La hija de Marta Luisa de Noruega se despide de Harald V con el recuerdo más íntimo de su abuelo: "Me daba los mejores abrazos"


Una carta de lo más sincera que ha desvelado el profundo amor que ambos se tenían


De izquierda a derecha, Emma Tallulah Behn, Marius Borg Høiby, Maud Angelica Behn y Leah Isadora Behn asisten al funeral del rey Harald V de Noruega en Oslo© Getty Images
Jose MorenoREDACTOR ESPECIALIZADO EN REALEZA
Actualizado 10 de septiembre de 2026 a las 23:30 CEST

Los miembros de la dinastía Glücksburg han vivido una de las jornadas más tristes de los últimos tiempos con la muerte del rey Harald V de Noruega. Unos días que han abrazado a la solemnidad, en una de las despedidas más profundas que se recuerde sobre el territorio nórdico, poniendo, de esta forma, un broche de oro a una vida de leyenda. Ahora, dos semanas después de la muerte del monarca, Maud Angelica –hija de la princesa Marta Luisa– ha sido la encargada de transmitir unas emotivas palabras hacia su abuelo, abriéndose emocionalmente acerca del duro momento que todos los miembros de la Familia Real están viviendo tras la triste pérdida. Una carta en la que ha intentado subrayar el estrecho vínculo que abuelo y nieta mantenían fuera del estricto protocolo de la Corte Real. Un auténtico abrazo a las emociones cuando acaba de producirse la despedida definitiva del monarca.

Marius Borg ha ocupado un lugar en el funeral del rey Harald como un nieto más© Getty Images

La carta más emotiva de una nieta a su abuelo

La despedida de Maud Angelica Behn a su abuelo, el rey Harald V, muestra un vínculo que va mucho más allá de la figura pública del monarca. En sus palabras, lo recuerda como "una persona increíble" que "siempre bromeaba con todos nosotros" y que la llamaba "tía Maud" mientras le daba "los mejores abrazos". En medio del duelo, reconoce que "nunca se está preparado para algo así" y que "duele, independientemente de cómo y a quién se pierda", pero también agradece profundamente el cariño que los noruegos han mostrado hacia su abuelo. Entre flores, velas y mensajes de afecto, Maud recuerda especialmente el discurso que Harald pronunció en 2016, cuando afirmó: "Los noruegos son chicas a las que les gustan las chicas, chicos a los que les gustan los chicos, y chicas y chicos que se quieren unos a otros" y concluyó: "Noruega sois vosotros. Noruega somos nosotros". 

Marta Luisa de Noruega con su hija Maud Angelica© Getty Images
Marta Luisa de Noruega con su hija Maud Angelica

Para ella, aquellas palabras siguen representando "lo que Noruega defiende": un país "lleno de tantas personas únicas e increíbles", y confiesa que le dijo varias veces a su abuelo "cuánto amaba ese discurso y cuánto ha significado para tanta gente". Ahora, desde el dolor de su pérdida, reconoce que "también significó mucho para mí". Por eso, su despedida no se limita a decir adiós a un rey, sino que reivindica el legado personal y humano de su abuelo: "Estoy tan increíblemente orgullosa de ti, Moffa. ¡Mil gracias por todo! Descansa en paz", ha dicho la hija de la princesa Marta Luisa a través de su cuenta de Instagram, donde ha demostrado el profundo amor que abuelo y nieta se tenían.

Maud Angelica Behn y Durek Verrett © Getty Images
Maud Angelica Behn y Durek Verrett en el funeral del rey Harald V

Una carta tan emotiva como simbólica, que pone el broche de oro a una vida dedicada al servicio de la Corona y de toda una nación que no ha dudado en mostrar sus respetos hacia el Soberano. Ahora, ha sido su propia nieta la que ha roto el estricto protocolo de la Corte Real para mostrar sus sentimientos en medio de una tormenta de tristeza, tras haber dado el último adiós a su abuelo hace apenas 24 horas en una solemne ceremonia que ha estado representada por todos y cada uno de los miembros reinantes de cada dinastía de Europa, en presencia de unos nietos que ahora, se alejan de las dificultades para seguir recordando la vida de quien ha reinado durante treinta y cinco años en el territorio nórdico. Un adiós que se ha sumado a las múltiples despedidas de cada uno de los ciudadanos, que llevan dos semanas posando cartas sobre los exteriores del Palacio Real de Oslo, así como bellas flores que han hecho del histórico edificio un jardín temporal que rinde tributo al padre de Haakon VIII.