Un arquitecto de Mallorca reforma un piso de 110 m² en pleno centro de Palma y lo transforma en una casa serena: "El reto era convertir un piso convencional en un hogar con carácter"


El estudio Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo convirtió este apartamento en una vivienda abierta y luminosa, gracias a una nueva distribución sin tabiques, una isla que conecta cocina, comedor y salón, y una selección de materiales naturales, como la madera de roble y la piedra.


Salón, cocina y comedor, pared de ladrillo, lámparas de techo de papel, cortinas, ventanal con salida a la terraza© Ricard López
10 de septiembre de 2026 a las 15:01 CEST

Cuando hablamos de la casa de nuestros sueños, hay muchas cosas que pueden actuar a su favor: su situación puede ser una de ellas. El flechazo con la vivienda en sí, en cambio, suele llegar después, cuando ves todo lo que esas paredes pueden llegar a ser. Eso es lo que les ocurrió a los propietarios de este apartamento de 110 m² en Paseo Mallorca, en pleno centro de Palma: una pareja residente en Ibiza que buscaba una vivienda para pasar más tiempo en la ciudad y que encontró, antes que nada, una ubicación privilegiada, a un paso de zonas verdes, del mar y de la vida urbana más cómoda.

Aunque estaba en el lugar ideal, la distribución se había quedado desfasada: la cocina, separada del salón y del comedor, y buena parte de la casa organizada a través de pasillos y espacios de paso. Ahí entró el estudio Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo, con una premisa clara: eliminar buena parte de esos tabiques para reunir la vida diaria en una única zona común abierta, con la cocina conectada al salón y al comedor a través de una isla. Una paleta cromática neutra y cálida, un muro de piedra original conservado como seña de identidad y un trabajo minucioso de carpintería convierten hoy este piso convencional en una vivienda serena, luminosa y con mucho carácter. El resultado no solo resuelve la manera de habitar: también pone en valor aquello que llevó a sus propietarios a elegirlo, convirtiendo la ubicación en parte del propio proyecto.

Salón comedor y cocina con columnas de madera y pared de piedra natural, cortinas© Ricard López

Espacio único

Sin duda, la reforma aprovecha mejor los 110 m² y reduce al mínimo las zonas de circulación, de manera que cada estancia gana amplitud sin necesidad de más metros. El resultado es un apartamento que refuerza la relación entre sus distintas estancias y que, sin renunciar a nada, elimina todo lo superfluo para dar protagonismo al espacio y a los materiales.

"El principal objetivo era que la vivienda dejara de funcionar como una sucesión de estancias independientes. Al abrir la distribución conseguimos que la luz llegara más lejos y que cocina, comedor y salón se relacionaran de una forma mucho más natural", explica Jaime Salvá. Por eso, las tres estancias comparten hoy un mismo espacio, formando un ambiente único delimitado visualmente por una columna estructural revestida en madera de roble que separa las zonas sin cerrarlas. 

Salón con mueble de televisión de madera, sofás beiges, lámpara de pie, cortinas blancas © Ricard López

Zona de estar

Frente al sofá, un mueble de televisión en madera ocupa toda una pared, convirtiéndose en protagonista de la zona de estar, con permiso del sofá en L. Los cojines con estampado de palmeras ponen la única nota gráfica en un espacio que, por lo demás, se mantiene fiel a la paleta neutra de toda la casa. Un color que no solo crea continuidad visual, sino que, al mismo tiempo, aporta un plus de calma.

Mientras, al otro lado del ventanal, entre visillos, asoman las palmeras y los árboles de Paseo Mallorca. Un paisaje que nos recuerda, tal y como señala el arquitecto, que la ubicación era uno de los grandes valores de la vivienda.

Comedor con mesa extragrande para ocho comensales, pared de piedra natural, sillas tapizadas, lámparas de techo© Ricard López

Comedor junto a la cocina

La mesa de comedor se sitúa junto a una pared de piedra que preside la estancia y que nos conecta, a través de los materiales, con la propia isla. Ese muro es uno de los pocos elementos que se decidió conservar de la vivienda original. 

"Trabajamos con pocos materiales y muy naturales, buscando que envejezcan bien y aporten calidez sin recargar el espacio. El muro de piedra existente nos pareció especialmente interesante porque introduce textura y conecta la nueva intervención con la historia de la vivienda", explica el arquitecto.

Cocina de madera con isla con taburetes altos, armarios hasta el techo y ventana rectangular © Ricard López

Cocina de madera

Diseñada para disfrutar, la cocina de madera apuesta por el roble: armarios de suelo a techo que esconden los electrodomésticos, una isla con encimera y una barra de luz en negro que marca el eje de la estancia. Una ventana interior deja pasar la luz sin renunciar a la intimidad, mientras un pequeño hueco con baldas guarda plantas y objetos.

"Desde el primer momento entendimos que el diseño debía estar a la altura de ese contexto. Después de analizar referencias con los clientes, vimos que compartíamos una misma sensibilidad. Queríamos una vivienda elegante, funcional y muy vivible, sin estridencias. El reto era convertir un piso convencional en un hogar con carácter, donde la arquitectura, la luz y los materiales trabajaran juntos", añade Salvá.

Isla de cocina con taburetes altos, abierta al comedor con lámparas de techo© Ricard López

Isla con barra de desayunos

Con tres taburetes altos con respaldo, la isla de cocina con funciones de barra de desayunos es el punto desde el que se ve toda la casa: la mesa de comedor a un lado, el salón al fondo. Un jarrón con flores y una pequeña bandeja con velas son los únicos objetos sobre la encimera, que se mantiene despejada el resto del tiempo. La isla prolonga la misma encimera de la cocina, de manera que ambas zonas se leen como una sola pieza de mobiliario y no como dos elementos yuxtapuestos.

Es, junto al muro de piedra del comedor, uno de los dos elementos que más definen visualmente el proyecto: el punto exacto donde cocina, comedor y salón dejan de ser tres estancias para convertirse en una sola.

Pasillo con ventanal que da jardín interior, cuadro en la pared, armario de madera© Ricard López

Pasillo distribuidor

El pasillo que lleva a la zona de noche se resuelve con un armario de suelo a techo en madera de roble, que oculta buena parte del almacenaje de la casa. El cuadro en la pared y un hueco acristalado otorgan personalidad a esta zona de paso, normalmente olvidada en los proyectos de interiorismo.

"En una reforma integral, muchas de las decisiones que más transforman una vivienda son precisamente las que menos se ven. Integrar el almacenamiento, ocultar determinadas puertas o dar continuidad a la carpintería nos permitió conseguir una arquitectura mucho más limpia y serena", explica Jaime Salvá.

Dormitorio con rincón de escritorio, tonos neutros, columna de madera, pared cabecero papel con textura© Ricard López

Dormitorio con rincón para trabajar

Si el espacio común era un ejemplo de una distribución flexible, cómoda y actual, los dormitorios siguen ese mismo ejemplo. Así, en uno de ellos, junto al armario empotrado, una zona de trabajo se integra en el propio revestimiento de madera del dormitorio: una mesa estrecha, una lámpara de sobremesa en negro y una silla de líneas depuradas, bajo un cuadro geométrico que repite los tonos tierra de toda la casa.

No se trata de un despacho en casa como tal, sino de un rincón que se activa cuando se necesita y desaparece visualmente el resto del tiempo. Es, junto al del pasillo, otro ejemplo de esa arquitectura que trabaja en silencio: resuelve una función completa sin añadir un solo mueble ajeno al conjunto.

Dormitorio con baño integrado con ducha, mampara de cristal traslucido, espejo redondo con el marco negro, grifería negra y mueble volado de madera © Ricard López

Baño en suite

El baño en suite continúa el mismo lenguaje de materiales que el resto de la casa: un lavabo de piedra suspendido, grifería en negro mate y un espejo redondo que multiplica la luz de la estancia. La mampara de vidrio traslúcido separa la ducha sin cerrar del todo la vista hacia el dormitorio, de manera que el baño se percibe como una prolongación natural de la habitación y no como un espacio aparte.

Dormitorio con pared de cabecero de madera, cabecero de cuero, lámpara de techo, butaca © Ricard López

Habitación con rincón de lectura

En el otro dormitorio, el cabecero, tapizado en un tono que contrasta con la madera de roble, incorpora una repisa continua y una lámpara colgante en acabado cobre, además de una mesita de noche flotante a juego con el resto de la carpintería. A los pies de la cama, un espejo de pared amplía visualmente la habitación y refleja, al fondo, un rincón de lectura con una butaca, un reposapiés a juego y una lámpara de pie que aporta la luz puntual que necesita esta esquina de la habitación.

Otra muestra de cómo la reforma aprovecha cada metro cuadrado sin renunciar al confort: un segundo rincón, además del de trabajo del otro dormitorio, pensado como una pequeña pausa dentro de la vivienda.

Baño con dos lavamos, grifería negra. hornacina, espejo retroiluminado, mueble volado, cestas bajo el mueble, radiador toallero© Ricard López

Baño para dos

Este otro baño de la vivienda es perfecto para compartir, con doble lavabo de piedra, grifería negra y un espejo retroiluminado que ocupa todo el frente. Bajo la encimera, cestas de fibra natural resuelven el almacenaje sin necesidad de más mobiliario, y una toalla de rayas es la única nota de color en una estancia por lo demás neutra. Una puerta en madera, a juego con el resto de la carpintería de la casa, comunica el baño con la zona de armarios contigua.