Sara Carbonero tiene una manera muy personal de compartir lo que siente. Quienes la siguen en redes sociales saben que la música, los poemas y las palabras de otros autores ocupan un lugar importante en su vida. A veces, una canción parece expresar lo que cuesta decir en voz alta. Otras, encuentra en unos versos una forma de hablar de las emociones que la acompañan.
Hace apenas unas semanas, por ejemplo, compartía un poema de Deija Gom dedicado a esas personas que nunca sienten nada a medias. Personas sensibles, apasionadas, que se emocionan profundamente y para quienes determinadas experiencias tienen un significado especial.
Ahora, en una entrevista concedida a S Moda, Sara Carbonero ha hablado abiertamente de esa forma de ser. De ser intensa, en concreto. Lo ha hecho al reflexionar sobre su vida, la salud, el amor, las relaciones de pareja y las dificultades de encontrar a alguien que comparta su manera de entenderlas. La periodista reconoce que le gusta la vida en compañía y se considera una romántica. También explica que, después de su separación, comprendió que no todo el mundo concede al amor la misma importancia.
A mí me encanta la vida compartida, me encanta. Soy romántica confesa. Lo que pasa es que a veces es más difícil porque no doy con lo que yo exijo. Para mí el amor está muy arriba y cuando me separé comprendí que no para todo el mundo está en el mismo lugar. Es difícil encontrar gente tan intensa como yo. Intensa es la palabra que me define.
Sus palabras pueden resultar familiares para quienes se ilusionan con facilidad, disfrutan de largas conversaciones con alguien a quien quieren o se conmueven con una canción porque parece contar su propia historia. Personas que encuentran placer en expresar el cariño y compartir aquello que les importa. ¿Qué tiene de bueno amar así? ¿Cómo podemos entendernos con alguien más reservado sin renunciar a lo que necesitamos? Y es que esa forma de vivir la vida y el amor puede aportar entusiasmo y complicidad, aunque no siempre coincida con la de la pareja.
Para comprender mejor esta forma de vivir las relaciones, hemos hablado con la psicóloga Lara Ferreiro, autora de ¡Ni un capullo más!, que nos explica qué puede aportar la intensidad al amor y cómo entendernos cuando nuestra pareja expresa sus sentimientos de otra manera.
Los rasgos que describen una personalidad intensa
Cuando decimos que alguien es intenso, solemos pensar en una persona expresiva, apasionada, que se entusiasma con facilidad y se implica mucho en sus relaciones. Sin embargo, a veces utilizamos esa palabra como una crítica, como si mostrar tanto interés o expresar abiertamente el cariño fuera excesivo. Pero, ¿excesivo por qué o para quién? La realidad es que conviene preguntarnos si estamos ante una dificultad real o, sencillamente, ante una forma de sentir distinta de la nuestra.
Y es que sentir las emociones con mucha fuerza no significa necesariamente perder el control sobre ellas. Podemos emocionarnos profundamente, enamorarnos con entusiasmo o vivir una decepción con tristeza y, aun así, saber gestionar lo que nos ocurre.
De hecho, la personalidad intensa no constituye, por sí misma, un diagnóstico psicológico. Es una expresión cotidiana que utilizamos para describir maneras muy diferentes de experimentar y expresar las emociones.
¿Cómo es ser intenso en el amor?
Para algunas personas, querer lleva consigo las ganas de expresarlo. Disfrutan diciendo lo que sienten, organizando planes o recordando pequeños detalles de su historia compartida. El entusiasmo puede seguir presente después de años de relación, cuando una escapada o un encuentro todavía despiertan ilusión.
"Para este perfil, el amor no es únicamente una experiencia interna, sino también una emoción que merece ser compartida y celebrada", explica Lara Ferreiro.
La intensidad puede aportar vitalidad, cercanía y espontaneidad a la pareja. Es ese mensaje cariñoso en mitad de un día corriente, la alegría al celebrar un logro del otro o las ganas de seguir descubriendo cosas juntos.
La psicóloga, además, recuerda que una persona puede vivir el amor con una gran pasión y mantener al mismo tiempo una relación equilibrada, segura y respetuosa". Tampoco hace falta ser extrovertido. Podemos disfrutar de la soledad, ser tímidos y mostrarnos muy expresivos dentro de una relación de confianza.
¿Qué ocurre cuando nuestra pareja no vive el amor con la misma intensidad?
Este es el fondo de la reflexión de Sara Carbonero: la dificultad de encontrar a alguien que comparta su manera de entender el amor. Una diferencia que puede generar dudas cuando esperamos recibir el mismo entusiasmo que ponemos en la relación.
En este sentido, Lara Ferreiro identifica un error frecuente: "Interpretar el amor de nuestra pareja utilizando nuestra propia personalidad como referencia". Si nosotros expresamos la ilusión con abrazos, palabras y muchas ganas de hablar, podemos esperar que alguien enamorado responda exactamente igual.
Sin embargo, no hay que olvidar que "la intensidad con la que una persona exterioriza sus emociones no siempre refleja la profundidad de aquello que experimenta", recuerda la experta. Una respuesta discreta puede convivir con un compromiso profundo.
Por eso, es importante mirar el conjunto del vínculo ya que permite reconocer mejor cómo nos quiere nuestra pareja. Eso no obliga a renunciar a las palabras bonitas o a los gestos que nos hacen sentir cerca. Además, "comprender que alguien es menos expresivo no debería significar resignarse a no recibir nunca cariño de la manera que necesitamos", subraya Lara.
Tampoco conviene confundir intensidad con dependencia. Como explica la psicóloga, podemos desear cercanía y expresar afecto con frecuencia sin sentir miedo al abandono.
¿Cómo entendernos sin dejar de ser nosotros mismos?
El acercamiento empieza por explicar qué nos hace bien. Lara propone sustituir el reproche "nunca me demuestras que me quieres" por una petición más concreta: "Me hace sentir especialmente querida que tengas determinados gestos conmigo".
Así, la otra persona recibe información sobre cómo acercarse, en lugar de sentirse examinada. También quien es más expresivo puede aprender a reconocer el afecto en la constancia, el apoyo y la atención cotidiana.
Ese esfuerzo debe ser mutuo. La persona reservada puede tomar la iniciativa con un plan o verbalizar su cariño; quien disfruta de más contacto puede respetar los momentos de espacio personal.
Como concluye Lara Ferreiro, "amar con menos intensidad aparente no significa necesariamente amar menos: a veces, simplemente, significa amar de otra manera". Encontrarse pasa por descubrir si esas dos formas de querer pueden hacer sitio a las necesidades de ambos.









