El mundo del deporte estadounidense y, en especial, la gran familia del fútbol americano profesional se encuentran profundamente conmocionados. Ed Oliver, una de las figuras defensivas más emblemáticas de los Buffalo Bills en la NFL, atraviesa el dolor más desgarrador al que puede enfrentarse un padre tras la inesperada pérdida de su hijo de tan solo dos años, también llamado Ed. El trágico suceso tuvo lugar en la residencia familiar situada a las afueras de Houston, Texas, su ciudad natal, cuando el pequeño sufrió un inesperado ahogamiento accidental en la piscina de la vivienda. El atleta de 28 años, que también es padre de una niña llamada Ava, ha recibido desde el primer momento una inmensa ola de cariño y arropamiento por parte de sus seres queridos y de su entorno deportivo.
Aunque la tragedia aconteció a principios del verano, el 28 de junio, la noticia trascendió públicamente semanas después, coincidiendo con la difusión de un conmovedor comunicado oficial emitido por la franquicia con la que Oliver lleva compitiendo durante ocho temporadas, tras ser seleccionado en la novena posición del Draft de 2019. El director general de la entidad, Brandon Beane, quiso enviar unas cálidas palabras en nombre de todo el club para acompañar a su jugador en este momento tan difícil: "En nombre de toda la organización de los Buffalo Bills, queremos expresar públicamente nuestras condolencias a Ed Oliver y a su familia por la devastadora pérdida de su hijo". En la misma nota, Beane remarcó la profunda consternación del equipo: "Es una tragedia impensable para cualquier padre. Seguiremos apoyando a Ed y a su familia mientras todos lloramos esta trágica pérdida".
Los detalles del trágico accidente
Según los informes de la Oficina del Sheriff del Condado de Harris, los servicios de emergencia acudieron a la vivienda tras recibir una llamada de auxilio al haber sido hallado el menor inconsciente en el agua. Tras ser trasladado de urgencia a un centro hospitalario cercano a las 19:15 hora local, los facultativos confirmaron su fallecimiento poco después, a las 19:18 horas.
La propia oficina policial compartió una nota oficial en sus canales informativos señalando: "Se trata de un incidente trágico y nuestros pensamientos están con la familia del pequeño durante este momento tan difícil. La investigación sigue en curso". Ante la magnitud de la pérdida, fuentes cercanas a la estrella de la NFL explicaron que la familia ha solicitado unánimemente "privacidad y oraciones en este momento tan difícil".
El ejemplo de entereza y el apoyo de sus compañeros
Pese al devastador golpe, Oliver demostró una admirable entereza al incorporarse puntualmente a la pretemporada del equipo a finales de julio, participando con profesionalidad en los entrenamientos mientras vivía su duelo en la más estricta intimidad. Tras el reciente encuentro frente a los Cleveland Browns, el mariscal de campo de la franquicia, Josh Allen, quiso rendir un emotivo homenaje a su compañero ante los medios de comunicación: "Obviamente, es muy desafortunado lo que ha ocurrido y, como compañero suyo y alguien de este vestuario, todo lo que podemos hacer es darle todo nuestro amor".
Allen profundizó en la importancia de la solidaridad en el vestuario destacando que "no hay nada que se pueda decir para mejorar la situación, excepto estar ahí de cualquier forma que él necesite", y concluyó con unas sentidas palabras hacia el jugador: "Eso es lo que vamos a seguir haciendo. Eso es lo que hacen los compañeros de equipo. Nos apoyamos y nos damos cariño cuando uno está hundido, y no puedo imaginar por lo que está pasando. Pero la forma en que lo ha afrontado ha sido increíble".









