Dicen que ser previsora es una virtud y, cuando se trata de encontrar el look perfecto para una boda, tener tiempo de sobra para elegirlo siempre juega a nuestro favor. De hecho, los expertos recomiendan comenzar la búsqueda con unos dos o tres meses de antelación, especialmente si tenemos pensado apostar por un diseño a medida. Y más aún cuando se trata de una celebración tan especial como la de un familiar cercano, en la que queremos estar a la altura de la ocasión y sentirnos más guapas que nunca.
Sin embargo, por mucho que lo tengamos todo pensado y organizado, las cosas no siempre salen como esperamos. Y eso no tiene por qué ser algo malo. A veces, cambiar de planes en el último momento nos lleva a descubrir opciones que ni siquiera habíamos contemplado y que terminan encajando mejor con nosotras. Eso fue precisamente lo que le ocurrió a Elisa, que encontró su estilismo definitivo tan solo tres días antes de la boda de su hermana en Ribadesella y acabó convirtiendo un imprevisto en todo un acierto. Porque, como ella misma nos cuenta: "Como invitada prefiero dejar espacio a la improvisación".
Un dos piezas de inspiración bohemia y un accesorio reinventado
La hermana pequeña de nuestra protagonista es diseñadora de moda, por lo que la idea inicial era que ambas trabajasen juntas en el diseño que Elisa llevaría a su boda. "Habíamos creado un conjunto espectacular inspirado en Margot Robbie y Cumbres Borrascosas, pero cuando lo fueron a confeccionar a un mes del gran día y nos lo entregaron, nada era como habíamos planteado", nos cuenta.
¿La solución? Recurrió a Bimani, la firma fundada por Laura Corsini que se ha convertido en referente para algunas de las invitadas españolas más elegantes. "El malentendido me llevó a tener que buscar traje in extremis. La boda fue en Asturias, porque somos de allí, y en Oviedo no hay tantas opciones como en Madrid. Pero por suerte Bimani abrió en Uría hace poco y tienen propuestas maravillosas".
La celebración fue el 29 de agosto, al aire libre, y Elisa se propuso idear un estilismo acorde: "Me apetecía un look de boda más surferito", admite. Se deshizo de la idea de llevar un vestido, y en su lugar, apostó por un dos piezas formado por un top sin mangas de pronunciado escote, a juego con un pantalón de gasa bombacho, ambos en un tono oliva peridoto, como lo definen en la firma, entre mostaza y amarillo, muy luminoso.
"Es un color con el que siempre me he sentido muy cómoda. Además hace poco pude hacerme un estudio de colorimetría con María Ángeles Calvo y confirmé que, siendo verano suave, es uno de los que más me favorece", nos explica.
Pero si hay algo que terminó de darle personalidad al conjunto fueron los accesorios. Elisa tenía claro que quería conseguir un aire desenfadado y que el peinado sería fundamental: "Con un recogido pulido hubiera transmitido otra cosa". También pensó en la comodidad, especialmente teniendo en cuenta el escenario de la celebración: "Como la fiesta era en un prao escogí unas cuñas de Michael Kors que son la mejor compra que he hecho últimamente".
Completó el estilismo con una cartera dorada de Sfera y un complemento de lo más original que, además, tenía un valor sentimental. "El collar que lucí era en realidad un cinturón de mi madre", nos revela. "Me lo puse a modo de gargantilla y dejé que el sobrante colgara por la espalda. La verdad es que quedaba precioso y le daba un toque colorido y aún más hippy-chic al conjunto".
Tras su experiencia, Elisa tiene claro qué consejo daría a otras invitadas: "Que no planifiquen el look con demasiada antelación". Y es que, como ella misma recuerda, nuestros gustos pueden cambiar según se acerca la fecha. "Si hubiera llevado el look inspirado en Margot Robbie que mi hermana diseñó en septiembre de 2025, seguramente no me habría sentido tan yo como con el de Bimani que finalmente elegí". Por eso recomienda escoger el estilismo en la misma estación en la que se celebra la boda, cuando estamos más conectadas con sus colores y su ambiente.









