Este viernes se cumplen 22 años de la boda de los reyes Felipe VI (58 años) y Letizia (53). La boda del siglo tuvo lugar en la mañana del veintidós de mayo, valga la redundancia, de 2004. El ‘sí, quiero’ del entonces Príncipe de Asturias -heredero al trono y llamado a ser Rey de España- con doña Letizia -que se convertiría en la primera soberana sin sangre real en la historia de la Monarquía española- dejó grandes anécdotas que ocurrieron dentro de la Catedral de La Almudena y del Palacio Real que puede que muchos no recuerden.
El primer gran imprevisto, ahora anécdota, llegó incluso antes de que comenzara la ceremonia. La mañana del gran enlace, la que debía ser una cálida y soleada jornada en Madrid, acabó transformándose en un día gris y tormentoso que obligó a la reina a renunciar al tradicional paseo por la alfombra roja hasta la Catedral de la Almudena. En su lugar, llegó junto a su padre y padrino, Jesús Ortiz, en un Rolls-Royce Phantom IV negro, una imagen que dio la vuelta al mundo. Y eso solo fue el principio, porque después muchos invitados también dejaron un sinfín de anécdotas imposibles de olvidar. Te las contamos.
1. La patada de Froilán
El hijo mayor de Elena y Jaime de Marichalar protagonizó una de las anécdotas más entrañables que se recogen de aquella boda. Froilán, ya apuntaba maneras saltándose el protocolo al comienzo de la ceremonia religiosa. El sobrino de Felipe VI, de por aquel entonces 5 años, no solo cumplió con su deber como uno de los 7 pajes que acompañaron a la novia hasta el altar, -entre los que se encontraban Victoria Federica de Marichalar y de Borbón, Juan Valentín Urdangarin y de Borbón, Pablo Nicolás Urdangarin y de Borbón, Miguel Urdangarin y de Borbón, Victoria López Quesada Borbón Dos Sicilias y Carla Vigo Ortiz-, sino que también contribuyó a aumentar la audiencia de TVE, con más de 25 millones de espectadores siguiendo la retransmisión, según datos de la cadena, en un momento que se volvió especialmente comentado cuando, durante la ceremonia y ante las cámaras, este le propinó una patada a su prima. La niña en cuestión, era Victoria López Quesada, hija del banquero Pedro López-Quesada, íntimo amigo de Felipe VI, y de Cristina de Borbón Dos Sicilias y Orleans, gran amiga de la infanta Cristina.
2. Ernesto de Hannover absente durante la ceremonia
Carolina de Mónaco no tuvo más remedio que acudir sola a la ceremonia porque su todavía marido (con el que está separada de hecho, aunque no han formalizado el divorcio) se quedó descansando. El príncipe alemán acudió junto a Carolina, quien iba enfundada en su marca “fetiche”, Chanel, a la fiesta celebrada la víspera en el Palacio de El Pardo y, tras la cena, se marchó con unos amigos a la discoteca Gabana de Madrid. Acabó muy tarde tras una noche de fiesta interminable. Carolina fue puntual, pero Hannover se saltó la ceremonia nupcial y llegó al banquete más tarde y fue directamente a disculparse con los novios.
3. La llegada tardía de la reina Noor
Otra de los asistentes que, como Hannover, probó el buen funcionamiento de la entrada lateral fue, nada más y nada menos, que la reina Noor de Jordania, quien llegó tarde a la catedral.
4. La pelea de los Saboya
La célebre patada de Froilán a su prima quedó en una travesura infantil si se compara con el enfrentamiento a puñetazos que protagonizaron Víctor Manuel de Saboya y su primo Amadeo de Saboya-Aosta, ambos aspirantes al ya inexistente trono de Italia. El episodio tuvo lugar durante una íntima cena en La Zarzuela ofrecida por los reyes tras el convite, que terminó convirtiéndose en un inesperado escenario de tensión dinástica. Víctor Manuel de Saboya, heredero de los derechos dinásticos de la antigua monarquía italiana, mantenía fuertes discrepancias con su primo Amadeo, lo que acabó derivando en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
Ana María de Grecia, esposa del rey Constantino de Grecia -hermano de la reina Sofía-, tuvo que intervenir para tratar de calmar la situación. Lejos de apagarse con el paso del tiempo, la rivalidad continuó años después en los tribunales, esta vez por la disputa de las joyas de la corona italiana. En un lado del conflicto, Víctor Manuel y su hijo Emanuele Filiberto; en el otro, Amadeo de Aosta y, posteriormente, su hijo Aimón.
5. Baños colapsados y la indignación de Magdalena de Suecia
Como en cualquier gran evento que se precie, el verdadero termómetro del caos no estaba en el salón, sino en los baños. La larga duración de la ceremonia terminó provocando el clásico colapso logístico: colas interminables, invitados desesperados y turnos vigilados casi con más tensión que un reparto de herencia (que se lo digan a los Saboya).
Según se cuenta, algunos asistentes decidieron aplicar la ley del más espabilado e intentaron saltarse la fila, entre ellos el entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe. El movimiento no hizo ninguna gracia a Magdalena de Suecia, que no tuvo reparos en decírselo.
6. El abuelo más animado
Una anécdota de la que el mundo se hizo eco fue del abuelo de la reina Letizia, Francisco Rocasolano, que no paró de bailar. Tomó la pista con sus nietas, Telma y Erika, y hasta con reinas y princesas después de la cena ofrecida por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía en El Pardo.
7. Rania de Jordania y el ‘look’ con prenda blanca que rompió la etiqueta
Hay muchos eventos en los que se puede lucir el blanco, sin embargo, ella decidió hacerlo en esta ceremonia. Un gesto que, aunque pasó bastante desapercibido en su momento y no consta que generara malestar en Letizia, sí fue percibido por algunos como una falta de etiqueta. Con los años, ha repetido estilismos similares, consolidándose como un referente de estilo y siendo emulada incluso por la propia reina Letizia y por grandes firmas como Carolina Herrera. Sin embargo, en aquel contexto, la norma no escrita de evitar el blanco en enlaces seguía muy presente.










