Hay tragedias que parecen necesitar una explicación porque aceptar que todo ocurrió por azar resulta todavía más difícil. Un minuto antes, un minuto después. Un semáforo que tarda unos segundos más en cambiar, una conversación que se alarga al salir de la oficina o unos pasos dados por otra acera. Cualquiera de esas pequeñas casualidades habría podido cambiar el final de la historia de Erin Piacenti, pero ninguna ocurrió.
La joven abogada y vicepresidenta de Bank of America, de solo 32 años, caminaba el lunes por la tarde por Times Square después de trabajar cuando se cruzó con Pamela Cisneros, una mujer de 49 años que recorría la zona armada con dos grandes cuchillos y que acababa de apuñalar a otro transeúnte. Menos de 20 segundos después de aquel primer ataque, se abalanzó sobre Erin y la apuñaló mortalmente en el abdomen. No se conocían, no habían intercambiado una palabra y no hubo ningún enfrentamiento previo. Según la policía, fue un ataque aleatorio y sin provocación.
La crueldad de lo sucedido resulta aún mayor al mirar todo lo que dejaba atrás. Acababa de regresar al trabajo después de su baja por maternidad, tenía una hija de apenas cinco meses, había celebrado recientemente su segundo aniversario de boda y, solo cuatro días antes, había compartido una fotografía junto a su marido y su bebé en la que hablaba feliz del tiempo que había podido dedicar a su familia. Sin embargo, el destino, el azar o lo que quiera que fuera quiso que ni siquiera llegara a completar su primera semana de vuelta a la oficina.
La vida que Erin acaba de estrenar
Los meses anteriores habían estado llenos de novedades para la abogada y su pareja. Su hija había sido bautizada recientemente y los tres habían aprovechado la baja de Erin para viajar juntos a Long Beach Island, Rhode Island y Maine, algunos de los recuerdos familiares que ella misma había compartido antes de retomar su vida profesional.
Erin y Frank Piacenti acababan además de celebrar su segundo aniversario de boda. Se habían casado el 10 de agosto de 2024, aunque su historia había comenzado años antes en la Facultad de Derecho de Fordham, donde ambos se graduaron en 2021. En septiembre de 2025 habían dado otro paso importante al comprar su primera casa en Chester, Nueva Jersey, donde comenzaron su nueva vida como familia de tres.
Una brillante carrera con solo 32 años
Erin había estudiado Ciencias Políticas en la Universidad de Pensilvania, donde se graduó en 2016 y formó parte de 'Dischord', un grupo universitario de música a cappella. Después estudió Derecho en Fordham, donde se graduó magna cum laude, ingresó en la prestigiosa sociedad académica 'Order of the Coif' y fue elegida editora del 'Kaufman Competition', una competición nacional especializada en derecho bursátil.
Antes de incorporarse a Bank of America había trabajado como becaria jurídica en las Grandes Ligas de Béisbol y como asociada en el prestigioso bufete Davis Polk & Wardwell. Llevaba unos 18 meses en el banco, donde había alcanzado el cargo de vicepresidenta en la unidad de Selección de Negocios y Conflictos.
Su muerte ha causado una profunda conmoción entre sus compañeros. Matthew Koder, presidente de banca corporativa y de inversión global de Bank of America, describió a Piacenti como una “compañera y amiga muy apreciada” en un memorando interno al que tuvo acceso Reuters.
Dos ataques en cuestión de segundos
Eran aproximadamente las 16:24 horas del lunes 31 de agosto cuando comenzaron a llegar llamadas al 911 alertando de que una mujer armada con dos cuchillos estaba atacando a personas en la Séptima Avenida, en pleno corazón de Times Square.
Según la reconstrucción policial, Pamela Cisneros sacó los cuchillos de una bolsa y se acercó primero a un hombre de 68 años que acababa de salir del metro y esperaba junto a su esposa para cruzar la calle. Lo apuñaló en el abdomen sin que hubiera existido, según las autoridades, discusión ni enfrentamiento previo.
El hombre había viajado desde Rhode Island junto a su mujer para visitar a su hijo en Brooklyn y se disponía a regresar a casa. Sobrevivió al ataque y permanece estable.
Cisneros continuó caminando hacia el norte por la Séptima Avenida. Menos de veinte segundos después se encontró con Erin y volvió a atacar. La joven fue trasladada de urgencia al Hospital Bellevue, donde los médicos no pudieron salvar su vida.
El destino final de la atacante
Tras los apuñalamientos, varios testigos alertaron a los agentes que se encontraban en la zona. La policía localizó a Cisneros todavía empuñando los dos cuchillos y durante aproximadamente cuatro minutos intentó convencerla para que los soltara.
La mujer se negó y llegó a amenazar de muerte a los policías. "No voy a soltar nada. Prefiero matarlos a los dos", les dijo, según relató posteriormente la comisionada de policía de Nueva York, Jessica Tisch.
Varios agentes utilizaron sus pistolas Taser, pero no consiguieron inmovilizarla. Cuando Cisneros comenzó a avanzar hacia ellos todavía armada, dos policías abrieron fuego. Fue trasladada al Hospital Bellevue, donde también fue declarada muerta.
Las autoridades han descartado por el momento cualquier indicio de terrorismo y mantienen que los ataques fueron aleatorios y sin provocación.
Los problemas de salud mental de Pamela Cisneros
La investigación ha puesto también el foco en el pasado de la atacante. Cisneros no tenía antecedentes penales, aunque sí constaban intervenciones anteriores relacionadas con problemas de salud mental.
Uno de esos episodios se produjo en 2018, cuando la policía la encontró gritando y comportándose de manera agresiva en Manhattan. Meses después, en 2019, los agentes tuvieron que intervenir cuando intentó arrojarse delante de un tren del metro en Queens.
Sus familiares han explicado además que llevaba años atravesando dificultades psicológicas. Su hermano aseguró que había sido diagnosticada de trastorno bipolar alrededor de una década atrás y que recibía tratamiento. Según su relato, nunca la habían conocido como una persona violenta y la última vez que la vieron no detectaron nada que les hiciera imaginar lo que estaba a punto de ocurrir.
Su padre, Mario Cisneros, ha pedido públicamente perdón a las víctimas y a sus familias. "Lamento lo que hizo mi hija. Estoy sufriendo como ellos están sufriendo", expresó.
La familia de Pamela trata ahora de comprender qué pudo desencadenar aquella violencia mientras la policía continúa investigando un ataque para el que, hasta el momento, no se ha encontrado ningún vínculo entre la agresora y sus víctimas.










