El 15 de junio de 2019, Sevilla se convirtió en el escenario de una de las bodas más esperadas del año. Pilar Rubio y Sergio Ramos se daban el 'sí, quiero' en la Catedral de Sevilla, rodeados de unos 400 invitados. Una celebración por todo lo alto en la que la novia, fiel a su estilo, sorprendió con un vestido joya de Zuhair Murad, de inspiración art déco, que acompañó con un inusual ramo de calas negras de aire gótico, alejándose de las elecciones más tradicionales.
Entre los asistentes se encontraban rostros tan conocidos como Nati Abascal, Pablo Motos, Álvaro Morata o Alice Campello. Tampoco faltaron David y Victoria Beckham: la diseñadora británica fue una de las invitadas más esperadas y eligió un vestido blanco con estampado de cadenas de su propia firma, combinado con zapatos fucsias. Una elección que se saltaba el estricto protocolo marcado por Pilar, quien había vetado, además del clásico blanco, otros colores como el rojo, el verde, el rosa y el naranja.
Sin embargo, hubo otra invitada que consiguió atraer buena parte de las miradas: Nuria Roca, que acudió acompañada de su marido, Juan del Val. La presentadora valenciana apostó por un estilismo lleno de personalidad (que sí cumplía con el dress code), luciendo una combinación de colores atrevida que encajaba especialmente bien con esa explosión cromática tan característica de las invitadas a las bodas del sur. Y aunque han pasado siete años, su elección sigue siendo una estupenda inspiración para quienes tienen una boda de otoño y quieren escapar de los habituales tonos oscuros.
El colorido dos piezas de Nuria Roca que se convirtió en un éxito
Para aquella ocasión, Nuria confió en la firma española Inés Martín Alcalde, escogiendo un conjunto morado que, a primera vista, podía confundirse con un vestido. Sin embargo, estaba formado por dos prendas independientes: la blusa Nacha, con escote cruzado en pico y mangas abullonadas, y la falda Nikis, de largo midi y corte pareo. Dos diseños que, juntos, dibujaban una silueta femenina y favorecedora, con ciertos guiños a la moda de los años ochenta.
Pero si hubo un elemento que convirtió aquel estilismo en una elección especialmente original fue su manera de jugar con los colores. Lejos de apostar por complementos discretos, Nuria añadió un cinturón ancho amarillo, también de la firma, que marcaba su cintura y rompía con la monocromía del conjunto. Un contraste inesperado al que sumó un bolso de mano rosa, maxipendientes y unas altísimas sandalias de plataforma con acabado metalizado.
El resultado fue un estilismo alegre, sofisticado y lleno de personalidad. Como apuntaba entonces Paula Callejo, periodista de moda en ¡HOLA!, "la valenciana escogió un sencillo pero potente look con el que logró eclipsar a la mismísima Victoria Beckham", hasta convertirse en una de las invitadas mejor vestidas de aquella tarde.
Y lo cierto es que aquel conjunto no tardó en despertar un enorme interés. "Nuria Roca entró en el ranking de las más elegantes", recuerda nuestras experta. El éxito de esta elección fue tal que la diseñadora de su look se vio desbordada: las dos piezas se agotaron, la web de la firma llegó a colapsarse ante la demanda y las posteriores reposiciones volvieron a venderse en cuestión de horas.
Aunque el conjunto original ya no se encuentra disponible, su fórmula continúa siendo perfectamente válida. Aquel estilismo pensado para una boda de junio demuestra que los colores vivos no tienen por qué quedarse reservados al verano. El morado, acompañado de accesorios que contrasten, puede ser también una elección acertada para las celebraciones otoñales, cuando solemos recurrir a tonalidades más apagadas.







