La legendaria tiara de la princesa Astrid cambia de manos: más de un siglo de diamantes y turquesas que ahora lucirá la reina Mette-Marit


Una joya que pasará a ser propiedad de la esposa del rey Haakon VIII a petición de la hermana de Harald V


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Actualizado 11 de septiembre de 2026 a las 19:31 CEST

La muerte de la princesa Astrid de Noruega ha supuesto el cierre de una de las etapas de la historia del país. Tras el fallecimiento del rey Harald V de Noruega el pasado 28 de agosto, ha sido durante el día de hoy cuando se ha desvelado la muerte de su hermana, provocando una inmensa tristeza sobre el territorio nórdico. No obstante, el legado de quien acompañó a su hermano a comportarse con fidelidad ante la corona, sigue vivo manteniendo una vida de leyenda. Fue su elegancia, su sabiduría y un impecable joyero los que lograron hacer de Astrid una de las mujeres más elegantes de la historia del país, pues era en cada aparición solemne cuando lucía con agrado un destacado parure de turquesas que recaían sobre su testa, su clavícula y su hombro; a través de una tiara, un collar y un imponente broche lleno de historia. 

La princesa Astrid de Noruega ostenta uno de las piezas más solemnes de la dinastía© Getty Images
La princesa Astrid de Noruega ostenta uno de las piezas más solemnes de la dinastía

Una vida de leyenda que perdurará en las alhajas

Hermana del rey Harald V, nació en el seno de la dinastía Glücksburg, aunque los principios de su vida no destacaron por estar a la sombra de la Corona, sino por uno de los exilios más destacados de la historia del país. Al igual que su hermano, tuvo que exiliarse a los Estados Unidos durante su infancia a raíz de la invasión nazi. Una experiencia que marcó su vida para siempre, aunque fue la muerte de su madre lo que la convirtió en un verdadero activo para la Corona. La reina Marta falleció tan solo tres años antes de que Olav —padre de Harald, Astrid y Ragnhild— accediera al trono. El monarca permaneció viudo el resto de su vida, mientras su hija, la princesa Astrid, ejerció como primera dama durante los primeros años de su reinado.

La princesa Astrid junto a la reina Sonia, el pasado mes de febrero© Casa Real de Noruega
La princesa Astrid junto a la reina Sonia, el pasado mes de febrero

Un hecho que la convirtió, inevitablemente, en una de las grandes protagonistas de la Corte Real, aunque sin renunciar por ello a su propia vida. Contrajo matrimonio con un medallista olímpico, una unión que supuso la pérdida de su tratamiento de Su Alteza Real. Este amor además le costó su posición como primera dama, así como su derecho a la sucesión al trono de Noruega, aunque fue feliz hasta la muerte de su marido. Una vida en la que, tras lograr la conciliación familiar, se dedicó, además, al servicio de la Corona. Siempre estuvo presente en cada uno de los actos más destacados de la monarquía, luciendo en cada destacada ocasión las que, en cierto modo, han sido sus compañeras de vida: sus joyas más preciadas, rodeadas de diamantes y deslumbrantes por el imponente azul de sus turquesas.

Astrid de Noruega junto al parure de turquesas 
© GTRES
Astrid de Noruega junto al parure de turquesas

Las turquesas de Astrid de Noruega

El parure de turquesas de la difunta princesa comenzó a tomar forma en 1902, treinta años antes de su nacimiento, y sin ella saberlo, ya se estaba escribiendo la historia que algún día pasearía por los entornos palaciegos. Fue el amor entre el rey Eduardo VII y la reina Alejandra lo que dio como resultad la elegancia de Astrid, pues con motivo de s 58 años, el monarca cedó a su esposa esta imponente tiara fromada pòr diamante sy turquesas, y aunque no existe material de mencionada haciendo uso de la alhaja, tras su muerte fue heredada poor su hija, la que se convertiria en la reina Maud de Noruega. Tras estar custodiadas en Inglaterra desde 1938 —incluso durante el exilio de la Segunda Guerra Mundial hasta su recuperación en 1953—, la diadema de turquesas de la reina Alejandra pasó a manos de la princesa Astrid tras la muerte de su madre, la princesa heredera Marta, en 1954. La tiara se mantuvo bajo su custodia durante su etapa como primera dama y le fue asignada oficialmente como propiedad en 1968, cuando se dividió la colección de joyas reales tras la boda del entonces príncipe heredero Harald. 

La princesa Astrid de Noruega ha cumplido 94 años
La princesa Astrid de Noruega junto al parure de turquesas que regresará a la lineal principal de la Familia Real

Fue entonces cuando la joven princesa comenzó a hacer uso de la pieza, combinándola con un espectacular broche y un collar que imitaban una cascada de diamantes y turquesas, haciendo de la presencia de Astrid un histórico despliegue que, ahora, está previsto que pase a manos de la línea principal de la Familia Real, pues fue así como ella lo ha querido siempre, tal y como ha desvelado en diferentes ocasiones. Un hecho que indica que esta tiara no permanecerá oculta bajo los baúles de plomo de la familia real, sino que se distribuirá entre las damas de la nueva familia reinante, encabezada por el rey Haakon VIII, la reina Mette-Marit y la princesa Ingrid, heredera al trono del territorio nórdico.