El nieto que nunca fue príncipe

Marius Borg acude al funeral de Estado: el nieto que el rey Harald nunca dejó fuera y conserva su lugar dentro de la realeza


Su presencia resume la forma en que el soberano entendió su papel: antes que jefe del Estado, fue marido, padre y abuelo


Marius Borg Hoiby© Getty Images
Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
9 de septiembre de 2026 a las 12:50 CEST

Cuando Harald de Noruega falleció, el pasado 28 de agosto, Marius Borg Høiby se encontraba en la finca real de Skaugum cumpliendo la prisión preventiva domiciliaria que el Tribunal del Distrito de Oslo había aprobado tras varios intentos de su defensa. En los días previos, mientras el soberano permanecía hospitalizado, se autorizaron medidas excepcionales para que el joven, condenado a cuatro años de prisión por dos violaciones y pendiente de apelación, pudiera desplazarse al hospital y eso hizo saltar todas las alarmas, sin duda, esta no era una hospitalización más del rey con una mala salud de hierro. Este histórico miércoles 9 de septiembre de 2026, el hijo que la ahora reina Mette‑Marit tuvo antes de casarse, está presente en la Catedral de Oslo como un miembro más de la realeza noruega en el funeral de Estado. Su presencia resume la forma en que Harald entendió siempre su papel: antes que rey, fue marido, padre y abuelo. Y quizá este sea su último gran gesto, permitir que todos, también aquellos sin título ni función oficial y que han enturbiado la imagen de la Corona en los últimos años, formen parte del adiós que cierra su reinado y, sobre todo, su vida, la de un hombre que creyó en el amor en todos los sentidos.

Marius Borg ha ocupado un lugar en el funeral del rey Harald como un nieto más© Getty Images
Marius Borg ha ocupado un lugar en el funeral del rey Harald como un nieto más

Marius Borg se trasladó de la finca de Skaugum al Palacio Real de Oslo en el mismo coche que sus hermanos, la princesa heredera Ingrid, y el príncipe Sverre. Una vez allí, los príncipes Ingrid y Sverre se prepararon para participar en el cortejo fúnebre a pie, mientras él se trasladaba directamente a la Catedral de Oslo para hacer su entrada junto al segudo marido de Marta Luisa de Nourega, Durek Verrett, y sus primas, las hijas de Marta Luisa, Leah Isadora Behn, Maud Angelica Behn y Emma Tallulah Behn. Una vez dentro ocupó la segunda fila junto al altar en la zona destinada para la familia y en donde se sentaron los nietos del rey Harald sin papel institucional. Allí también se sentaron algunos miembros de la realeza que no ocupan la jefatura del Estado, como la reina Ana María de Grecia y sus hijos o la princesas Beatriz y Amalia de Holanda. 

Marius Borg ha conservado su lugar como familia del rey© Getty Images
Marius Borg ha conservado su lugar como familia del rey

Una vez más, Marius Borg se convirtió en una de las fotos del día, ya que ha vivido uno de los juicios más largos de la historia noruega y sin duda, por su vinculación con la realeza, el más mediático, un proceso que todavía no ha terminado, ya que su caso está en el Tribunal de Apelación y la prensa noruega no espera una condena en firme hasta el 2027

Marius Borg Hoiby© Getty Images
Marius Borg Hoiby© Getty Images
Marius Borg Hoiby entró a la catedral con sus primas, las tres hijas de la princesa Marta Luisa

Un simbólico regreso a la Catedral de Oslo

El hijo de Mette-Marit de Noruega, gracias a un permiso especial que le permite alajarse del perímetro marcado por el Servicio Penitenciario Noruego, regresa a la Catedral de Oslo donde se hizo "famoso" hace 25 años, cuando su madre se casó con el príncipe heredero y él se convirtió símbolo definitivo de un cambio de época: el futuro rey casaba con una plebeya que había trabajado como camarera, era madre soltera y había reconocido un "pasado salvaje". Esa boda, la primera del nuevo milenio, marcó para el niño de 4 años una vida pública y excepcional: vivió en terrenos reales, tuvo pasaporte diplomático, seguridad permanente y participó en actos oficiales sin tener representación institucional. Ese ejercicio de funambulismo: vivir como un príncipe sin serlo definió su lugar en la familia hasta que sus problemas con la justicia obligaron a la institución a marcar una distancia que hoy se difumina.

Marius Borg se sentó en un lateral del altar y en el lugar reservado para la familia, en segunda fila, junto a las hijas de Marta Luisa y donde también se sentaron algunos miembros de la realeza que no ocupan jefaturas del Estado© GTRES
Marius Borg se sentó en un lateral del altar y en el lugar reservado para la familia, en segunda fila, junto a las hijas de Marta Luisa y donde también se sentaron algunos miembros de la realeza que no ocupan jefaturas del Estado

La presencia de Marius Borg en un acto de máxima relevancia institucional, rodeado de reyes, reinas, príncipes, jefes de Estado y mandatarios extranjeros, dice mucho del carácter de Harald V. El monarca, que siempre dejó entre líneas -con sus decisiones, en sus entrevistas, en sus biografías y en los últimos años con el modo de enfrentar tanto el juicio de Marius como la vinculación de la reina Mette-Marit con Jeffrey Epstein- que Noruega era lo más importante para él, pero situó a su familia en un nivel equivalente. 

La presencia de Marius Borg dice mucho de la forma de ser del rey Harald© Getty Images
La presencia de Marius Borg dice mucho de la forma de ser del rey Harald

El gesto final de un rey que nunca dejó a nadie atrás

La vida del rey Harald estuvo marcada por la separación durante el exilio, la muerte prematura de su madre y la presión de ser el único hijo varón del rey, pero desde muy temprano demostró que era un hombre que también gobernaba desde el corazón. Luchó durante diez años para casarse con Sonia, permitió que sus hijos eligieran libremente a sus parejas, dejó que Marta Luisa buscara su propio destino y apoyó sin fisuras a todos sus nietos, incluidos aquellos sin papel institucional. Pocos soberanos han dado entrevistas tan humanas como las suyas: Harald contó cómo la muerte de Ari Behn le devolvió el recuerdo del fallecimiento de su madre y cómo, ya con más de ochenta años, comprendió que debía ser también padre para sus nietas.

Marius Borg Høiby durante el funeral del rey Harald V de Noruega el 9 de septiembre de 2026 en Oslo, Noruega© Getty Images
Marius Borg Høiby durante el funeral del rey Harald V de Noruega el 9 de septiembre de 2026 en Oslo, Noruega

La emoción con la que vivió el 18 cumpleaños de la princesa Ingrid Alexandra, cuando ella recordó lo mucho que disfrutaban viendo juntos películas de vaqueros, completa el retrato de un hombre que murió con las botas puestas: sirvió a su país con dedicación absoluta, pero también fue una roca para su familia. En ese equilibrio -la Corona y los suyos, la institución y el afecto- se entiende que Marius Borg esté hoy en la Catedral de Oslo. Es el reflejo final de un rey que nunca dejó a nadie atrás y que, hasta el último día, defendió la idea de que la familia también forma parte del Estado.