"Sería falso y estúpido decir que acepto una situación que no quiero y no le desearía a nadie”. Con esta rotundidad rompe su silencio el bailarín Igor Yebra (Bilbao, 1974), quien, apartado de la danza desde hace nueve años por la esclerosis múltiple, acaba de publicar su autobiografía: ¿Por qué somos tan estúpidos y no estamos ya bailando? (BAO Bilbao Ediciones). En una entrevista concedida a EFE, el exmarido de Anne Igartiburu rechaza la resignación para explicar su proceso personal: “Simplemente aprendes a vivir y a convivir con ello”, una evolución que califica de cotidiana porque “es diaria; esto no se pasa, porque cada día cambia”.
En las páginas del libro, el artista reconstruye tanto sus tres décadas de brillante trayectoria como el origen de su dolencia, un proceso que arrancó en 2015, a raíz de un constante pitido en el oído. Aquel síntoma lo llevó a someterse a una resonancia magnética que, si bien no halló anomalías en el sistema auditivo, acabó revelando lesiones cerebrales. Se iniciaba así una nueva etapa para un profesional formado en la escuela de Víctor Ullate, en Madrid, con quien debutó en 1987 en el Teatro Arriaga y donde bailó hasta 1996.
"Soy un discapacitado y, además, oficialmente, pero para otras cosas soy un supercapacitado"
A partir de ese momento, emprendió su carrera en solitario y consolidó internacionalmente su estatus de primer bailarín. Sin embargo, al mirar atrás, reconoce con cierta amargura que “fue un sueño hecho realidad, pero pasó y no lo disfruté. Y eso es una tristeza”, una reflexión que contrasta con su actitud presente: “Ahora disfruto de cada cosa, por mínima que sea”.
Pese al brillo de sus logros, el declive físico lo abocó a una retirada silenciosa marcada por la “negación, el escondite y los trabajos rechazados con excusas, hasta que poco a poco el teléfono dejó de sonar”. Finalmente, su despedida de los escenarios aconteció en 2017, en el Bilbao Arena, con Zorba el griego, cerrando el círculo 30 años después y en la misma ciudad donde dio sus primeros pasos. “¿Cómo te retiras de algo que amas, que es tu vocación, tu vida y tu razón de ser? La vida te retira, sin más. Ese es el aprendizaje”, reflexiona al evocar aquel adiós.
Proyectos estimulantes
Tras bajar definitivamente la persiana, en 2025, de la escuela que abrió en Bilbao, Igor Yebra mantiene su disposición a sumarse a proyectos artísticos que le resulten estimulantes, afrontando su condición actual con absoluta lucidez: “Soy un incapacitado, un discapacitado, y, además, lo soy oficialmente”, afirma para, de inmediato, reivindicar el contrapunto de su situación: “Para otras cosas soy un supercapacitado. Lo que se me ha imposibilitado en el cuerpo se me ha abierto en el pensamiento. La libertad que tengas en tu mente es lo más valioso que un ser humano puede tener”.







