Ha sido un año inolvidable para Lady Eliza Spencer. La sobrina de Diana, princesa de Gales, anunció su compromiso con Channing Millerd el pasado verano —tras una romántica pedida de mano al atardecer, en lo alto de un acantilado en Santorini— y, al mismo tiempo, ha iniciado su capítulo más reciente como mujer de negocios.
Junto al propio Channing, empresario y su pareja desde hace diez años, Eliza se ha embarcado en una nueva aventura empresarial: el lanzamiento de Lala V, un vino rosado provenzal. “Surgió de un sueño compartido entre Channing y yo”, cuenta a HELLO! “Realmente ha sido un trabajo hecho con amor por parte de los dos”, añade. Ambos se conocieron en una cena organizada, hace 16 años, por Greg Mallett, actual marido de su hermana Amelia, aunque no empezaron a salir hasta seis años después (él tiene actualmente 35). Este proyecto vinícola está destinado, además, a ayudarles a celebrar su historia de amor.
De forma paralela, planificar sus nupcias resulta “un capítulo muy emocionante y especial para nosotros”, confiesa. “Estamos disfrutando mucho del proceso y tomándonos nuestro tiempo con ello”. Conviene recordar que Eliza se crio en Sudáfrica junto a su madre, la exmodelo Victoria Aitken; su hermana gemela, Lady Amelia Spencer, y sus demás hermanos: Lady Kitty Spencer, de 35 años; el vizconde Althorp, de 32, y su hermanastro Samuel Aitken, de 23. Su padre es el conde Spencer, hermano de la princesa Diana.
De cara al enlace, Eliza y Channing han estado recorriendo diversos lugares por toda Italia en busca del espacio ideal. “Ha sido un verano muy especial. Hemos tenido algunos momentos maravillosos en Londres, desde Wimbledon hasta la Exposición de Verano de la Royal Academy of Arts, y también pasamos unas semanas preciosas viajando por Italia”, explica. “Una de las experiencias más inolvidables fue ver actuar a Andrea Bocelli en la Toscana; fue increíblemente emotivo y algo que siempre recordaré”.
Un homenaje familiar
“El nombre del vino es muy personal para mí. Cuando mi hermano Samuel era pequeño, no podía pronunciar "Eliza" y me llamaba "Lala" en su lugar. Rápidamente se convirtió en mi apodo dentro de nuestra familia y se ha quedado conmigo desde entonces, así que se sintió especial al hacerlo parte de la marca. La "V" viene de mi segundo nombre, Victoria, que es también el nombre de mi madre, por lo que hay otra bonita conexión familiar ahí”, explica.
Por otro lado, es evidente la gran complicidad que une a las gemelas. Afincadas actualmente en Londres, donde es habitual verlas juntas en eventos y campañas de moda, Eliza y Amelia comparten tanto su día a día como su faceta profesional. Para Eliza, poder vivir esta etapa codo con codo con su hermana es un verdadero regalo: “Amelia y yo estamos increíblemente unidas, así que poder compartir esta parte de nuestras vidas y de nuestras carreras es algo que valoro muchísimo”, confiesa.
Un sueño hecho realidad
Ver cómo su proyecto cobra vida ha sido “todo un sueño”, asegura. “Es algo de lo que hemos hablado y con lo que hemos soñado durante mucho tiempo, pero este año todo se alineó finalmente. No queríamos precipitarnos”, aclara durante la entrevista. “Es bastante surrealista ver que algo que una vez fue solo una idea entre los dos ahora lo esté disfrutando otra gente”. De cara al mañana, confiesa tener “grandes sueños”: “Tenemos muchas ideas. Me siento muy agradecida en este momento. Empezar a planificar nuestra boda, pasar tiempo con Amelia y la gente que quiero y tener la oportunidad de viajar y conocer lugares bonitos me aporta muchísima alegría. Estoy disfrutando mucho de esta etapa de la vida, en la que muchas cosas con las que hemos soñado durante mucho tiempo están empezando a hacerse realidad”.








