Volver a los horarios después de las vacaciones trae consigo una pregunta diaria: ¿qué preparar para la merienda o para esas cenas tempranas que regresan con el colegio y las actividades de la tarde? El bocadillo sigue siendo un recurso estupendo, pero basta cambiar el pan, calentar el relleno o jugar con la presentación para hacerlo mucho más apetecible.
El brioche, los panecillos pequeños y el hojaldre permiten preparar tres recetas diferentes sin pasar demasiado tiempo en la cocina. La primera es cremosa y gratinada; la segunda combina tomate, mozzarella y un pesto suave; la última llega a la mesa en forma de corona para compartir.
Los niños pueden participar en buena parte del proceso: montar los bocadillos, repartir el queso o colocar los triángulos de hojaldre son tareas sencillas para cocinar juntos. En este recopilatorio encontrarás más recetas para preparar con ellos.
Croque monsieur en pan brioche
Un clásico francés especialmente cremoso que puede servirse como merienda contundente o acompañado de una ensalada para la cena.
Tiempo de preparación: 30 minutos
Ingredientes (4 personas):
- 8 rebanadas de pan brioche
- 8 lonchas de jamón cocido
- 8 lonchas de queso emmental
- 40 g de queso rallado para gratinar
- 20 g de mantequilla.
- Para la bechamel:
- 20 g de mantequilla
- 20 g de harina
- 250 ml de leche
- Una pizca de nuez moscada
- Sal
Un clásico francés especialmente cremoso que se convierte en una irresistible merienda o cena.
Elaboración:
- Prepara primero la bechamel.
- Derrite la mantequilla en un cazo, incorpora la harina y cocina durante 1 minuto, removiendo continuamente.
- Añade poco a poco la leche templada sin dejar de remover y cocina hasta obtener una salsa cremosa.
- Añade una pizca de sal y nuez moscada.
- Unta ligeramente las rebanadas de pan brioche con mantequilla.
- Coloca sobre cuatro de ellas el jamón cocido y el queso y cierra con las restantes.
- Dora los sándwiches en una sartén a fuego medio por ambos lados.
- Pásalos a una bandeja de horno, cubre la superficie con una fina capa de bechamel y termina con el queso rallado.
- Gratina durante unos minutos, hasta que la superficie esté dorada y el queso se haya fundido.
- Sirve inmediatamente.
Consejo del chef:
- Utiliza una capa fina de bechamel para conseguir un buen gratinado sin que el brioche pierda su textura.
¿Sabías que...?
- El croque monsieur... Viene del verbo francés croquer (morder o crujir) y monsieur (señor). Hace referencia al sonido crujiente del pan tostado y gratinado al morderlo.
- La mozzarella... Recibe su nombre de mozzare, el término italiano que hace referencia al corte de la cuajada durante su elaboración.
- El croissant... Aunque lo asociamos a Francia, tiene su origen en el kipferl austriaco, que ya tenía su característica forma de media luna.
Pulguita italiana de tomate, mozzarella y pesto verde
Crujiente por fuera y con la mozzarella fundida, es una versión en miniatura que se prepara en apenas veinte minutos.
Tiempo de preparación: 30 minutos
Ingredientes (4 personas):
- 4 panecillos tipo pulguita
- 2 tomates
- 200 g de mozzarella
- 40 g de espinacas baby
- 20 g de albahaca fresca
- 30 g de queso parmesano rallado
- 4 cucharadas de AOVE
- 1 cucharadita de zumo de limón
- Sal
Crujiente y con el queso fundido: una versión en miniatura perfecta para los más pequeños
Elaboración:
- Lava y seca las espinacas y la albahaca.
- Tritúralas con el parmesano, el AOVE, unas gotas de zumo de limón y una pizca de sal hasta conseguir una salsa verde cremosa.
- Lava los tomates y córtalos en rodajas finas.
- Escurre muy bien la mozzarella y córtala también en rodajas.
- Abre las pulguitas por la mitad y unta la base con una fina capa de salsa verde. Reparte encima el tomate y la mozzarella y ciérralas.
- Pincela ligeramente el exterior con AOVE y tuéstalas en una sartén o plancha a fuego medio, presionando ligeramente, hasta que estén doradas y el queso comience a fundirse.
- Sirve calientes.
Consejo del chef:
- Seca muy bien la mozzarella antes de utilizarla: así evitarás que suelte agua y el pan perderá menos crujiente.
Corona de cruasanes con bacon y queso
Una receta dorada y crujiente pensada para compartir, especialmente práctica para una cena informal.
Tiempo de preparación: 30 minutos
Ingredientes (4 personas):
- 2 láminas de masa de hojaldre con mantequilla refrigerada
- 150 g de beicon
- 150 g de queso cheddar rallado
- 100 g de queso crema
- 1 huevo
- AOVE
Una corona dorada y crujiente para colocar en el centro de la mesa y comer con las manos
Elaboración:
- Precalienta el horno a 200 ºC.
- Corta el beicon en tiras pequeñas y dóralo durante unos minutos en una sartén, sin necesidad de añadir aceite.
- Retíralo y déjalo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
- Extiende la masa y corta en triángulos.
- Colócalos sobre una bandeja cubierta con papel de horno formando un círculo, con la parte más ancha hacia el centro y las puntas hacia fuera, ligeramente superpuestos entre sí.
- Reparte el queso crema sobre la parte interior de la masa y añade el beicon y el cheddar rallado.
- Dobla las puntas de los triángulos hacia el centro, cubriendo el relleno y metiendo cada extremo por debajo de la masa para cerrar la corona.
- Pincela con huevo batido, espolvorea con las semillas de sésamo y hornea durante 15-20 minutos, hasta que la masa esté bien dorada y crujiente.
- Deja templar unos minutos antes de servir.
Consejo del chef:
- No pongas demasiado relleno o resultará más difícil cerrar la corona. Deja, además, pequeños espacios entre los triángulos para que el calor circule y la masa se cocine uniformemente.
¿Qué puedes dejar preparado?
La bechamel y el pesto pueden prepararse el día anterior y conservarse en recipientes cerrados en el frigorífico. Cubre la bechamel con papel film en contacto con la superficie para que no forme costra.
También puedes dorar el beicon con antelación, pero conviene montar los bocadillos y la corona poco antes de cocinarlos. Así el pan y el hojaldre absorberán menos humedad.
Cómo conservar las sobras
Guarda las sobras en un recipiente cerrado y refrigéralas antes de que transcurran dos horas. Para recuperar parte de su textura, caliéntalas en el horno o en la freidora de aire a 180 ºC, hasta que estén crujientes por fuera y bien calientes en el centro. Por calidad, es preferible consumirlas al día siguiente.
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