El rey Haakon, acompañado de su hermana la princesa Marta Luisa y sus hijos, la princesa heredera Ingrid y el príncipe Sverre encabeza el cortejo funebre que acompaña al féretro de Harald de Noruega, portado por un remolque y cubierto con el estandarte de su dinastía desde el Palacio Real a la catedral de Oslo, donde realeza mundial y líderes globales darán el último adiós al monarca. Sigue a la familia real noruega, rota de dolor en su procesión más triste, los representantes de las casas reales y los mandatarios asistentes al funeral, entre los que se encuentran los reyes Felipe y Letizia.
Ordenados por su antigüedad en el trono, Carlos Gustavo de Suecia lidera a los Bernadotte en el cortejo. Siempre muy cercanos a los reyes noruegos y su familia, no ha faltado Victoria y Daniel de Suecia, los príncipes Carlos Felipe y Sofía y la princesa Magdalena, con su marido Chris O'Neill. Le sigue Abdalá de Jordania, con la reina Rania, el príncipe Alberto y Charlene de Mónaco, Guillermo y Máxima de Holanda con la princesa Amalia, Felipe y Matilde de los Belgas, los reyes Felipe y Letizia, los reyes Federico y Mary con su hijo, Christian de Dinamarca, Guillermo y Stephánie de Luxemburgo, junto al gran duque Enrique, los príncipes herederos de Japón, el príncipe Guillermo y la princesa Ana y Pablo de Grecia.
En total, representantes de 11 casas reales, 10 de ellas reinantes, participan en este cortejo funebre por las calles de Oslo que ha desembocado en la catedral de Oslo, donde esperaban el resto de asistentes.
A los representantes de las casas reales les seguían 17 jefes de Estado: Frank-Walter Steinmeier, de Alemania; Volodymyr Zelenskyy, de Ucrania; Gitanas Nausėda, de Lituania; Maia Sandu, de Moldavia; Alar Karis, de Estonia; Bajram Begaj, de Albania; la gobernadora general de Canadá, Louise Arbour; Nataša Pirc Musar, de Eslovenia; Petr Pavel, de República Checa; Edgars Rinkēvičs, de Letonia; Alexander Stubb, de Filandia; Halla Tómasdóttir, de Islandia, Mikheil Kavelashvili, de Georgia; Konstantinos Tasoulas, de Grecia; Karol Nawrocki, de Polonia; Catherine Connolly, de Irlanda y András Baka, de Hungría.
Participan también en el cortejo funebre la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen; de Marruecos, Aziz Akhannouch; Suecia, Ulf Kristersson; de Tailandia, Anutin Charnvirakul y de Francia, Sébastien Lecornu.
Completan la procesión, que avanza entre un silencio ensordecedor y arropada por la multitud de ciudadanos que han salido a la calle a despedir al rey Harald V, el cuerpo de policía a caballo, las bandas de música del Estado Mayor y del Ejército, la compañía honoraria de la Guardia de Su Majestad el Rey, el jefe de la casa real, así como el primer ministro noruego, el presidente del Parlamento (Storting) y el Juez del Tribunal Supremo.
Tras el cortejo fúnebre, la reina Sonia, de 89 años, y Mette-Marit de Noruega, que afronta una dura recuperación de un trasplante de pulmón, se trasladan en un coche a la catedral .
Se repite la fórmula con la que Noruega despidió al rey Olav en 1991. También entonces, los representantes de la realeza y los líderes internacionales se unieron al cortejo fúnebre que lideraba el joven rey Harald. Entonces les acompañaron 6 reyes y 10 reinas. Entre ellos, Margarita de Dinamarca, que hoy se encuentra ingresada en el hospital, los reyes Juan Carlos I y Sofía, la reina Beatriz de Holanda, el entonces príncipe Carlos de Gales (en representación del Reino Unido), y el príncipe heredero Naruhito de Japón. Solo un rey, Carlos Gustavo de Suecia, participó en ambas procesiones despidiendo al rey Olav y 35 años después a su hijo Harald V.














