales traen implícita una asignación vitalicia. Así que esta propuesta podría estar siendo prudente al no ampliar los poderes de miembros de la familia real que pueden pasar a ocupar un lugar secundario en el futuro, más si tenemos en cuenta que la generación anterior perdió a una princesa en activo, la princesa Marta Luisa.
La maquinaria constitucional ya se ha puesto en marcha y será el próximo 3 de noviembre cuando la propuesta se presente a votación en el Parlamento. De ser aprobada, algo que es probable ya que ha nacido con amplios apoyos, la princesa Ingrid podría dar un gran paso en su papel como futura princesa heredera y algún día primera reina de Noruega por derecho propio. Esto coincidiría con el primer semestre de sus estudios, un periodo en el que, tal y como se ha anunciado, la princesa estudiará en la Universidad de Oslo gracias a un intercambio con la Universidad de Sídney, un cambio de planes que el propio Haakon ha explicado que "tienen que ver con la situación familiar. Ella quiere estar con su madre".











