La princesa Salma de Jordania ha vuelto a demostrar que no hace falta estrenar para vestir bien, y que el mejor look puede estar en tu propio armario... o en el de alguien de tu familia. La hija de los reyes Abdalá y Rania ha acompañado a su padre y a su hermano, el príncipe Hashem, durante su viaje oficial a China, donde la familia real jordana ha participado en distintos compromisos institucionales. Y para una de estas citas, Salma ha elegido una prenda que tiene un significado especial: pertenece a su madre.
Se trata de un vestido camisero marrón chocolate de Bottega Veneta que Rania de Jordania llevó por primera vez en 2018, durante un viaje a Estados Unidos en el que coincidió con Donald y Melania Trump. Ocho años después, la prenda vuelve a aparecer en público, aunque esta vez es Salma quien la lleva. Un gesto que demuestra que hay prendas que pueden pasar de una generación a otra sin perder actualidad. Además, teniendo en cuenta que la reina de los jordanos está considerada, por méritos propios, una de las royals más elegantes del mundo, no resulta extraño que sus hijas buceen en su vestidor, en el que guarda auténticos tesoros.
Un vestido camisero perfecto para la nueva temporada
Este vestido reúne varias características que lo hacen ideal para cualquier época del año, pero especialmente de cara al entretiempo: una silueta sencilla y elegante, un tejido versátil y un color que es la alternativa ideal al negro. Este año vuelve a ser uno de los tonos protagonistas y el look de Salma reafirma que no es una tendencia reservada únicamente a las pasarelas.
La elección del diseño resulta especialmente acertada porque tiene ese punto sofisticado de las prendas de lujo, pero no resulta excesivamente formal, sino que es perfecto para un acto de día. Con salones y accesorios más especiales se convierte en una opción perfecta para un acto oficial; con bailarinas, mocasines o botas podría funcionar igualmente bien en un look de diario. Salma lo ha combinado con unos salones negros de Jennifer Chamandi, concretamente el modelo Lore 65 Black Leather, que aportan el punto más clásico al estilismo.
Royals que comparten armario
María García, estilista y experta en moda real, nos cuenta que no es la única familia real en la que ocurre. "Es una forma de demostrar austeridad sin dejar a un lado la elegancia. Además, transmiten cohesión familiar y una conexión estilística que reafirma su buena relación. Nada se elige al azar".
Máxima de los Países Bajos y sus hijas son probablemente uno de los mejores ejemplos de este intercambio de prendas. La princesa Amalia ha recurrido en distintas ocasiones al armario de su madre y ha llevado piezas que Máxima había lucido anteriormente, mientras que la propia reina también ha rescatado alguna prenda de su hija.
En la familia real española también hemos visto esta fórmula en numerosas ocasiones. La reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía han compartido vestidos, blusas, jerséis, abrigos y accesorios, una costumbre que permite que algunas prendas tengan una segunda —e incluso tercera— vida dentro de la familia. Uno de los ejemplos más recientes lo protagonizó Sofía, que recuperó en Mallorca un vestido estampado de Desigual que antes habían llevado tanto su madre como su hermana.
"Esta es una forma de entender la moda que encaja además con una tendencia cada vez más presente: comprar menos y sacar más partido a lo que ya tenemos. Y si la prenda en cuestión es un vestido de Bottega Veneta en un marrón chocolate que sigue siendo pura tendencia, está claro que merece la pena conservarlo" concluye María.









