Si 2020 resultó un año difícil para casi todos debido de la pandemia, imagínense para Dani Rovira, que fue diagnosticado de linfoma de Hodgkin. Gracias al tratamiento de quimioterapia, el actor y humorista superó el cáncer, sin embargo, según ha contado, lo peor vino después, cuando su mente asimiló el trauma. "Nunca creí que iba a caer en una depresión, pensaba que era de gente débil", ha dicho Rovira, que pasó meses en un estado de tristeza permanente del que le salvaron su perra (la única razón por la que se levantaba muchos días era pasearla), la terapia, la lectura y su círculo de amigos más cercano.
El creativo, que este 1 de noviembre cumple 46 años, plasmó ese proceso de reparación de su salud mental en el monólogo Vale la pena, presentado en el Teatro La Latina de Madrid en enero de 2025 y disponible en Netflix. Durante 80 minutos, Dani Rovira repasa su experiencia y concluye con la frase que hemos elegido para homenajearle en su cumpleaños: "Que la vida vale la pena es cierto, pero también es cierto que, en la vida, la pena también vale". ¿Qué significa esta reflexión desde el punto de vista de la psicología y cómo nos puede ayudar tenerla presente en las épocas complicadas?
¿Qué significa la frase de Dani Rovira?
Aunque sobre los escenarios de 2025 Dani Rovira hablaba de cómo había superado su depresión, según confesó más tarde, tampoco entonces estaba pasando su mejor racha. De hecho, el cómico ha dicho que ese fue el peor año de su vida, con episodios tan trágicos como la muerte de su padre, dos operaciones médicas y una ruptura sentimental. A pesar de ello, o quizá por fortuna para poder afrontalo, en su monólogo Vale la pena, Rovira recalca el papel del dolor y la pena en la vida y cómo atravesarlos nos hace crecer.
La psicóloga Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen (la red de clínicas de Salud Mental más grande de Europa y parte del Grupo WM Clinics), nos ayuda a analizar una de las reflexiones más representativas de todo el texto, "que la vida vale la pena es cierto, pero también es cierto que, en la vida, la pena también vale”. Como nos explica la experta, con esas palabras, Dani Rovira se refiere a que "todas las emociones son necesarias para procesar lo que nos toca vivir". En concreto, se centra en la pena, protagonista del monólogo desde el mismo título.
Cómo nos ayuda la pena en la vida
"La pena es una emoción de experiencia desagradable pero adaptativa que aparece cuando experimentamos una pérdida, una decepción, una situación de sufrimiento o cuando percibimos que algo importante para nosotros no es como nos gustaría", afirma la psicóloga, que recalca que "nos permite procesar las pérdidas, conectar con nuestras necesidades emocionales, ayuda a la introspección y nos facilita el contacto social como sistema de ayuda y soporte".
La vida se compone de experiencias positivas y otras negativas, y madurar emocionalmente también es aprender a afrontar ambas. "Nos permite no solo comprender que estas situaciones forman parte de la vida, sino también identificar cómo necesitamos responder ante ellas y aprender a convivir con las diferentes emociones que nos generan", explica Pilar Conde. Además, hace que aprendamos a manejar la frustración ("comprendemos que la realidad no siempre coincide con lo que deseamos o esperamos", detalla) y a ser más flexibles, psicológicamente hablando, para adaptarnos a esas circunstancias que no habíamos previsto.
En el mismo monólogo, el propio Dani Rovira hace referencia a este carácter de crecimiento intrínseco a las malas experiencias. Por ejemplo, cuando dice que "si estás pasando por un periodo de tristeza, mucho ánimo, porque pasará. Pero intenta aprender de la oscuridad y del dolor para que, al menos, no haya sido en vano”. Pilar Conde coincide: "los momentos vitales significativos para las personas, en los que hay que transitar por emociones desagradables de manera prolongada, también nos permiten trabajar nuestra resiliencia, aprender sobre nosotros mismos y ajustar expectativas que nos permitan seguir viviendo con mayor adaptabilidad", recalca.
Cómo superar la tristeza
A pesar de ese "lado bueno" que tienen los peores momentos, que nos hacen crecer, nadie disfruta realmente al atravesar una mala racha. Además, si se alarga, puede desencadenar en una depresión. "La tristeza y la pena son emociones necesarias para procesar nuestras experiencias y avanzar. La dificultad aparece cuando estas emociones se intensifican o prolongan en el tiempo, generando síntomas que afectan al bienestar y a la funcionalidad de la persona, pudiendo llegar a desarrollar episodios depresivos", afirma Pilar Conde.
Por eso, debemos dar espacio a estas emociones, pero cuidar también nuestro bienestar psicológico. Y para ello "es importante encontrar un equilibrio entre permitirnos sentir y expresar lo que nos ocurre y continuar conectados con aquellas actividades, relaciones y objetivos que nos aportan bienestar y sentido", aconseja la especialista. "No se trata de evitar el malestar ni de forzarnos a estar bien, sino de aprender a convivir con las emociones desagradables sin que estas condicionen por completo nuestra vida", dice.
El humor, una herramienta para liberarnos de la pena
En ese tránsito desde el dolor hacia un "día soleado", como lo compara Rovira en su espectáculo, el humor es un arma muy poderosa. Incluso existe una terapia basada en la risa, la llamada "risoterapia". "El humor, la risa, es una estrategia de afrontamiento que nos ayuda a reducir el malestar, tomar distancia emocional y reinterpretar lo vivido desde otra perspectiva", afirma Pilar Conde. Y añade que, además, "poder reírnos de experiencias que antes nos generaban dolor puede ser una señal de que hemos avanzado en su procesamiento emocional, integrándolas en nuestra historia de una manera más saludable". Eso fue lo que Dani Rovira buscaba con este monólogo que los críticos definieron como un "ejercicio de catarsis personal".









