Aunque ya todo huela a ‘vuelta al cole’, lo cierto es que aún quedan varios días de verano. A finales de agosto seguimos disfrutando de días largos, sobremesas al aire libre y, por supuesto, de unas temperaturas que invitan a buscar recetas capaces de refrescarnos. Entre ellas, ya sabéis cuánto nos gustan en ¡HOLA! Cocina recurrir a los helados caseros a la hora del postre.
En este caso se trata, más bien, de una terrina helada, para cuya preparación vamos a partir del tiramisú tradicional. La esencia se mantiene, con sus ingredientes más reconocibles: los bizcochos savoiardi (o de soletilla), el café, el mascarpone… esos elementos que han convertido a este dulce en un imprescindible para tantos golosos de todo el mundo.
Nosotros, claro, nos encontramos en ese club de fans del tiramisú clásico, pero también disfrutamos mucho descubriendo nuevas variantes como la que hoy os traemos, perfecta para combatir las (todavía) cálidas jornadas veraniegas.
RECETA: TERRINA HELADA DE TIRAMISÚ, PASO A PASO
Esta versión ofrece un corte muy vistoso, se prepara sin huevo (ingrediente que sí incluye el clásico), puede hacerse con antelación y resulta ideal como postre para compartir.
Ingredientes (8-10 raciones)
- 250 g de queso mascarpone
- 300 ml de nata para montar (35 % MG), muy fría
- 180-200 g de leche condensada (según el dulzor deseado)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 180-200 ml de café espresso frío
- 18-24 bizcochos de soletilla (aprox., según el tamaño del molde)
- Cacao puro en polvo para espolvorear
- 20-30 g de almendra laminada tostada (opcional)
Utensilios
- Molde tipo plum cake de unos 24 × 10 cm
- Film transparente
ELABORACIÓN
La crema:
-Montar la nata hasta obtener picos suaves, evitando montarla en exceso para que no se corte.
-En otro recipiente, mezclar el mascarpone con la leche condensada y la vainilla hasta conseguir una crema lisa y homogénea.
-Incorporar la nata montada poco a poco, con movimientos envolventes y ayudándose de una espátula, para mantener una textura ligera y aireada.
-Reservar.
El molde:
-Forrar completamente el molde con film transparente, procurando que quede bien adaptado a las paredes y dejando suficiente film sobresaliendo por los laterales para facilitar el desmoldado.
El café y los bizcochos:
-Verter el café frío en un plato hondo.
-Sumergir los bizcochos en el café apenas 1 segundo por cada lado. Deben humedecerse ligeramente, sin llegar a empaparse, ya que durante el reposo terminarán de absorber humedad.
Montaje de la terrina:
-Primera capa: Vierte la primera capa de crema (aproximadamente la mitad) directamente sobre el fondo del molde forrado.
-Segunda capa: Coloca la primera capa de bizcochos remojados en café sobre la crema. Los puedes disponer longitudinalmente, formando hileras y adaptándolos al tamaño del molde. No es necesario cubrir toda la superficie de forma completamente compacta; es preferible dejar pequeños espacios.
-Tercera capa: Añade el resto de la crema, formando la siguiente capa.
-Cuarta capa: Termina con la última capa de bizcochos en la parte superior. Al darle la vuelta para desmoldar, esta última capa actuará como la base del postre.
-Cubrir con el film sobrante.
Congelación:
-Introducir la terrina en el congelador durante 6-8 horas, o preferiblemente toda la noche, hasta que esté completamente firme.
Desmoldado:
-Retirar la terrina del congelador y dejarla reposar 10-15 minutos a temperatura ambiente.
-Destapar el film superior y colocar la fuente donde vayamos a servir la terrina sobre el molde. Sujetando ambas piezas, invertir el conjunto con cuidado (como si fuera una tortilla de patatas).
-Levantar el molde lentamente y, si fuera necesario, tirar suavemente del film para ayudar a liberar la terrina. Retirar completamente el film.
Si la terrina no se desprende de inmediato, dejarla reposar un par de minutos más o pasar un paño humedecido con agua templada por el exterior del molde durante unos segundos. No conviene forzar el desmoldado.
Decoración:
Justo antes de servir, espolvorear generosamente la superficie con cacao puro utilizando un colador fino, para conseguir un acabado uniforme y aterciopelado.
Repartir por encima y los laterales almendra laminada ligeramente tostada.
CONSEJOS PARA UN BUEN RESULTADO
- Dejar atemperar entre 10 y 15 minutos antes de cortar.
- Una vez descongelada, conservar en el frigorífico y consumir en un máximo de 24 horas.
- Utiliza un café espresso intenso y completamente frío para evitar que los bizcochos se reblandezcan en exceso.
- Tuesta previamente las almendras laminadas en una sartén sin grasa hasta que estén ligeramente doradas y deja que se enfríen antes de utilizarlas.
- Para obtener rebanadas limpias, utiliza un cuchillo de hoja lisa calentado en agua muy caliente y sécalo entre corte y corte.
- Si se desea un sabor más intenso, el café puede aromatizarse con 1 o 2 cucharadas de licor de café, Amaretto o Marsala.
- Espolvorea el cacao siempre al final, una vez desmoldada la terrina, para que conserve su aspecto aterciopelado y no se humedezca durante la congelación.
ERRORES FRECUENTES QUE PUEDEN ARRUINAR TU TARTA HELADA DE TIRAMISÚ
- Empapar demasiado los bizcochos en el café. Es uno de los fallos más habituales. Los savoiardi deben absorber el aroma del café, pero sin quedar completamente blandos, ya que durante la congelación y el reposo seguirán hidratándose. Si se mojan en exceso, la terrina puede perder firmeza y presentar una textura demasiado húmeda.
- Utilizar la nata a temperatura ambiente. Para conseguir una crema ligera y estable, es fundamental que la nata esté muy fría antes de montarla. Además, conviene no batirla en exceso.
- Incorporar la nata montada de forma brusca. Puede hacer que pierda el aire que aporta ligereza a la mezcla. Lo ideal es añadirla poco a poco, con movimientos envolventes y una espátula, para conservar una textura cremosa.
- Desmoldar la terrina nada más sacarla del congelador. Aunque la tentación sea grande, unos minutos de reposo facilitan mucho el proceso. Si está demasiado congelada, puede resultar difícil de retirar del molde y aumentar el riesgo de que se rompa.
- No respetar el tiempo de congelación. Una terrina necesita estar completamente firme para mantener su forma al desmoldarla y cortarla. Si no ha pasado las horas suficientes en el congelador, puede perder estructura y resultar difícil de manipular.








