Paula Echevarría se encuentra en un gran momento vital y profesional. Pronto la veremos en televisión -con su nueva serie, A la deriva, de Antena 3, que antes estará disponible en Atresplayer-, y, en su portada para FASHION octubre, confiesa que se siente "muy bien a todos los niveles". "Lo primero, de coco, creo que cumplir años hace que veas las cosas desde otra perspectiva, desde otro punto de vista, ya no reparo en cosas en las que antes me paraba. Te da muchas cosas positivas". Esa nueva mirada se nota por dentro... y por fuera. Porque a sus 48 años, la actriz sigue siendo una de las mujeres más admiradas en nuestro país. Ahora, en esta entrevista con FASHION, nos cuenta, como nunca antes, todos los secretos para cuidarse a todos los niveles.
Te mantienes muy activa, haces mucho deporte, eres el ejemplo de que el esfuerzo y la constancia funcionan.
A ver, es un esfuerzo y no es un esfuerzo. Cuando empiezo a entrenar, rara vez digo: "Vaya, cómo me apetece entrenar". Pero sé lo bien que me sienta y lo bien que me siento cuando termino. Y eso hace que ni me plantee no hacerlo, aunque no tenga muchas ganas. Igual que cada vez que salgo de la ducha me pongo crema, intento incluir el deporte en mi rutina diaria. Si puedo, quedo con mi entrenador o con Yas, que es mi profe de ballet, y eso es una salvación porque, si has quedado, ya no te puedes escaquear; no los vas a dejar plantados -ríe-. Y da igual. El día que no los tengo a ellos, lo hago sola y, si puedo, por la mañana, que es mi momento favorito. Y, si no, pues no pasa nada, que tampoco es cuestión de martirizarse. Algún hueco hay siempre y, como dice todo el mundo que se dedica al deporte, tampoco tienes que estar dos horas diarias en el gimnasio. Habrá días que puedas estar una hora y cuarto y otros que solo 15 minutos, pero, si los tienes, eso es mejor que nada. Se trata de no forzarse, de no castigarse ni exigirse de más. Para empezar, no somos deportistas profesionales; somos mujeres, madres, trabajadoras y otras mil cosas.
¿A qué hora suena tu despertador por la mañana?
A las 7 y, cuando estoy grabando, a las 5:20, aproximadamente. No me importa madrugar. Obviamente, a esa hora no es plato de buen gusto para nadie, pero lo prefiero a los rodajes de tarde-noche. Tengo mucha más energía por la mañana; por las tardes me gusta estar con mis hijos, salir a cenar con mi pareja; es decir, hacer otro tipo de planes.
¿Te tomas tu tiempo para desayunar tranquila?
Sí, ¡lo necesito! Me levanto a las 5:20 porque me recogen a las 6:30. Necesito más de una hora porque, a las cinco de la mañana, me hago un desayuno como si fueran las diez: me preparo mis tostadas con huevos y aguacate, fruta pelada y cortada, café, todos mis suplementos... Todo.
Tienes un entrenador personal y haces 'ballet', que ahora tiene muchas disciplinas derivadas hacia el fitness. ¿cuál practicas tú?
Hago ballet workout, una disciplina de Yasmina Sancayo, que es mi profe. Ahora me va a tener una temporada en sequía porque acaba de ser mami. Es una disciplina que me encanta y me ha servido para conectar con muchas cosas. Ella fue bailarina profesional durante muchos años; ha bailado en el Royal Ballet de Londres. Es una disciplina más centrada en el ballet clásico, no tanto en el fitness como otras. No es para bailar, en absoluto; nunca voy a bailar ballet. Pero es un entrenamiento diferente que me apasiona, me divierte y con el que me siento bien. Mi cuerpo cambió radicalmente cuando empecé. Y, además, hago entrenamiento de fuerza con Juanjo Rodríguez, con quien llevo ya mil años.
En cuanto a cosmética y medicina estética, ¿Qué tratamientos de cabina no perdonas al mes?
Al mes, no. Retengo muchísimo líquido. Es un tema hormonal que no tiene que ver con la edad, sino que es así desde que era adolescente. Por eso me encanta hacer drenaje linfático manual, más que aparatología. Es más básico, pero me funciona. Y luego, cada cierto tiempo, intento hacerme algún tratamiento facial de cabina. Pero, sobre todo, y lo he dicho siempre, soy súper constante. Me limpio la cara a conciencia todos los días, por la mañana y por la noche; me pongo mis cremas y no soy nada perezosa para esas cosas. Al final, la constancia es lo que vale.
Desde el punto de vista de la alimentación, ¿te permites algún capricho o mejor no porque es demasiado esfuerzo después?
Me permito todos los caprichos del mundo. Tengo suerte porque no me gusta el dulce, ni una cucharadita de azúcar en el café, ni el alcohol. No bebo, salvo una "copita" de vino de vez en cuando. Así que, por ese lado, no tengo mérito; simplemente no me gusta. Por otro, intento comer sano por una cuestión de salud. Una vez hasta me dio un cólico biliar de toda la grasa que comía, y el médico me lo dejó muy claro. Me dijo que ya no era por engordar, sino porque no me hacía bien. Solo comía patatas fritas y ahora intento comer verdura, arroz y proteína; tener todos los días un poquito de cada. Pero también como aceitunas o patatas. No me lo prohíbo, pero hago ejercicio para poder hacerlo. No voy a competir en fitness ni soy modelo de pasarela. Hago deporte porque me sienta bien, me encuentro bien y me permite pegarme las licencias que tienes en la mesa.
¿Cuál ha sido ese súper alimento o suplemento que has descubierto tarde, pero sin el que ya no puedes vivir?
¡Tomo muchos! Te diría que el colágeno, el magnesio y el omega 7, pero no porque no pueda vivir sin ellos, sino porque mi ginecóloga me dijo que, a partir de cierta edad, todas las mujeres deberíamos tomarlos de por vida. Yo soy muy responsable y los tomo todos los días. Y, como descubrimiento, te diría unas pastillas que se llaman Cortisol Balance, de la doctora Nigma Talib. Son naturales, súper vitaminas, y me funcionan muy bien para las épocas en las que estoy más estresada; por ejemplo, en los rodajes, cuando grabo mil horas.
¿Cuál crees que te funciona mejor? ¿O crees que es una combinación de todo?
Eso no lo sabes. Siempre digo que es un acto de fe: tú lo tomas y esperamos a que funcione. Esto no es que hoy te tomes una pastilla y mañana digas: "Ay, qué guapa estoy". Además, siempre digo que no me importa envejecer por fuera; me importa envejecer por dentro, estar bien a nivel celular, a nivel cognitivo y tener energía para poder hacer las cosas. Eso es lo que me preocupa. Entonces, tomo suplementos para todo.
También tu hijo pequeño te mantendrá muy activa.
Sí, activísima -ríe-.











