La inspiradora frase de Brad Pitt en San Sebastián sobre las relaciones sanas: "Podríamos empezar por cuidar a las personas de nuestro alrededor y asegurarnos de que están bien"


La psicóloga Sara Navarrete explica por qué descuidamos a quienes más queremos y qué pequeños gestos nos ayudan a fortalecer nuestras relaciones


Brad Pitt reflexionando© Getty Images
25 de septiembre de 2026 a las 7:02 CEST

Hay personas que siempre están ahí. Esa amiga a la que podemos llamar a cualquier hora, nuestra pareja, que nos pregunta cómo nos ha ido el día, o nuestra madre, que nunca se olvida de saber si estamos bien. Precisamente porque sabemos que podemos contar con ellas, a veces dejamos de prestarles la atención que merecen. Posponemos una llamada, escuchamos a medias o damos por hecho que no necesitan que les recordemos cuánto las queremos. Pero ¿nos hemos preguntado alguna vez si esas personas que siempre están pendientes de nosotros también necesitan que alguien se preocupe por ellas?

Brad Pitt e Inés de Ramón, en el Festival de San Sebastián© Getty Images
Brad Pitt e Inés de Ramón, en el Festival de San Sebastián

Esta es la reflexión que Brad Pitt compartió durante su visita al Festival de San Sebastián. En su intervención, en la que habló de su película En el corazón de la bestia, dirigida por David Ayer, el actor pronunció estas palabras que conquistaron aun más si cabe a su público:  

"Personalmente, creo que deberíamos dedicar más tiempo a aquello que tenemos en común, que supone, en realidad, el 98 %. A lo que nos une, a lo que nos conecta. Y entonces creo que podríamos escucharnos mejor, incluso a pesar de estas divisiones. Quizá podríamos empezar simplemente por cuidar a las personas que tenemos a nuestro alrededor y asegurarnos de que están bien. Y, si hiciéramos eso, creo que ya sería un buen punto de partida".

Para entender por qué a veces descuidamos precisamente a quienes más queremos y qué podemos hacer para que se sientan acompañados, hemos hablado con la psicóloga Sara Navarrete.

chicas hablando cocina© Getty Images

Por qué damos por hecho que las personas que queremos siempre estarán ahí

Puede parecer contradictorio, pero en ocasiones prestamos más atención a una relación que acaba de empezar que a otra que lleva años formando parte de nuestra vida. Sara Navarrete explica que esto puede entenderse a través de la habituación afectiva. "Nuestro cerebro se acostumbra muy rápido a lo bueno que permanece: una pareja que siempre está, una madre que siempre llama, ese amigo que sabemos que responderá a cualquier hora… Con el tiempo, algo extraordinario puede empezar a parecernos cotidiano".

Las relaciones que nos proporcionan seguridad también pueden llevarnos a pensar que no necesitan tanta atención. Nos decimos que ya tendremos tiempo de llamar, que nuestra pareja sabe perfectamente cuánto la queremos o que nuestros amigos entienden que estamos ocupados. Sin embargo, como recuerda la psicóloga, "saber que nos quieren y sentirnos queridos no son exactamente lo mismo".

Por eso, aunque no se trata de vivir con miedo a perder a las personas importantes, sí conviene preguntarnos de vez en cuando cómo las estamos tratando. Porque el cariño, por mucho que exista, también necesita expresarse.

Mujeres abrazándose mostrando sororidad y agradecimiento© Getty Images

La capacidad de identificar las necesidades de los demás

Es precisamente en esos gestos cotidianos donde muchas veces se encuentra la diferencia entre querer a alguien y hacer que se sienta querido. Podemos adorar a nuestra pareja y no escucharla cuando nos cuenta algo que le preocupa. O tener una amistad de toda la vida y no recordar cuándo fue la última vez que conversamos sin mirar el reloj.

Para Navarrete, aquí entra en juego la responsividad emocional, nuestra capacidad para identificar las necesidades emocionales de otra persona y responder de manera que se sienta comprendida y valorada. No hacen falta grandes demostraciones. A veces basta con escribir a una amiga después de una cita médica, recordar aquello que preocupaba a nuestra pareja o dar un abrazo cuando percibimos que alguien lo necesita.

"Yo hablo mucho de los microgestos afectivos porque las relaciones no suelen construirse en acontecimientos extraordinarios, sino en cientos de interacciones aparentemente insignificantes", explica. Y lo resume con una frase: "El amor es un sentimiento, pero cuidar es un comportamiento. Y necesitamos las dos cosas".

Ahora bien, para que esos gestos fortalezcan nuestros vínculos, el cuidado también debe circular en ambas direcciones. Y eso implica prestar especial atención a quienes siempre parecen estar disponibles para los demás.

Pareja joven feliz en la playa© Getty Images

Por qué también debemos cuidar a quienes siempre cuidan de nosotros

Hay personas que parecen tener una capacidad inagotable para escuchar, acompañar y resolver los problemas ajenos. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarles cómo se encuentran ellas.

Sara Navarrete explica que la reciprocidad es esencial, aunque no significa llevar una contabilidad emocional. Habrá momentos en los que una persona necesite recibir mucho más apoyo del que puede ofrecer. Lo importante es sentir que, cuando necesitemos ayuda, también tendremos a alguien a nuestro lado.

El problema aparece cuando alguien asume permanentemente el papel de cuidador. Esta situación puede provocar agotamiento, resentimiento e incluso una dolorosa sensación de soledad. Por eso, cuidar una relación también implica aprender a dejarnos cuidar. "Una relación sana permite decir dos cosas con la misma libertad: 'estoy aquí para ti' y 'hoy necesito que estés tú para mí'", recuerda Navarrete.

Sin embargo, no siempre sabemos reconocer cuándo alguien necesita nuestro apoyo, especialmente si se trata de una persona acostumbrada a resolverlo todo por sí misma.

 Amigas hablando y riendo © Getty Images

Cómo saber si alguien cercano necesita nuestra ayuda aunque no la pida

No todo el mundo habla abiertamente de sus problemas. Hay quienes prefieren encerrarse en sí mismos, no quieren preocupar a su familia o han aprendido a aparentar que pueden con todo. Por eso, si queremos cuidar mejor de las personas cercanas, necesitamos prestar atención a lo que no nos dicen.

La psicóloga explica que el sufrimiento muchas veces se manifiesta mediante cambios de comportamiento: aislamiento, irritabilidad, alteraciones del sueño o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban. Pero también puede aparecer como una actividad constante o una alegría aparentemente exagerada.

Más que buscar una señal concreta, conviene observar si alguien se comporta de manera diferente a como suele hacerlo. Y, si algo nos preocupa, acercarnos sin presionarle: "Te noto diferente últimamente. No tienes que contarme nada si no quieres, pero quiero que sepas que estoy aquí".

No necesitamos convertirnos en terapeutas de nuestros familiares o amigos. A veces, una pregunta sincera puede ser suficiente para que alguien encuentre un espacio donde expresarse. Cuidar también significa respetar sus tiempos y su intimidad, sin asumir que debemos solucionar todos sus problemas.

Mujer en la cama mirando el móvil© Getty Images

Qué podemos hacer cada día para cuidar mejor nuestras relaciones

Prestar atención a quienes queremos no debería convertirse en una obligación más dentro de una agenda ya repleta. De hecho, Sara Navarrete propone empezar por algo mucho más sencillo: dedicar menos tiempo a estar juntos de manera automática y más a compartir momentos de verdadera conexión.

Una comida sin móviles, preguntar por el mejor y el peor momento del día, llamar a ese amigo con el que llevamos semanas sin hablar o reservar unos minutos para conversar antes de dormir son pequeños hábitos que nos ayudan a estar presentes.

La psicóloga también recomienda practicar la gratitud relacional. Es decir, no limitarnos a pensar cuánto apreciamos a alguien, sino decírselo. Un "me encanta que estés en mi vida" o un "gracias por cómo me has acompañado" puede significar mucho más de lo que imaginamos.

Al fin y al cabo, podemos vivir hiperconectados tecnológicamente y, al mismo tiempo, estar profundamente desconectados emocionalmente. Quizá por eso la reflexión de Brad Pitt nos invita a mirar a nuestro alrededor y preguntarnos si las personas que queremos saben, por cómo las tratamos y no solo porque lo supongan, que son importantes para nosotros.

Porque, como recuerda Sara Navarrete, "las relaciones sanas no se mantienen solas. Se construyen en lo pequeño, se reparan cuando nos equivocamos y, sobre todo, se cuidan mientras todavía están bien".