Con la vuelta al cole llegan los nuevos comienzos y, a veces, vienen con importantes cambios. Uno de los que más incertidumbre suele generar en los niños (e incluso en sus familias) es la mezcla de clases que se lleva a cabo en muchos colegios cada cambio de ciclo académico. ¿Se adaptarán bien? ¿Cómo ayudarles a integrarse? ¿Cómo ayudar a los niños que son más tímidos? Son preguntas comunes a muchos padres y se las hemos preguntado al psicólogo infanto-juvenil Abel Domínguez, director de Domínguez Psicólogos (dominguezpsicologosmadrid.com). Él nos da las claves para que puedan empezar el curso con buen pie y para que aprovechen la ocasión tanto para hacer amigos nuevos como para fortalecer habilidades sociales.
Cuando está a punto de comenzar el curso escolar y toca que se mezclen las clases, hace que muchos niños vivan con más nerviosismo la vuelta al cole. ¿Por qué? ¿Qué supone para ellos este cambio?
Efectivamente, en algunos colegios el cambio de ciclo supone que mezclen los grupos y los chavales tengan nuevos compañeros de clase. Si bien es verdad que los niños son muy sensibles a los cambios, también son mucho más adaptables que los adultos y se acostumbran enseguida.
Van a notar el cambio, sobre todo si le ponen los amiguitos más cercanos en otras clases, pero hay que recordarles a los peques que se van a ver en el recreo, que a lo mejor en algún intercambio de clase o en algunas clases donde los mezclen también se van a ver y, sobre todo, yo creo que este cambio les ayuda a ubicarse y a darse cuenta de que al cole se va a aprender y que la parte un poco más de ocio y de juego se deja para el recreo. Y esa la van a seguir teniendo sí o sí.
Es una ventaja mezclarlos porque así también practican más habilidades sociales. Se atreven a conocer a otros niños y niñas y amplían su círculo social.
¿Es realmente adecuada esta medida? ¿Cuáles son sus pros y sus contras?
Siempre hay controversia en torno a esto. Precisamente, mis hijos van a un colegio donde ni los han mezclado ni los mezclarán hasta llegar a ESO, en toda la Primaria y, claro, muchos padres vemos eso como un contra, ya que se generan determinadas dinámicas, bien sea de conflicto, bien sea de alianzas, y se generan muchos grupillos. De alguna manera, la ventaja de mezclarlos es que eso se disuelve y se libera y puede generar reinicios sociales, mientras que si no los mezclan en todo el ciclo, eso no ocurrirá.
Es una ventaja también mezclarlos porque así también practican más habilidades sociales. Se atreven a conocer a otros niños y niñas y amplían su círculo social, que de lo contrario puede estar un poquito cerrado.
Y la principal ventaja de no mezclarlos —aunque yo también veo un peligro de desventaja— sería que da estabilidad social al grupo, para bien y para mal, insisto. Es decir, aquel niño o niña a quien tengan un poco encasillado de una determinada manera, tiene menos posibilidades o menos oportunidades de ser visto de otra manera a nivel social, en el grupo. Y el que sea un poco más popular o esté mejor visto también goza de esa inercia de cara a que los demás le vean así.
¿Cómo ayudar a un niño al que le cuesta mucho hacer nuevos amigos o que es muy tímido?
A un niño que es muy tímido, que le cuesta hacer amigos o que tiene unas habilidades sociales sin estrenar, podríamos decir, le podemos ayudar ofreciéndole escenarios sociales diversos. Por ejemplo, fuera, más allá del colegio; también hablando mucho con ellos sobre cómo se inicia una conversación, cómo se puede acercar a un grupo que está jugando, cómo se puede tomar la iniciativa a la hora de proponer un juego… Y luego acompañarlos incluso cuando son más pequeños, a que inicien esa conversación.
Después, en función de lo que le contesten los niños (que generalmente no suele haber mayor problema), en caso de que le hayan rechazado, hablamos con ellos y vemos qué ha podido pasar o simplemente no sacamos de contexto el asunto.
Estos niños tienen que generar o practicar habilidades sociales, que son todas esas habilidades que necesitamos para relacionarnos con los demás y que cubren desde aprender a jugar con alguien, aprender a iniciar una conversación, aprender a decir ‘no’, aprender a estar de acuerdo, aprender a mostrar desacuerdo y, en definitiva, también a aprender a gestionar conflictos.
Los niños tímidos o introvertidos a veces tienen un poco de dificultades en esto y desde casa podemos reforzarles. Podemos hacerlo hablando sobre ello y, desde luego, también a través del ejemplo. Y, si vemos que tienen un nivel de introversión, de timidez, excesivo y que están demasiado solos, a lo mejor es momento de hablar con los tutores y las tutoras y a lo mejor también es el momento de consultar con un psicólogo de confianza.
Si pasan los meses y no se acaba de adaptar, ¿qué habría que hacer tanto en casa como en el colegio?
Por lo general, en los colegios tienen el espacio de tutoría para gestionar los posibles conflictos que haya habido en el grupo o con otros grupos y también para fomentar determinados objetivos de integración de alumnos que estén un poco más alejados del grupo. O hacer un pequeño estudio sociométrico de cuán elegibles son algunos niños por otros y así descubrir, de alguna manera, los que estén un poco más aislados. Yo creo que desde las tutorías los profesores tienen una gran oportunidad. Otra cosa es que se aproveche o no, pero desde luego ese espacio lo tienen.
Por otro lado, desde casa, a través de materiales, a través de libros, a través de vídeos… Ahora hay muchísimos vídeos que pueden seleccionar los padres y luego los ven con ellos y los comentan, porque hay una parte en el entrenamiento de habilidades sociales que es identificar lo que podían haber hecho o dicho los niños.
Y luego hay otra parte posterior, que es atreverse. Y esa parte sí que es "todo o nada"; es decir, o me atrevo o no me atrevo. Y esa pelota está más en el tejado de los niños.
En definitiva, si hemos intentado cosas y no han salido, a lo mejor es el momento de buscar un grupo de habilidades sociales, que hay muchos y, por lo general, lo llevan monitores formados o psicólogos; merecen mucho la pena porque les puede venir muy bien a los niños.
Intentar ampliar la red social es fundamental, y en los recreos los críos lo hacen de manera espontánea.
¿Puede llegar a afectar a su rendimiento escolar?
Sí que puede llegar a afectar al rendimiento escolar, pero la verdad es que es raro. Yo creo que al final los chavales consiguen centrarse en las tareas, en las explicaciones, y rara vez les suele llegar a afectar tanto como para que caiga su rendimiento. Quizás a lo mejor lo sufren un poco más en los trabajos en grupo, pero como por lo general se empiezan haciendo en clase, ahí están los profesores para echar un vistazo, desatascar alguna situación e identificar algún niño o niña que esté siendo un poco más excluido.
¿Qué suele ocurrir en los recreos? ¿De verdad la mayoría hace nuevos amigos de su nueva clase o acaban buscando a los de la anterior?
En los recreos, por lo general, al final depende mucho de los niños y de los juegos a los que jueguen, pero por lo general se mezclan las clases antiguas con las nuevas y se incorporan otros niños. Luego, en las extraescolares, también hacen amistades nuevas dentro del mismo colegio porque coinciden con otros niños y así ya empiezan a ampliar su abanico social y sus opciones.
Lo que sí que hemos trabajado en el despacho muchas veces con niños más tímidos, más retraídos, es que hay un perfil de niños y de niñas que son muy de tener un mejor amigo o una mejor amiga y ya con ese "tiran" para todo el curso. Lo que pasa es que, claro, de repente un día a un niño le apetecía jugar con esta otra niña o con este otro niño y los niños introvertidos lo viven como una traición, de tal manera que eso en terapia lo hemos trabajado. Por eso les pido que amplíen ese círculo de mejores amigos mínimo a cinco, para que un día uno se pueda poner malo, otro se haya ido a una excursión, a los otros dos les haya apetecido jugar al fútbol hoy y él o ella se pueda quedar con este otro amiguito que les queda.
Intentar ampliar la red social es fundamental, y en los recreos los críos lo hacen de manera espontánea; se mezclan y al final no suele ser un problema grande. De nuevo, si esto se bloquea, sería recomendable buscar ayuda.
¿Qué suelen tener en cuenta los profesores a la hora de mezclar niños en clases distintas de un mismo curso?
En muchos colegios, lo que suelen hacer al mezclar grupos es buscar el equilibrio general del grupo, sobre todo, el equilibrio en cuanto a niveles de participación. Chavales más introvertidos con otros más extrovertidos, para que luego las clases también estén mezcladas y haya desde niños más tímidos a niños más extrovertidos y más participativos, que dinamicen un poco la marcha de las clases. Pero sobre todo, responden a estos criterios y buscan ese equilibrio.





