Siempre es buen momento para disfrutar de una porción de tarta de queso. Es cierto que su omnipresencia en las cartas de los restaurantes ha llegado a ser extenuante… Pero, cuando está bien hecha, sigue siendo uno de esos postres a los que cuesta decir que no. Da igual si es horneada, cremosa, de estilo vasco o una versión más clásica con base de galleta. Aunque, si hay una variante que apetece especialmente cuando suben las temperaturas, esa es la tarta de queso fría. Al cuajar en la nevera y no necesitar horno, resulta mucho más sencilla de preparar en verano y ofrece un acabado ligero y refrescante.
Por eso, aprovechando que el 30 de julio se celebra el Día Mundial de la Tarta de Queso, hemos reunido tres recetas de tartas frías para todos los gustos: desde la clásica con frutos rojos hasta versiones con limón y chocolate. Pero antes de ponernos con ellas, conviene tener en cuenta algunos consejos básicos y evitar ciertos errores que pueden marcar la diferencia entre una tarta firme, cremosa y llena de sabor, y otra con una textura poco apetecible.
CONSEJOS PARA PREPARAR UNA TARTA DE QUESO FRÍA
- Sobre el queso. El queso crema es el gran clásico porque aporta cremosidad y estabilidad, aunque puede combinarse con mascarpone, ricotta o queso fresco para conseguir matices diferentes. Lo importante es mantener el equilibrio para que el resultado no quede ni demasiado denso ni excesivamente líquido.
- La base de galleta. Tritura bien las galletas y mézclalas con la cantidad justa de mantequilla derretida: debe quedar compacta, pero no aceitosa. Presionarla bien sobre el molde y dejarla enfriar antes de añadir el relleno ayuda a que no se desmorone al cortar las porciones.
- Sabores que funcionen en frío. Limón, frutos rojos, vainilla, chocolate, café o frutas tropicales son ingredientes que combinan muy bien con el queso y mantienen un sabor fresco. Conviene evitar aromas demasiado intensos o especias muy invasivas, que pueden restar protagonismo al ingrediente principal.
- Prepara la tarta con antelación. Estas recetas ganan con el reposo. Lo ideal es hacerlas el día anterior para que los sabores se integren y el relleno adquiera la consistencia adecuada.
ERRORES QUE PUEDEN ARRUINAR TU TARTA
- No respetar el tiempo de refrigeración. Aunque parezca que la tarta ha cuajado, necesita varias horas de frío para estabilizarse. Desmoldarla o servirla antes de tiempo suele traducirse en un relleno demasiado blando.
- Utilizar mal la gelatina. Ya sea en hojas o en polvo, es importante hidratarla correctamente y disolverla sin llegar a hervir. Añadirla demasiado caliente o demasiado fría puede provocar grumos o impedir que cuaje como debería.
- Incorporar los ingredientes directamente de la nevera. Trabajar con el queso crema muy frío dificulta obtener una mezcla homogénea. Lo mejor es dejarlo unos minutos a temperatura ambiente antes de empezar.
- Excederse con el azúcar o con los ingredientes líquidos. Un exceso de azúcar, zumos o purés de fruta puede alterar la textura final y hacer que la tarta pierda firmeza. Siempre es preferible seguir las proporciones de la receta o compensar esos añadidos ajustando el agente gelificante.
RECETA: TARTA FRÍA DE QUESO CON FRUTOS ROJOS
Fresca, cremosa y muy fácil de preparar, esta tarta fría de queso es uno de los postres más populares del verano. La base crujiente de galleta contrasta con un relleno suave y ligero de queso crema, mientras que la cobertura de mermelada de frutos rojos aporta un toque afrutado y un bonito acabado.
INGREDIENTES (8-10 porciones)
Para la base
- 200 g de galletas tipo Digestive o María
- 90 g de mantequilla sin sal, derretida
Para el relleno
- 500 g de queso crema
- 250 ml de nata para montar (35 % M.G.)
- 100 g de azúcar glas
- 3 hojas de gelatina (6 g)
- 50 ml de leche
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Para la cobertura
- 180-200 g de mermelada de frutos rojos
Para decorar
- Frambuesas frescas
- Arándanos frescos
- Azúcar glas (opcional)
ELABORACIÓN
La base:
-Tritura las galletas hasta obtener una textura de arena fina y mézclalas con la mantequilla derretida hasta conseguir una masa húmeda y homogénea.
-Reparte la mezcla en la base de un molde desmontable de 20 o 22 centímetros de diámetro y presiónala firmemente con el dorso de una cuchara o con la base de un vaso para formar una capa uniforme.
-Introduce el molde en el frigorífico durante unos 30 minutos para que la base se compacte.
El relleno:
-Hidrata las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría durante unos cinco minutos.
-Calienta la leche sin que llegue a hervir, escurre la gelatina y disuélvela completamente en ella. Deja que la mezcla se temple.
-En un bol amplio, bate el queso crema junto con el azúcar glas hasta obtener una crema lisa y sin grumos. Si lo deseas, añade el extracto de vainilla para aportar un ligero aroma.
-Monta la nata hasta que tenga una consistencia semimontada, firme pero cremosa. Incorpórala poco a poco a la mezcla de queso mediante movimientos envolventes para conservar el aire y conseguir un relleno ligero.
-Añade la leche con la gelatina ya templada y mezcla suavemente hasta obtener una crema completamente homogénea.
-Vierte el relleno sobre la base de galleta y alisa la superficie con una espátula.
-Introduce la tarta en el frigorífico durante un mínimo de seis horas, aunque es recomendable dejarla reposar toda la noche para que alcance una textura más firme y cremosa.
La cobertura:
-Cuando la tarta esté completamente cuajada, prepara la cobertura. Calienta ligeramente la mermelada, sin que llegue a hervir, únicamente para que resulte más fluida y sea más fácil extenderla. Si la mermelada fuera muy espesa, puedes añadir una cucharada de zumo de limón o de agua para ajustar su textura. Si prefieres un acabado más fino y uniforme, pásala previamente por un colador para eliminar las semillas.
Deja templar la mermelada unos minutos.
Montaje:
Extiende la mermelada cuidadosamente sobre la superficie de la tarta, formando una capa fina y uniforme.
Vuelve a introducir la tarta en el frigorífico durante unos 30 minutos para que la cobertura recupere consistencia.
Servicio:
Justo antes de servir, decora la superficie con frambuesas y arándanos frescos distribuidos de forma armoniosa. Espolvorea ligeramente las frutas con un poco de azúcar glas.
RECETA: TARTA FRÍA DE QUESO Y LIMÓN
Ideal para ‘lemon lovers’, esta tarta tiene un relleno suave con un delicado sabor cítrico. La gelatina que usaremos para la cobertura aporta brillo, frescura y un acabado limpio y elegante.
INGREDIENTES (8-10 porciones)
La base
- 200 g de galletas tipo Digestive o María
- 90 g de mantequilla sin sal, derretida
Para el relleno
- 500 g de queso crema
- 250 ml de nata para montar (35 % M.G.)
- 100 g de azúcar glas
- 3 hojas de gelatina (6 g)
- 50 ml de leche
- 60 ml de zumo de limón recién exprimido
- Ralladura fina de 1 limón
Para la cobertura de limón
- 180 ml de agua
- 70 ml de zumo de limón
- 60 g de azúcar
- 2 hojas de gelatina (4 g)
- Una pequeña cantidad de colorante alimentario amarillo (opcional)
Para decorar
- 1 rodaja fina de limón
- Hojas de menta (opcional)
ELABORACIÓN
La base:
Tritura las galletas hasta obtener una textura de arena fina y mézclalas con la mantequilla derretida hasta formar una masa húmeda.
Reparte la mezcla en la base de un molde desmontable de 20 o 22 centímetros de diámetro y presiónala firmemente para obtener una superficie uniforme. Reserva el molde en el frigorífico durante unos 30 minutos.
El relleno:
-Hidrata las hojas de gelatina en agua fría durante cinco minutos. Calienta la leche sin que llegue a hervir y disuelve en ella la gelatina bien escurrida. Deja templar.
-En un bol amplio, bate el queso crema junto con el azúcar glas hasta obtener una crema lisa. Incorpora el zumo y la ralladura de limón y mezcla hasta que queden perfectamente integrados.
-Monta la nata hasta que tenga una consistencia semimontada e incorpórala a la mezcla de queso mediante movimientos envolventes para mantener la textura ligera.
-Añade la leche con la gelatina ya templada y remueve suavemente hasta conseguir una crema homogénea.
-Vierte el relleno sobre la base de galleta y alisa la superficie con una espátula. Refrigera durante al menos seis horas, preferiblemente toda la noche.
La cobertura:
Hidrata las dos hojas de gelatina en agua fría durante cinco minutos. Calienta el agua junto con el azúcar hasta que este se disuelva por completo. Retira el cazo del fuego y añade la gelatina escurrida, removiendo hasta que se disuelva completamente. Incorpora el zumo de limón y, si deseas obtener un color muy intenso, añade 1 o 2 gotas de colorante alimentario amarillo en gel, o bien la cantidad equivalente, tomada con la punta de un palillo. Mezcla hasta obtener un color uniforme. Añade el colorante poco a poco, ya que una cantidad muy pequeña suele ser suficiente para conseguir un tono amarillo vivo.
Deja enfriar la mezcla hasta que esté templada. Es importante que no esté caliente para evitar que funda la superficie de la tarta, pero tampoco debe comenzar a gelificar.
Viértela cuidadosamente sobre el relleno formando una capa uniforme y vuelve a introducir la tarta en el frigorífico durante unas dos horas, hasta que la cobertura esté completamente firme.
Desmolda la tarta con cuidado y decora el centro con una rodaja fina de limón. Si deseas un acabado más elegante, añade unas hojas de menta.
TARTA FRÍA DE QUESO Y CHOCOLATE
Esta tarta fría combina una base de galleta enriquecida con chocolate negro y un relleno muy cremoso de queso y chocolate con leche. El resultado es un postre suave, con un intenso sabor a cacao y un corte limpio, perfecto para preparar con antelación.
INGREDIENTES (8-10 porciones)
La base:
- 180 g de galletas tipo María o Digestive
- 70 g de mantequilla sin sal
- 80 g de chocolate negro para postres (50-55 % de cacao)
Para el relleno:
- 500 g de queso crema
- 250 ml de nata para montar (35 % M.G.)
- 100 g de azúcar glas
- 150 g de chocolate con leche para postres
- 3 hojas de gelatina (6 g)
- 50 ml de leche
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
La decoración:
- 50 g de chocolate negro para hacer virutas
- 100 ml de nata para montar
- 1 cucharada de azúcar glas
- Hojas de menta fresca
ELABORACIÓN
La base:
-Tritura las galletas hasta obtener una textura de arena fina.
-Funde la mantequilla junto con el chocolate negro al baño María o en el microondas, calentándolo en intervalos cortos y removiendo hasta obtener una mezcla lisa y brillante.
-Vierte esta preparación sobre las galletas trituradas y mezcla bien hasta que todo quede impregnado.
-Reparte la mezcla en la base de un molde desmontable de 20 o 22 centímetros de diámetro y presiónala firmemente con el dorso de una cuchara o con la base de un vaso para formar una capa uniforme y compacta. Introduce el molde en el frigorífico durante unos 30 minutos.
El relleno:
-Funde el chocolate con leche al baño María o en el microondas, removiendo con frecuencia para evitar que se queme. Una vez fundido, deja que se temple.
-Hidrata las hojas de gelatina en agua fría durante cinco minutos. Calienta la leche sin que llegue a hervir y disuelve en ella la gelatina bien escurrida. Deja templar unos minutos.
-En un bol amplio, bate el queso crema junto con el azúcar glas hasta obtener una mezcla lisa y cremosa.
-Añade el chocolate fundido ya templado y mezcla hasta que ambos ingredientes queden perfectamente integrados. Si lo deseas, incorpora también el extracto de vainilla.
-Monta la nata hasta que tenga una consistencia semimontada, firme pero todavía cremosa. Incorpórala poco a poco a la mezcla de queso mediante movimientos envolventes para conservar la ligereza del relleno.
-Añade la leche con la gelatina y mezcla suavemente hasta obtener una crema homogénea.
Montaje:
-Vierte el relleno sobre la base ya fría y alisa cuidadosamente la superficie con una espátula. Introduce la tarta en el frigorífico durante un mínimo de seis horas, aunque el resultado será mejor si reposa toda la noche.
La decoración:
-Monta los 100 ml de nata junto con la cucharada de azúcar glas hasta obtener una nata firme. Introdúcela en una manga pastelera con boquilla rizada.
-Con ayuda de un pelador o de un cuchillo bien afilado, raspa el chocolate negro para obtener virutas finas y repártelas por toda la superficie de la tarta.
-Forma pequeños rosetones de nata montada distribuidos de manera uniforme y coloca sobre cada uno unas hojas de menta fresca.
-Conserva la tarta en el frigorífico hasta el momento de servir.









