ADIÓS AL REY

El curioso protocolo de las invitadas reales en el funeral de Harald de Noruega, explicado por nuestra experta: "El negro no será necesariamente absoluto"


Frente a la rigidez británica, la tradición noruega permite una mayor libertad y deja espacio al estilo personal, aunque el rango, las joyas y cada detalle del conjunto adquieren un significado especial


La reina Sonja, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus en el servicio religioso en memoria del rey Harald de Noruega, 2026
9 de septiembre de 2026 a las 8:21 CEST

El miércoles 9 de septiembre, Oslo se convertirá en el punto de encuentro de las principales casas reales europeas para despedir a Harald V de Noruega, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años después de 35 años de reinado. A las 12:00, su féretro saldrá del Palacio Real en una procesión hacia la catedral de Oslo, donde a las 13:00 comenzará el funeral. Después será trasladado a la fortaleza de Akershus para una ceremonia privada en la capilla del Palacio. El escenario reunirá a reyes, reinas, príncipes y princesas de varias generaciones, además de jefes de Estado y representantes de las instituciones noruegas. La propia Casa Real ha confirmado que las familias reales extranjeras formarán parte de la procesión y que, tras la ceremonia religiosa, asistirán a la recepción ofrecida por los nuevos reyes, Haakon VIII y Mette-Marit. En una ocasión así, incluso la ropa y las joyas tienen un protocolo. Para entender qué veremos en Oslo y qué diferencia al luto noruego del británico, hemos consultado a Marta Callejo, asesora de imagen y experta en protocolo.

La princesa Ingrid Alexandra de Noruega en la ceremonia de jura de la Constitución de su padre Haakon en Oslo, 2026© Getty Images
La princesa Ingrid Alexandra de Noruega en la ceremonia de jura de la Constitución de su padre Haakon en Oslo, 2026

El objetivo: desaparecer detrás del significado

"En un funeral real, el protocolo no busca destacar a quien lo lleva, sino construir una imagen colectiva, fundamentalmente de respeto. Creo que, a día de hoy, podríamos decir que el protocolo no consiste en aplicar una lista de prohibiciones, sino en entender qué necesita cada ceremonia y adaptar nuestra imagen a ella", explica Marta Callejo.

Es una idea especialmente importante en una familia real: "El objetivo no es llamar la atención con el negro, sino desaparecer visualmente detrás del significado del acto", señala.

Por eso cabe esperar siluetas sencillas, abrigos estructurados, vestidos o trajes de líneas limpias y pocos elementos susceptibles de distraer de la solemnidad.

La princesa Ingrid Alexandra de Noruega en el servicio religioso por la muerte de su abuelo, el rey Harald, en Oslo, 2026© Getty Images
La princesa Ingrid Alexandra de Noruega en el servicio religioso por la muerte de su abuelo, el rey Harald

Noruega no es exactamente Reino Unido

El negro absoluto suele asociarse inmediatamente al luto real, pero la experta introduce un matiz interesante. "En la Casa Real noruega existe una tradición de sobriedad algo más discreta, o flexible, que la que podemos ver, por ejemplo, en la monarquía británica. En Noruega la clave está en la contención". Por eso resulta curioso, porque podríamos pensar que siendo un funeral real, el negro es un absoluto, obligatorio, pero no es así. 

La diferencia se aprecia especialmente al comparar Oslo con el funeral de Isabel II. "En Reino Unido el negro, el sombrero o determinados elementos de luto tienen una carga protocolaria mucho más marcada. En Noruega se mantiene la solemnidad, pero existe mayor libertad, por ejemplo, no nos asombrará ver azules o grises oscuros, en líneas sobrias, pero no negros completos".

Es decir, el negro seguirá siendo la opción más evidente, pero no necesariamente la única. El criterio fundamental será que el conjunto sea oscuro, discreto y formal.

El funeral de la reina Isabel II© Getty Images
El funeral de la reina Isabel II de Inglaterra, 2022

El tocado: mucho más que un accesorio

Aquí aparece una de las diferencias más interesantes entre una invitada convencional y una integrante de una familia real. En conversaciones anteriores sobre el protocolo de los funerales reales, nuestra experta ya explicaba que el tocado no es estrictamente obligatorio en todos los contextos, pero sí tiene un peso especial en la realeza.

"No es obligatorio, pero sí es altamente recomendable en funerales de Estado o de la realeza, sobre todo en el Reino Unido, donde la etiqueta lo considera casi parte del uniforme femenino del luto", explicaba.

Por eso en Oslo podrían aparecer diseños discretos, como un pillbox o un fascinator de pequeño tamaño. Los tocados excesivamente altos, brillantes o teatrales quedarían fuera de lugar. Tampoco es previsible el velo tipo birdcage, mucho menos habitual en los funerales reales contemporáneos.

El pelo también debe acompañar esa sensación de orden: "El peinado ideal es recogido o semirrecogido bajo, lo que proyecta orden y sobriedad y genera armonía con el conjunto". El pelo suelto es menos habitual en un protocolo estricto, aunque existen excepciones.

Kate Middleton en el funeral de la duquesa de Kent© Getty Images
Kate Middleton en el funeral de la duquesa de Kent, 2025

Vestidos midi, tejidos mates y nada de estampados

El largo también importa. La opción más segura será el midi, por debajo de la rodilla, especialmente cuando se combina con un tocado. Marta Callejo recuerda que "los largos por encima de la rodilla están prohibidos", mientras que el pantalón se ha incorporado progresivamente a los códigos formales.

Un traje sastre negro de corte clásico puede resultar perfectamente adecuado. Ya ocurrió en el funeral del duque de Edimburgo, cuando algunas invitadas optaron por pantalón y mantuvieron la solemnidad exigida.

En cuanto a los tejidos, la regla es sencilla: nada que brille innecesariamente. Lana, crepé y materiales de apariencia mate encajan mejor que satén, lentejuelas o acabados llamativos. Los estampados también pierden protagonismo frente a superficies lisas y colores oscuros.

La princesa Ingrid Alexandra de Noruega© Getty Images
La princesa Ingrid Alexandra de Noruega en el servicio religioso por la muerte de su abuelo, el rey Harald

Zapatos cerrados y joyas bajo control

Los zapatos tampoco son el lugar para experimentar. "No es obligatorio llevar tacones. Lo importante es que el calzado sea cerrado, discreto y elegante", apunta nuestra experta. El clásico salón de tacón medio o bajo continúa siendo una de las opciones más apropiadas, aunque también caben bailarinas cerradas o mocasines de piel, siempre sin adornos excesivos.

Las sandalias y el calzado abierto quedan descartados. No solo por una cuestión estética: una ceremonia de estas características puede prolongarse, incluye desplazamientos y puede exigir permanecer de pie durante bastante tiempo.

Maertha Louise, el rey Haakon VIII de Noruega, Mette-Marit y la reina Sonja en Oslo con los tributos por la muerte del rey Harald© Getty Images
Maertha Louise, el rey Haakon VIII de Noruega, Mette-Marit y la reina Sonja en Oslo con los tributos por la muerte del rey Harald

Las joyas, en cambio, tendrán un papel especialmente interesante en las mujeres de la familia real. En el caso de la reina Sonja, viuda de Harald y ahora reina madre, Marta Callejo anticipa una elección especialmente medida: "Cabe esperar que la reina Sonja sea el foco más contenido, ya que debe combinar su duelo personal como viuda y la representación institucional".

Y añade una clave: "Tendremos que fijarnos en las joyas, elemento clave que estará lleno de significado ya que su selección y combinación enviarán un claro mensaje".

Sophie, duquesa de Wessex y Meghan Markle en el funeral de la reina Isabel II de Inglaterra, 2022 © Getty Images
Sophie, duquesa de Wessex y Meghan Markle en el funeral de la reina Isabel II de Inglaterra, 2022

Sonja y Mette-Marit: dos formas distintas de representar el duelo

Sonja será probablemente quien concentre una mayor carga simbólica. No solo por su condición de viuda, sino porque deberá representar institucionalmente a la familia en uno de los momentos más importantes de la monarquía noruega.

Mette-Marit, por su parte, afronta el funeral desde una posición nueva: es reina consorte desde la llegada al trono de Haakon VIII. La experta anticipa una evolución de estilo, aunque no una ruptura con su identidad.

"En ella, tras su paso al frente como reina consorte, iremos viendo una pequeña transformación de estilo, por supuesto que tras el duelo, aunque no necesariamente un cambio radical, ya que ella nos tiene acostumbrados a looks contemporáneos, elegantes y relativamente relajados. Su nuevo rango lo comunicará a través de la precedencia y de su posición dentro de la familia real, no mediante una imagen más llamativa".

El rey Haakon de Noruega y Mette Marit en el funeral de Constantino de Grecia en Atenas, 2023© GTRES
El rey Haakon de Noruega y Mette Marit en el funeral de Constantino de Grecia en Atenas, 2023

El luto también puede conservar identidad

Quizá la reflexión más interesante de nuestra experta, Marta Callejo, sea precisamente la que se aleja de la idea de que vestir de luto significa borrar completamente la personalidad.

"El luto no significa necesariamente abandonar completamente el estilo personal. Ya que, una persona puede mantener su silueta habitual y, mediante color, tejido, accesorios y maquillaje, adaptar esa identidad al protocolo funerario".

Es una regla que ayuda a entender lo que veremos en Oslo: mujeres vestidas de forma muy sobria, pero no necesariamente idénticas. La diferencia estará en la elección del abrigo, el largo, el tocado, las joyas o incluso en la manera de llevar el pelo.

Haakon, la reina Sonja y la princesa Ingrid en el servicio religioso en memoria del rey Harald, 2026© GTRES
Haakon, la reina Sonja y la princesa Ingrid en el servicio religioso en memoria del rey Harald, 2026

Una jornada medida hasta el último detalle

El propio programa del funeral refleja esa combinación entre solemnidad y precisión. La procesión estará encabezada por la Policía Montada, seguida por unidades de las Fuerzas Armadas noruegas y la guardia de honor; después avanzará el féretro y, tras él, el nuevo rey, la reina, la princesa heredera Ingrid Alexandra y otros miembros de la familia real, seguidos por las familias reales extranjeras y las autoridades noruegas.

En la catedral habrá un minuto de silencio nacional al comienzo de la ceremonia, acompañado por tres campanadas al inicio y al final. El presidente del Parlamento y el primer ministro pronunciarán discursos y habrá también una ceremonia de encendido de velas con representantes de distintas confesiones y creencias.

Después, el féretro llegará a la capilla del Palacio de Akershus, donde tendrá lugar una ceremonia privada. Allí descansará junto a los sarcófagos del rey Haakon, la reina Maud, el rey Olav y la princesa heredera Märtha. Al terminar, las banderas volverán a izarse y se disparará un doble saludo real, mientras las campanas de las iglesias noruegas repican durante una hora. La jornada concluirá con una recepción en el Palacio Real.

El féretro del rey Harald de Noruega con los miembros de la familia real© Getty Images
El féretro del rey Harald de Noruega con los miembros de la familia real

La discreción como último código de elegancia

En un funeral real, la moda tiene precisamente la difícil misión de no parecer protagonista. El vestido puede hablar de rango, tradición, personalidad o incluso de una relación familiar, pero todo debe quedar subordinado al motivo de la reunión.

En Oslo, el gran código será por tanto la contención. Negro, azul marino o gris oscuro; tejidos mates; siluetas limpias; tocados medidos; zapatos cerrados y joyas escogidas con intención. Y, por encima de cualquier norma, una idea que resume perfectamente el protocolo contemporáneo del luto: vestirse para acompañar el significado de la ceremonia, no para competir con él.

Recordamos a Harald de Noruega