FRASE DEL DÍA

Robert de Niro, actor: "La vida es corta para invertir tiempo en personas que no corresponden. Rodéate de aquellos que te hagan sentir valiosa"


Analizamos la declaración atribuida al famoso actor, que hoy cumple 83 años, y que nos habla de las relaciones saludables y de aquellas que no lo son


Robert De Niro asiste al photocall de "Killers of the Flower Moon" en la 76.ª edición anual del Festival de Cine de Cannes, en el Palacio de Festivales, el 21 de mayo de 2023 en Cannes, Francia.© Getty Images
17 de agosto de 2026 a las 13:01 CEST

Hay personas que hacen más por los demás de los que les gusta reconocer. Son ellas las que escriben primero, quienes proponen quedar, quienes preguntan qué ocurre cuando notan cierta distancia y quienes intentan recuperar una cercanía que parece haberse perdido. A veces incluso buscan explicaciones para justificar al otro cuando no se les hace caso: estará ocupado, tendrá problemas, quizá simplemente atraviese una mala época. Y puede ser cierto. Pero ¿qué sucede cuando esa situación se prolonga y siempre son las mismas las que tratan de sostener el vínculo?

"No todo aquél que quieres en tu vida te quiere en la suya. Así que no te desgastes tratando de quedar bien o haciéndoles favores cuando en realidad no les importaría un comino si estás presente o no. Enfoca tu energía en aquellos que realmente valoran tu presencia y te aprecian por quien eres. La vida es demasiado corta para invertir tiempo y esfuerzo en personas que no te corresponden. Rodéate de aquellos que te hagan sentir valioso y te apoyen en cada paso del camino". La frase, atribuida a Robert De Niro, habla precisamente de algo que no siempre resulta sencillo: aceptar que podemos querer a alguien y, sin embargo, no ocupar en su vida el lugar que esa persona ocupa en la nuestra.

Robert De Niro© Getty Images
Robert De Niro

Robert de Niro, una estrella con dos premios Oscar

Robert De Niro es uno de los actores más reconocidos de la historia del cine estadounidense. Nacido en Nueva York en 1943, precisamente, un día como hoy, ha construido una carrera de más de cinco décadas y ha protagonizado películas como Taxi Driver, El padrino II, Toro salvaje, Uno de los nuestros o El irlandés

Ganador de dos premios Oscar, el intérprete ha trabajado en numerosas ocasiones con Martin Scorsese y es especialmente conocido por la intensidad con la que prepara sus personajes. 

Fuera de la pantalla, De Niro ha mantenido buena parte de su vida personal alejada de los focos, aunque en distintas entrevistas ha reflexionado sobre las relaciones, la familia y el paso del tiempo.

Mujer pensativa con cara triste© Getty Images

Por qué nos empeñamos en gustar a quien no nos valora

Resultaría sencillo pensar que, cuando alguien no demuestra interés por nosotros, simplemente dejamos de buscarlo. Sin embargo, el funcionamiento de las relaciones personales, y la propia forma en la que nosotros mismos nos relaciones e interactuamos con los demás, no es tan sencillo. 

Necesitamos sentir que pertenecemos. Saber que alguien nos tiene en cuenta, que nuestra presencia importa y que existe un lugar al que podemos acudir cuando las cosas se complican forma parte de nuestras necesidades sociales. Por eso el rechazo o la indiferencia pueden tocarnos mucho más de lo que aparentemente justificaría una llamada que nunca llega o un mensaje sin contestar.

La psicóloga Rebeca Cáceres Alfonso, autora de El éxito de ser tú, explica que "saber que contamos para alguien y que alguien cuenta para nosotros" influye directamente en la percepción que tenemos del mundo, de los demás e incluso de nosotros mismos.

El problema comienza cuando convertimos esa necesidad de pertenencia en una búsqueda constante de confirmación.

Mujer triste con su pareja detrás © Getty Images

Una relación sana no debería hacernos demostrar constantemente quiénes somos

Pensemos en esas relaciones en las que podemos pasar varios días sin hablar y, sin embargo, sabemos perfectamente dónde estamos. Frente a ellas están aquellas otras en las que cualquier silencio genera dudas: "¿habré hecho algo?", "¿estará enfadado conmigo?", "¿por qué no me llama?", "¿por qué siempre tengo que buscarle yo?".

No se trata necesariamente de hablar todos los días. De hecho, Cáceres insiste en que "no es necesario tener muchos amigos ni verse constantemente". Lo importante es cultivar el vínculo y mantener cierta implicación.

Hay otra característica especialmente importante. Según la psicóloga, los vínculos seguros crean un espacio en el que podemos "ser uno mismo sin tener que estar demostrando nada". Y esa sensación de seguridad y libertad para mostrarnos como somos constituye una parte fundamental del bienestar. Quizá esta sea una buena manera de saber dónde merece la pena invertir nuestra energía.

pareja enfadada y triste, sentada en la cama© Getty Images

La reciprocidad es importante

Reciprocidad no significa llevar siempre la cuenta de quién fue quien llamó la última vez o quién organizó el último plan. En determinados momentos uno puede necesitar más apoyo y, meses después, ser el otro quien atraviese una situación complicada. Lo que importa es la dinámica que se establece con el tiempo.

Por eso, cuando una persona muestra reiteradamente que no tiene interés en mantener una relación, Cáceres recomienda algo que parece sencillo sobre el papel pero que puede resultar difícil en la práctica: dejar de perseguirla.

"Si alguien no muestra interés, déjalo. Acepta que no todas las conexiones prosperan. No lo fuerces. No lo interpretes. No lo persigas", afirma. Y añade una frase especialmente significativa: "Si no hay reciprocidad, ahí no es".

No significa enfadarse ni convertir al otro en culpable. Tampoco implica romper necesariamente la relación. A veces consiste simplemente en dejar de ocupar siempre el mismo papel: el de quien sostiene, pregunta, propone y espera.

mujer preocupada en la cocina, con una amiga© Getty Images

Dejar de encajar a cualquier precio

Otro aspecto que tenemos que tener en cuenta es que no debemos forzar las relaciones. De hecho, a media que cumplimos años, nos volvemos más selectivos con nuestros vínculos.

"Con los años dejamos de buscar encajar a cualquier precio", explica la psicóloga. Dejamos de intentar gustar a todo el mundo o adaptarnos continuamente y comenzamos a buscar algo diferente: "afinidad real, no simple compañía".

Y aquí la frase atribuida a Robert De Niro adquiere quizá su significado más interesante. Enfocar nuestra energía en quien nos aprecia no consiste en esperar que los demás nos devuelvan exactamente lo que damos. Consiste en reconocer dónde podemos estar sin tener que ganarnos continuamente nuestro lugar.

Porque aprender a relacionarnos también implica aceptar algo incómodo: no todas las personas que queremos permanecerán cerca, ni todas nos elegirán de la misma manera. Pero dejar de perseguirlas libera espacio para algo bastante más valioso: cuidar a quienes sí nos hacen sentir que nuestra presencia importa.

mujeres estudiantes hablando en las escaleras© Getty Images

Cuando no es falta de reciprocidad, sino una relación dañina

Ahora bien, hay situaciones en las que el problema va mucho más allá de que una persona nos preste menos atención de la que nos gustaría. Una relación puede llegar a convertirse en un espacio en el que dejamos de sentirnos seguros, empezamos a dudar constantemente de nosotros mismos y acabamos modificando nuestra forma de actuar para evitar conflictos. En estos casos ya no hablamos simplemente de falta de reciprocidad. Aunque puede pasar en relaciones de amistad, es más habitual en las de pareja. 

La psicóloga Laura Palomares, directora de Avance Psicólogos, explica que en una relación tóxica una o ambas partes ejercen un daño sobre la otra, consciente o inconscientemente. Y precisamente porque determinados comportamientos pueden normalizarse con el paso del tiempo, no siempre resulta sencillo darse cuenta de lo que está ocurriendo. Entre sus posibles consecuencias, la experta señala la baja autoestima, la pérdida de confianza, la culpabilidad y la ansiedad.

mujer seria con un helado en las manos caminando por la ciudad© Getty Images

Las señales que deberían ponernos en alerta

En estos casos, no hablamos de una discusión puntual, de una mala temporada o de que nuestra pareja tenga una opinión diferente a la nuestra. Lo que debe hacernos prestar atención es la repetición de determinadas dinámicas.

Palomares señala, por ejemplo, los reproches constantes cuando las cosas no salen como la otra persona espera; el chantaje emocional que nos hace sentir culpables si no actuamos o pensamos de determinada manera; las descalificaciones y los insultos; o la invalidación de nuestros sentimientos, restando importancia sistemáticamente a lo que pensamos o sentimos.

También puede existir control sobre los horarios, los espacios o incluso la forma de vestir, así como una falta de respeto hacia la necesidad de mantener parcelas propias. Otra señal aparece cuando la otra persona no reconoce sus errores y consigue que cualquier conflicto termine siendo responsabilidad nuestra.

Especialmente desconcertante puede resultar la alternancia entre extremos. "Unas veces te sube a las nubes y no hay nadie como tú y otras te baja a lo más bajo y eres lo peor", explica Palomares. Cuando esto sucede de manera impredecible, la persona puede terminar pendiente de las reacciones del otro y esforzándose continuamente por recuperar su aprobación.

Mujer preocupada y seria con un sombrero calado© Getty Images

Cómo empezar a salir de una relación tóxica

Reconocer estas señales es un primer paso, pero no siempre significa que resulte sencillo marcharse. Precisamente por eso, salir de una relación dañina no debería plantearse como una simple cuestión de voluntad.

Puede ayudar empezar por poner nombre a lo que está ocurriendo y observar cómo nos sentimos dentro de la relación. ¿Podemos expresar una opinión diferente sin miedo a las consecuencias? ¿Se respetan nuestros límites? ¿Nos sentimos libres para mantener nuestros espacios, amistades e intereses? ¿O pasamos buena parte del tiempo intentando evitar que el otro se enfade?

También es importante romper el aislamiento y buscar apoyo fuera de la relación. Contar lo que sucede a una persona de confianza puede ayudarnos a recuperar perspectiva, especialmente cuando llevamos tiempo escuchando que exageramos, que somos demasiado sensibles o que todos los problemas son culpa nuestra.

Y cuando existe un daño emocional continuado, Laura Palomares recomienda pedir ayuda a un profesional de la salud mental. El objetivo no es únicamente conseguir terminar una relación si esa es la decisión, sino recuperar la autoestima, reconstruir la confianza en nuestro propio criterio y aprender a establecer límites que quizá se han ido desdibujando.

Es aquí donde la frase atribuida a Robert De Niro adquiere otra dimensión. "Enfoca tu energía en aquellos que realmente valoran tu presencia y te aprecian por quien eres" no significa apartarnos de cualquiera que nos decepcione ni esperar relaciones perfectas. Significa recordar que querer a alguien no debería exigir renunciar continuamente a nosotros mismos. Y si detectamos señales de alarma, buscar ayuda para poner fin. 

Porque una relación saludable puede tener conflictos, diferencias y momentos difíciles. Lo que no debería hacernos sentir de manera habitual es que tenemos que medir cada palabra, demostrar constantemente nuestro valor o convertirnos en otra persona para merecer el cariño del otro.