A sus 60 años no puede estar en mejor forma física. Y a ello contribuyen tanto la alimentación que sigue como la actividad física que practica. Antonio Lobato inició un cambio de hábitos hace ya un tiempo, como vemos en sus retransmisiones de Fórmula 1 o en las publicaciones de sus redes sociales. Después de más de 20 años, volverá a narrarnos con su inconfundible estilo las carreras de un Gran Premio, que esta vez se celebra en Madrid y será este próximo fin de semana.
Recientemente, en una entrevista con Men's Health, compartía detalles de sus rutinas diarias, como lo que suele desayunar o el deporte que practica: "Siempre desayuno ligero, una barrita típica con aguacate, aceite y tomate (...) Hace un tiempo comencé a escalar y lo he dejado todo por la montaña".
Lobato está de plena actualidad con motivo del GP Madring, cuyas carreras retransmitirá desde DAZN, junto a Pedro de la Rosa y Toni Cuquerella. Ayer se pudo ver "al trío calavera" por las calles de la capital desplazándose hasta el circuito subidos en un autobús de la mencionada plataforma global de streaming de deportes en directo.
Por qué un desayuno tan sencillo funciona: lo que aportan el aguacate, el tomate y el aceite de oliva virgen extra
El comentarista empieza el día con este ligero desayuno mediterráneo que está lleno de nutrientes, ya que combina carbohidratos de absorción lenta, grasa saludable, fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales.
La barrita de pan, mejor si es integral, frena la subida de glucosa; la grasa del aguacate y del AOVE ralentiza aún más la absorción, proporcionando a nuestro organismo energía sostenida. Por su parte, la unión de la fibra y de la grasa saludable contenidas tanto en el pan como en el tomate y en el aguacate sacian y ayudan a controlar mejor el apetito hasta la comida.
Cardiólogos y nutricionistas sitúan este tipo de desayunos dentro del patrón de dieta mediterránea, asociado a menor riesgo cardiovascular y mejor control del peso. En la práctica, significa empezar el día con energía estable y menos picoteo a media mañana, algo clave para quien, como Lobato, combina largas jornadas de trabajo con entrenamientos deportivos.
Y tiene la enorme ventaja de que se prepara en pocos minutos y es facilísimo. Nosotros tostamos el pan y usamos un buen aceite de oliva virgen extra, un tomate de calidad en rodajas y un aguacate en su punto justo de maduración y laminado. Un toquecito de sal, ¡nos encanta! Y si el tomate no es muy allá, nuestro truco es pelarlo y triturarlo con un poco de AOVE y sal para extenderlo sobre el pan. También puedes restregar el típico tomate de rama sobre las rebanadas, poner aceite, sal y terminar con el aguacate.
Su cambio de hábitos y la escalada
"Comía fatal, no tenía tiempo para entrenar, la mitad del tiempo estaba fuera de España, no podía ir al gimnasio", reconocía hace unos años al hablar de una época en la que no se cuidaba como ahora. Con el paso del tiempo, sus hábitos cambiaron y a ello también contribuyeron tanto su alimentación como su relación con el deporte.
Su afición por la montaña y la escalada ha hecho que se encuentre más en forma que nunca y que luzca un cuerpo perfectamente musculado y tonificado. Y, además, como él mismo ha confesado, le ayuda a mantener su salud mental. Aunque no renuncia a tomarse una cerveza cuando finaliza de practicar esta actividad.
Respecto a sus inicios en este deporte, ha contado a la revista de salud: "yo hacía mucha bici antes, incluso corrí la Titan Desert, pero hace un tiempo comencé a escalar y lo he dejado todo por la montaña. Estoy más fuerte que nunca en mi vida. Y escalar es una pasada porque es un poco de todo al final: deporte, fuerza, resistencia y, sobre todo, cabeza y control del miedo".
Le apasiona el arroz y no le gustan los huevos fritos ni cocidos
Nacido en Oviedo, el periodista, que sigue unas pautas sencillas de alimentación, es un gran amante de los arroces y él mismo los prepara en la barbacoa: "arroces con cosas, que no paellas; arroces con gambas y almejas, carabineros o pollo... aunque no soy un gran cocinero", confesó hace poco en un periódico deportivo.
Allí mismo contó una anécdota sobre Fernando Alonso, pues ambos, además de una muy buena relación, comparten su aversión por los huevos fritos o cocidos, pero el comentarista puede comer la yema y el famoso corredor solo toma la clara.
Antonio Lobato demuestra que cuidarse no es cuestión de edad, sino de constancia. Un desayuno sencillo, una vida activa y una gran pasión por el deporte forman parte de su día a día. Este fin de semana, cuando vuelva a narrar un Gran Premio, lo hará con la misma ilusión de siempre y escribiendo un nuevo capítulo de la Fórmula 1.







