La realeza europea se ha reunido este miércoles 9 de septiembre en Oslo para despedir al rey Harald V de Noruega. El monarca, que falleció el pasado 28 de agosto a los 89 años tras 35 años en el trono, ha recibido un funeral de Estado en la Catedral, hasta donde su féretro ha llegado en una solemne procesión desde el Palacio Real. Entre los numerosos miembros de las casas reales que han viajado hasta la capital noruega se encuentran Alberto II y Charlene de Mónaco, que han participado en la procesión. Para la ocasión, la princesa se ha mantenido fiel a la sobriedad y elegancia que requiere un acto de estas características, pero ha sorprendido al desmarcarse del resto de las invitadas llevando pantalón. Analizamos junto a Marta Callejo, experta en protocolo, los detalles de este estilismo: ¿Ha cumplido la princesa con el código de vestimenta?
Charlene de negro, el color oficial del luto
Como hemos señalado en numerosas ocasiones y, como nos reafirma esta experta, la ropa tiene una gran capacidad de comunicar, especialmente en citas solemnes y con un gran foco como esta. El negro se convierte así en el color protagonista y, en el caso de las familias reales, el código es todavía más estricto: "El objetivo no es llamar la atención con el negro, sino desaparecer visualmente detrás del significado del acto. En un funeral de Estado o en los días inmediatamente posteriores a la muerte de un monarca, la ropa deja de ser una cuestión de tendencia para convertirse en un lenguaje de respeto" explica.
Eso sí, Marta apunta que el hecho de tener que seguir unas normas estrictas de etiqueta no significa ir disfrazada ni renunciar a tu esencia, algo que Charlene ha entendido a la perfección: "El luto no significa necesariamente abandonar completamente el estilo personal. Una persona puede mantener su silueta habitual y, mediante color, tejido, accesorios y maquillaje, adaptar esa identidad al protocolo funerario, como ha hecho la princesa".
¿Se puede ir en pantalón a un funeral de Estado?
En su caso, esa personalidad queda totalmente reflejada en la elección de un conjunto de líneas limpias y contemporáneas protagonizado por un traje de chaqueta y pantalón que contrasta con la elección de las demás asistentes, que se han mantenido fieles a los vestidos y faldas. El resultado es perfecto para una princesa que siempre ha demostrado tener una personalidad (y estética) muy característica y moderna: el corte del traje y, sobre todo, el tocado aportan carácter a un estilismo que respeta en todo momento la solemnidad de la ocasión. Concretamente, se ha decantado por un dos piezas de Dior en el que destaca la icónica blazer Bar de la firma, una pieza histórica diseñada para marcar la cintura.
La falda de largo midi es la opción más repetida, pero no la única correcta. Marta señala que "los largos por encima de la rodilla están prohibidos, no obstante, los pantalones han ganado aceptación en contextos formales, siempre que se trate de un traje de chaqueta de corte clásico en negro. Por ejemplo, en el funeral del duque de Edimburgo, algunas invitadas optaron por pantalón sastre y resultaron impecables", concluye.
El pantalón encaja especialmente bien con la estética de Charlene, que en numerosas ocasiones ha demostrado sentirse cómoda con la sastrería y las siluetas de inspiración masculina. Eso sí, en esta ocasión esa elección personal queda completamente subordinada al protocolo: el negro absoluto, la ausencia de estampados y la sencillez de los complementos hacen que el conjunto funcione como un uniforme de respeto.
El tocado con velo de red, mucho más que un accesorio
Marta insiste en que el protocolo no exige que todas las mujeres vistan exactamente igual, sino que respeten una serie de códigos que permitan que la ropa no compita con el significado del acto. "El principio básico del luto se aplica a todos: sobriedad y respeto. Además de eso, la realeza sigue códigos más estrictos". Nos explica que "el tocado es casi obligatorio y guantes en algunos casos. Los invitados civiles o de menor rango cuentan con algo más de flexibilidad, pero siempre se espera un conjunto formal y contenido. Es decir, si una civil no lleva tocado, no pasa nada; sin embargo, si una reina o princesa no lleva tocado, podría ser interpretado como falta de respeto, o al menos, llamaría la atención". Por tanto, aunque la discreción es universal, los miembros de la familia real deben ajustarse a normas más rígidas que refuercen la solemnidad del acto.
Charlene ha completado su conjunto con una diadema negra con velo de red que cubre parcialmente su rostro, un detalle que conecta directamente con la tradición del luto femenino en las casas reales europeas. Cumple así con uno de los códigos más reconocibles del luto real sin necesidad de recurrir a un sombrero llamativo. Su tocado mantiene el rostro parcialmente velado y añade ese componente ceremonial que diferencia un estilismo de funeral de Estado de cualquier otro conjunto de negro.







