Darle a tu pelo lo que necesita en cada momento: esta es la filosofía que comparten todos los peluqueros sobre el secreto para una melena saludable y bonita. Chris Appleton, el estilista de las Kardashian o de Jennifer Lopez, revelaba esto en uno de sus vídeos virales en redes: "Mucha gente utiliza champús y acondicionadores que no se adaptan a su cabello, lo que creará frizz, falta de volumen y todo tipo de complicaciones. Así que busca los apropiados para ti".
El mensaje llega cristalino, como ocurre con el skincare la personalización es clave a la hora de conseguir resultados, adaptación que también incluye al hecho de que el cabello envejece: "El mayor error es tratar el pelo a los 55 como si tuvieras 35. El cabello cambia porque cambia el organismo. Cuando entendemos sus nuevas necesidades y adaptamos los cuidados, vuelve a ser una herramienta para sentirnos bien con nosotras mismas", asegura el peluquero Javier Mateo.
La solución pasa por ser conscientes de los cambios por los que pasa el cabello a lo largo del tiempo -como es el caso de las caídas estacionales que coinciden con las estaciones de otoño y primavera-, para saber cómo reaccionar. Además de ser consientes de lo que hacemos mal para cortar con los viejos hábitos. A esto nos ayuda Javier Mateo, peluquero y estilista y cofundador de THE LAB Beauty Studio, quien comparte los siete errores más comunes que se suelen cometer a partir de los 50.
1. Mantenerse fiel a tu champú de siempre
Jurar lealtad al champú de hace 20 años es uno de los primeros errores que señala pues parece ser que con la edad el pelo necesita fórmulas más suaves que combatan la sequedad y deshidratación: "Hay que revisar la rutina igual que revisamos nuestra cosmética facial. Lo que funcionaba hace veinte años puede dejar de responder a las necesidades actuales del cabello".
2. Lavar pocas veces
Hay que desterrar la idea de que lavar menos equivale a un pelo más sano ya que lo que realmente funciona es observar detenidamente al cuero cabelludo: si es graso, hay que lavarlo a menudo, y viceversa. "Una mujer de 60 con cuero cabelludo graso puede necesitarmás lavados que otra mucho más joven con cabello seco. El objetivo no es lavar menos, sino lavar mejor".
3. Ducharse con agua demasiado caliente
"Muchas veces son pequeños gestos los que más castigan el cabello sin que nos demos cuenta. Bajar ligeramente la temperatura del agua puede marcar una diferencia enorme", asegura el experto, quien también pone el foco en el calor del sol: "La radiación UV deteriora la cutícula, favorece la pérdida de hidratación y altera tanto el color como la textura del cabello. Protegemos la piel del sol, pero nos olvidamos del pelo. Hoy existen protectores capilares muy ligeros que ayudan muchísimo a preservar el brillo y la calidad de la fibra".
4. Usar mal el acondicionador, la mascarilla y los aceites nutritivos
Para empezar, el cofundador de THE LAB Beauty Studio, recalca la importancia del acondicionador: "Con la edad, deja de ser un complemento para convertirse en un imprescindible. Ayuda a sellar la cutícula, facilita el peinado y reduce la rotura. La mascarilla también puede ser una gran aliada, aunque no necesariamente debe utilizarse en cada lavado". En el caso del cabello fino, necesita nutrición pero sin perder movimiento por lo que un exceso de producto no ayuda.
También hay que saber dónde aplicar mascarillas y aceites: "Muchas mujeres intentan compensar la sequedad utilizando productos muy nutritivos, pero terminan perdiendo volumen y ligereza. Lo importante es elegir bien la textura y aplicarla de medios apuntas".
5. Equivocarse con el color
Hay colores que endurecen las facciones como es el caso de los matices demasiado fríos o ceniza: "Los tonos miel, beige, vainilla o champán suelen rejuvenecer más porque aportan luz y dimensión sin resultar artificiales". Mateo también revela cómo hay que remar a favor de las canas: "Necesitan movimiento. Cuando el corte tiene forma y ligereza, el gris se convierte en algo sofisticado y elegante".
6. Mantener el mismo corte de siempre
Como pasaba con el champú de hace 20 años, el corte de cabecera puede no favorecer igual con el paso del tiempo: "Deja de ser solo una cuestión estética. Puede aportar volumen óptico, suavizar las facciones y rejuvenecer sin artificios". Entre sus favoritos señala el bob a la mandíbula, a la clavícula o el invertido, el shag, el bixie o las medias melenas con capas invisibles.
7. Mantener la misma rutina en pelo rizado
También envejece y cambia sus necesidades con el paso del tiempo. Un ejemplo es el aumento de la deshidratación que afecta directamente a la defición y al encrespamiento. Las indicaciones del estilista son las de centrarse especialmente en la hidratación, secarlo con difusor a media temperatura, reducir el uso de herramientas de calor y apostar por cremas de styling ligeras y flexibles: "Cortar cada ocho o doce semanas, dormir sobre fundas de satén y cambiar la raya de vez en cuando son gestos muy sencillos que ayudan a mantener el volumen y la elasticidad del rizo".








