¿Quién no se ha inspirado alguna vez en Sara Carbonero? Su estilo bohemio, natural y atemporal ha llamado la atención desde que comenzara en sus primeras apariciones televisivas. Desde entonces, todos los ojos están puestos en ella. No solo en sus looks de infarto, sino también en la sencillez de su día a día, en el que también muestra su lado más desconocido, ese lugar en el que tan solo es ella y en el que da rienda suelta a sus grandes pasiones, como la decoración, la lectura, el cine, el arte o la música.
Gran embajadora de Castilla-La Mancha y de su Corral de Almaguer natal, la que fuera presentadora de los deportes en Informativos Telecinco ha sabido trasladar su personalidad y espíritu al interior de su hogar. En este caso, ha sabido cómo reflejar la tradición y la artesanía en su casa de pueblo, mientras que en la ciudad ha apostado por una residencia donde el diseño y el minimalismo imperan.
La casa de Sara Carbonero en Madrid es la definición exacta de un refugio sereno. Los colores neutros, la luz natural y las plantas hacen de su hogar un auténtico remanso de paz. Suelos cálidos y carpintería blanca predominan en todas las estancias, a las que, sin duda, Sara ha dado el toque boho chic que tanto le gusta. Una casa con alma, para ser vivida, pero también donde el diseño y el lujo se dan la mano.
Entrada con sabor rústico chic y cuarto de lavado integrado: así conviven diseño y rutina
Entrar a casa de Sara Carbonero es respirar hogar, sentir tradición y un estilo que lleva en mayúsculas su sello personal. "Los de allí, los hombres de los olivares y de los campos, comen pan y beben vino bajo la sombra de sus viñas y sus olivos", escribía Miguel de Cervantes sobre la Mancha Alta. El olivo, en este caso, adquiere un significado de gran valor para Sara Carbonero. Más allá de las tendencias, la apuesta de la presentadora por esta especie eleva la decoración de su hogar, trasladando sus propias raíces hasta el interior de su hogar. En su pueblo, los campos de olivos no solo forman parte del paisaje, sino que también son muy importantes dentro de la economía local.
El olivo es el gran protagonista, puesto que consigue que la esquina olvidada entre la cómoda y la escalera cobre vida y gane profundidad. Además, sus hojas verdes con matices grisáceos enlazan a la perfección con la alfombra que delimita el espacio y con el recibidor decapado de estilo rústico con tiradores metálicos.
Una de las anécdotas de la imagen que ha compartido es que por primera vez hemos visto la zona de lavandería. "Dejo estas imágenes por aquí (puerta de la lavandería abierta incluida), que son lo de menos, porque, como explicaba el otro día, la 'fachada' a veces dice poco de cómo nos encontramos", explicaba. Un gesto muy natural y que demuestra cómo el verdadero lujo contemporáneo pasa por el equilibrio entre las piezas antiguas y el orden del día a día. Burros de ropa metálicos con perchas vistas, tabla de planchar y almacenamiento técnico que delatan una vivienda viva, práctica y sin artificios.
El rincón de lectura más sereno: lino beige y tapizado capitoné
Son continuas las recomendaciones que Sara hace sobre sus libros favoritos. Lecturas que le atrapan y que le hacen compartir reflexiones. Este pequeño rincón de lectura, casi improvisado, demuestra que no hace falta disponer de muchos metros para crear zonas relajadas, sino que con la combinación de colores y texturas es más que suficiente.
Dentro del salón, de planta abierta y muy amplio, la fundadora de Slowlove ha destinado un espacio a la desconexión absoluta, donde el gran protagonista es el sofá en tono crudo con una tapicería de chenilla suave. Es un material que aporta calidez inmediata a la vista y al tacto, huyendo de superficies frías y garantizando ergonomía y confort para sesiones largas.
Desde esta perspectiva, podemos ver cómo la distribución de la estancia deja a un lado la zona de estar, con un sofá en color caramelo enfrente de una chimenea de diseño. A pocos metros, el comedor, donde una imponente mesa de madera robusta delimita el área con un conjunto de sillas todas iguales.
Del teclado al lienzo XXL: cómo crear una esquina creativa y sofisticada en casa
Si algo demuestra la vivienda de Sara Carbonero es que el verdadero estilo slow no solo consiste en combinar fibras naturales como una paleta cromática neutra, sino que también necesita añadir acentos llamativos gracias a piezas con historia y carácter que rompan con la frialdad del minimalismo, pero sin perder la calma y la elegancia. La empresaria, que acaba de inaugurar junto a Isabel Jiménez su nueva tienda en Valencia, tiene una sensibilidad especial en cuanto a las artes se refiere. Bien sea la música, el arte o la literatura.
En el salón, una obra en formato XXL inyecta un aire rock-chic y vanguardista sobre las impolutas paredes blancas. Este retrato fotográfico en blanco y negro, conocido como Brush of Mistery, del artista francés Chris Lou, es una obra de colección limitada que puede llegar a alcanzar los 4.000 euros según el formato.
Para Sara Carbonero, la música es una forma de entender la vida, y en su santuario más personal esa pasión se respira en cada rincón. En pleno salón, un teclado electrónico integrado junto a la pared se convierte en el epicentro creativo familiar. El instrumento, con su estructura minimalista en negro y sus partituras listas para ser tocadas por el pequeño Lucas, demuestra cómo integrar los hobbies y la rutina de los niños sin romper la armonía visual del espacio. Un gesto que confirma que las inquietudes artísticas en este hogar se heredan y además queda perfecto como elemento decorativo.
Armarios de cuarterones y recuerdos en la repisa: el orden visual en la habitación
Esta podría ser la habitación más personal de Sara Carbonero, donde la arquitectura y el cuidado interiorismo invitan al descanso, pero también donde tiene presente, a través de fotografías, lo más importante: su familia.
El espacio al completo busca la serenidad a través de una paleta cromática dominada por el blanco luminoso y por los materiales nobles. Textiles orgánicos de lino refuerzan esa sensación de refugio de confort, donde solo el verde salvia de los cojines rompe con los neutros e introduce una pincelada orgánica y fresca.
En la pared, el armario cobra gran protagonismo gracias a las puertas de cuarterones acristalados de inspiración clásica. Una cómoda baja de líneas depuradas y en color blanco exhibe una cuidada selección de marcos y recuerdos familiares bajo la televisión. El contrapunto, una vez más, se deja en manos de la alfombra que garantiza una pisada cálida y confortable, mientras añade una explosión sofisticada de color.









