Nacidos bajo el abrigo de un apellido que es sinónimo de arte, elegancia y raíz en Andalucía, la nueva generación de la saga Soto ha tomado el relevo con una autenticidad arrolladora. Hijos del artista José Manuel Soto y de Pilar Parejo, los tres hermanos han sabido trazar sus propios caminos creativos sin perder el cordón umbilical de la complicidad familiar. Rocío, la niña de la casa que cambió la monotonía por la aventura; Jaime, alma polifacética que divide su pasión entre el escenario y la presidencia de un club Atlético Central de Sevilla de fútbol; y Marcos, la templanza reflexiva, el pintor y compositor que indaga en la metafísica.
Independencia y campo
Crecer siendo la única chica en un hogar dominado por el universo masculino no fue un obstáculo para Rocío, quien siempre tuvo claro cómo mantener su propio espacio. "Yo me he criado rodeada de hombres, pero siempre he sido muy independiente, me gustaba irme al campo con mi padre y montar a caballo, y ya más tarde me dio por la guitarra pero siempre he ido un poco a mi bola", confiesa.
Esa firmeza de carácter encuentra su contrapeso en la figura materna de Pilar, de quien ha heredado un poso imborrable: "Siempre ha estado muy empeñada en enseñarnos valores importantes y en inculcarnos unas formas que al final, aunque no lo creas, lo llevas ya grabado a fuego". Aunque su destino parecía inclinarse inicialmente hacia el turismo rural, un viaje introspectivo tras la pandemia cambió el rumbo de su vida. "Yo no tenía claro cual era mi camino, he ido probando sobre la marcha, hasta estar en donde estoy, aunque la realidad es que la música siempre la hemos tenido presente, al igual que el amor a los animales, el campo... Yo estudié Turismo con la idea de montar un proyecto de turismo rural, pero finalmente cuando terminé la carrera llegó la pandemia, así que me hice un viaje de cuatro meses por varios destinos un poco de conocerme a mí misma. Acabé cantando en varios sitios y hasta ahora. Eso sí, he tenido que trabajar en ello para poder estar donde estoy", relata. Hoy en día, la menor de los Soto ha encontrado su auténtico refugio sobre las tablas: "Cantando con mi guitarra es como más protegida y libre me siento".
Jaime: Pasión por el fútbol y admiración entre hermanos
Para Jaime, la revelación artística también llegó tras dar un golpe sobre la mesa y salir en busca de sí mismo. "La música y el espectáculo era la cultura familiar. Yo me dedicaba al futbol, pero un día, con 20 años, lo dejé todo, y me fui a la India con lo puesto, un viaje de mochilero de 40 días junto a mi hermano Marcos, el mayor. Ahí me di cuenta que debía hacer música, aunque luego viniera otra vez el futbol a mi puerta. Son mis dos pasiones y a las que me dedico". Admirador confeso de la libertad y el carisma de su hermana, la recuerda en sus inicios como "una estrella desde el día 1. Siempre ha sido muy independiente y rebelde por no querer seguir los pasos de una niña 'normal' que tiene un trabajo estable y un novio que le gusta a su madre. Un día cogió la mochila y se recorrió Italia durante 6 meses, a partir de ahí se convirtió en lo que es ahora, una mujer echa a sí misma, con las cosas claras y con el mundo a sus pies".
Por eso, compartir micrófono con ella le resulta natural y fascinante: "La facilidad que tiene para ganarse al público, lo deja todo cantando, lo siente de verdad, es alma pura. Cuando hay verdad no hace falta mucho más, solo darle tiempo. Triunfará, como los Chichos. Es flamenca y tiene duende".
La química sobre el escenario: Proyectos compartidos en la familia
Ese magnetismo colectivo ha llevado a los tres hermanos a plantearse proyectos formales en común. Aunque Rocío desmiente con simpatía el mito de que le toque poner paz entre sus hermanos —"Para nada, Marcos es la templanza de los tres"—, confirma que la unión musical es una realidad tangible: "Estamos en ello, porque como cada uno cantaba por su lado, nos salían algunas actuaciones de ir juntos pero separados , y decidimos ponerle nombre al proyecto e interactuar entre nosotros, como una fiesta familiar, y la verdad que es muy divertido y a la gente le gusta mucho".
Marcos: Pintura, filosofía y el equilibrio entre lo público y lo privado
En ese equilibrio de fuerzas, Marcos representa el contrapunto introspectivo y espiritual de la familia. Jaime no escatima en elogios hacia él al componer juntos: "Creo que Marcos cede más, porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho, y una manera muy bonita de ver la vida. Siempre dice que le parece bien. Vive por y para los demás. Es un ángel".
El propio Marcos reflexiona sobre cómo maneja esa dualidad entre su agitada vida pública y su universo privado: "Mis proyectos son públicos y me encanta compartirlos: expongo mis cuadros como pintor, canto con mis hermanos en 'Son de Soto', mantengo el dúo 'Mi hermano y yo' con Jaime y participo en el proyecto familiar 'Soto Family'. Es mi obra artística lo que me gusta mostrar, mientras que mi espacio personal prefiero guardarlo para mí".
Para Marcos, la desconexión pasa por la introspección y la vivencia en familia pero guardando sus propios márgenes: "En familia disfruto mucho de los veranos en Punta Umbría; son días muy agradables donde compartimos en un ambiente bonito, cantamos y estamos todos juntos. Por otro lado, soy una persona también profundamente solitaria. Por ejemplo, al terminar un concierto prefiero salir rápido e irme solo a dar un paseo. Mi refugio personal es cualquier rincón donde pueda disponer de tiempo y espacio para mí mismo". Sus inquietudes van mucho más allá de las canciones, abarcando la pintura y la literatura metafísica: "Me dedico plenamente a la composición, a la pintura —donde ya he realizado dos exposiciones— y a la escritura. Escribo historias y relatos que nacen de vivencias personales. Publiqué un libro con Almuzara titulado Mi experiencia Satori y la Divina Cosquilla, donde relato una vivencia transformadora que tuve tras muchos años dedicado a la meditación profunda. Esa dimensión pública de mi obra sí disfruto conectándola con la gente".
Herencia de amor y referencias parentales
El amor y el matrimonio de casi cuatro décadas de sus padres sirve como brújula emocional para todos. Para Rocío, el secreto reside en valores muy claros: "Para empezar, que te llegue la persona.y luego tragarse muchas cosas. Darlo todo por el otro y no dormirse nunca enfadado o con algo que contar. Creo que la verdad y el respeto son fundamentales". Una visión que Jaime suscribe de lleno: "Gracias a ese amor, encontré el mío, puro y real. El romanticismo siempre estuvo en casa, nos educaron en el respeto hacia el otro, dejando todo el corazón, la lealtad, el cariño, y la fidelidad. Y si hay sufrimiento, a sentarse con el piano o la guitarra y a sacarlo pa' fuera".
Además, profesa un orgullo inmenso por la figura de su padre, José Manuel Soto: "Como hablan de él los que le conocen, su generosidad, su empatía, su corazón inmenso. Es un hombre demasiado bueno que tiene que ser feliz y disfrutar de todo lo que ha conseguido en la vida. Ahora nos toca a nosotros entregarnos a él y a mi madre para que así sea. Se lo han ganado".
Jaime, que además de la música se embarcó en la aventura empresarial de fundar un club deportivo, rememora: "Lo del Atlético Central fue un puntazo... Lo tuve claro siempre. La idea nació en Cuba, en uno de esos viajes con mi hermano Marcos. Sabía perfectamente que llegariamos a la Champions, aún quedan unos años. Pero ya ha pasado, quizás en otra vida. Disfrutamos del día a día y trabajamos mucho". Entre la presidencia, la guitarra y sus sueños de futuro, añade: "Siempre hay tiempo para lo que de verdad importa. Hay veces que siento que ya he conseguido demasiadas cosas. Aunque en realidad, queda mucho por hacer, sobre todo una gran familia. El cine, el teatro, los estadios de fútbol, los extraterrestres...puff, queda mucho sí".
Cuando el bullicio diario exige una pausa, el refugio de Rocío vuelve a ser la naturaleza: "Por supuesto que el campo y los caballos, simplemente sentarse en medio del campo, ver como pastan libremente. Con eso ya tengo pilas recargadas para un tiempo. Me da la vida y me hace sentir bien, aunque también caminar por la naturaleza, escuchar buena música, etc". Con la mirada puesta en lo que está por venir, la menor de los hermanos concluye con la mirada llena de ilusión y autenticidad: "Pues esta vida es un poco de montaña rusa, pero me gustaría grabar un disquito y hacer música con sentido, con un enfoque, e ir descubriéndome más como artista y como persona".









