Después de las vacaciones de verano, Charlene de Mónaco ha retomado su agenda oficial junto al príncipe Alberto, y lo ha hecho apostando por uno de los estilismos que más éxito tienen entre las royals: el traje blanco. La princesa ha escogido un dos piezas de Etro para acudir a la recepción celebrada en el Palacio Principesco con motivo de la Presidencia monegasca del Comité de Ministros del Consejo de Europa. Una elección que tiene además un precedente muy reciente: Rania de Jordania también ha recurrido al blanco en sus primeros compromisos tras las vacaciones.
En el caso de la princesa, se trata de un conjunto de Etro formado por una americana cruzada de seis botones dorados, top de cuello redondo y pantalón recto, todo en blanco. Lo ha combinado con unos salones a tono y ha mantenido la sencillez también en el resto del look, dejando que la sastrería fuese la protagonista.
Que Charlene haya elegido precisamente un traje blanco para este regreso a la actividad oficial no resulta extraño. Es una fórmula que funciona especialmente bien cuando se busca una imagen elegante y formal sin recurrir a un estilismo excesivamente solemne. "El traje de chaqueta blanco funciona porque combina elegancia y cercanía. Este tono aporta luminosidad y transmite una sensación de calma y claridad, mientras que el traje da estructura al conjunto y proyecta seguridad”, nos explica Beatriz Nieto, psicóloga especializada en imagen y autoestima.
La elección del traje blanco desde la psicología
La elección de Charlene conecta además con una tendencia que se repite entre las mujeres de la realeza. Doña Letizia y su hija Leonor son dos grandes ejemplos de ello. La Reina eligió un traje blanco de Armani (que ya es historia de nuestro país) para anunciar su compromiso con el por aquel entonces príncipe Felipe en 2003, mientras que la princesa de Asturias recurrió a un estilismo de sastrería blanca para la jura de la Constitución veinte años después con motivo de su mayoría de edad.
No es solo una cuestión estética. En un momento en el que la imagen adquiere un peso especial y los estilismos de las royals son analizados hasta el más mínimo detalle, la elección de la ropa puede ayudar a reforzar el mensaje que se quiere transmitir, para comunicar sin necesidad de pronunciar palabra. "El traje de chaqueta está muy asociado a la seguridad, la estructura y el poder", explica Beatriz. "El blanco suaviza la contundencia de la sastrería y consigue un equilibrio entre autoridad y cercanía".
El significado del blanco en la realeza
También el color tiene su propia carga simbólica. "El blanco suele relacionarse con la claridad, la calma, la limpieza y los nuevos comienzos", señala la experta, aunque recuerda que su significado depende siempre del contexto y de la persona que lo lleva. En un momento de vuelta a la actividad después del verano, esa idea de renovación cobra todavía más sentido. Y, por supuesto, lo mismo ocurre en caso de una pedida de mano o un 18 cumpleaños.
Hay algo más que explica que este conjunto aparezca una y otra vez en los armarios de las royals: su versatilidad. Charlene lo ha llevado hoy de una manera sofisticada, con salones y un acabado muy pulido, pero el traje blanco admite prácticamente cualquier registro. Con unas zapatillas, una camiseta o complementos más relajados puede convertirse en un look completamente diferente.
"Es uno de esos conjuntos que se adapta al contexto sin perder su esencia", apunta esta profesional. Una cualidad que explica que, temporada tras temporada, siga siendo uno de los recursos favoritos de las mujeres de la realeza cuando quieren vestir de manera impecable y, al mismo tiempo, transmitir una imagen actual.









