Abuelos

Ser abuela joven, como Terelu, ante el segundo embarazo de una hija, según una psicóloga: "La alegría se multiplica al saber que sus nietos crecerán juntos"


El papel de su madre, especialmente cuando ésta es joven, es clave para una mujer que, como Alejandra Rubio, está a punto de dar a luz


Terelu Campos© GTRES
22 de agosto de 2026 a las 15:00 CEST

A punto de cumplir 61 años, Terelu Campos es una abuela joven que espera la llegada de su segunda nieta con "muchísima ilusión", como ella misma reconocía en el programa El debate de las tentaciones, en el que colaboraba, poco después de que se diera a conocer este segundo embarazo de su hija, Alejandra Rubio. Ahora, en la recta final del embarazo, la colaboradora televisiva ha contado que su hija no está nerviosa: "yo creo que está tan cansada que no tiene ya ni nervios", aseguraba a unos reporteros que la esperaban a la salida de Mediaset. "Pero gracias a Dios está bien".

La colaboradora televisiva no solo está encantada con su papel de abuela, sino también con serlo a una edad más temprana de la habitual: "Yo siempre digo que mi madre fue abuela con 49 años... yo lo he sido diez años después”, comentaba en el mismo programa.

Si ya el embarazo de una hija y la llegada de los nietos despierta emociones muy intensas en toda madre, afrontar este cambio tan importante siendo aún joven, ¿qué implica? "Sin duda, ser abuela a una edad temprana puede vivirse de una manera diferente a serlo a una etapa más avanzada", nos dice la psicóloga de yees! Mar de Manuel, quien explica que poder vivir la experiencia de ser abuela gozando de plenitud física y emocional repercute de forma muy positiva tanto en la propia mujer como en su hija y en el recién nacido. 

La alegría de la abuela se multiplica al saber que sus nietos crecerán juntos, compartiendo complicidades y lazos que ella no pudo crear en su momento.

Mar de Manuel, psicóloga

"Una abuela con buena salud y energía tendrá, probablemente, más posibilidades de participar activamente en el día a día de su nieto: jugar con él, llevarlo al parque o a la guardería, acompañarlo en sus actividades, ayudar en sus cuidados o simplemente compartir tiempo juntos", asegura. "Esa mayor presencia puede favorecer que se construya un vínculo afectivo muy estrecho y que ambos disfruten de muchas experiencias compartidas".

Segundo embarazo de Alejandra Rubio© alerubioc

¿Cómo vive una abuela joven, como Terelu, el embarazo de su hija?

"La noticia del embarazo de una hija es muy probable que desate en la madre un torbellino de emociones intensas", señala la psicóloga. "Este hito no solo despierta la alegría de ver expandirse el legado familiar, sino que también actúa como un espejo temporal que la invita a revivir sus propios embarazos, partos y los primeros años de crianza".

Mar de Manuel pone de manifiesto un aspecto que a veces se pasa por alto, y es que, junto a esa satisfacción, coexiste una inevitable preocupación por la salud de la gestante, el parto y los desafíos de su nuevo rol. Algo que la propia Terelu ponía de manifiesto al comentar a los reporteros que le preguntaban hace unos días por Alejandra: "yo con ganas de que ella esté bien, mi vida, en serio. Que todo vaya bien y que la bebé nazca bien, eso es lo único que nos importa en este momento".

Lo expresaba de manera mucho más clara tras el nacimiento de su primer nieto, Carlo, en diciembre de 2024: "La verdad es que la primera preocupación era mi hija. Yo, cuando entré a verlos, lo primero que hice fue dirigirme a mi hija, quería que me dijese que estaba bien", confesaba en su programa. "Y luego, por supuesto, coger a Carlo bebé (...) Yo amo a mi bebé Carlo, pero mi hija es mi hija. Tengo especial debilidad por ella".

Y este momento es clave, pues a partir de ahí, "se inicia una sutil pero profunda reconfiguración de identidades", según indica la psicóloga. Así, por un lado, la madre debe aprender a soltar el control absoluto y dar un paso atrás, "transformándose en abuela para cederle el protagonismo y la protección de la nueva vida a su propia hija".

Así lo hizo también Terelu, probablemente sin ni siquiera ser consciente del importante cambio que se estaba produciendo en ella: "Les doy su espacio", decía tras el nacimiento de Carlo. "Yo estoy para ayudar, no para ser una carga, al revés, para liberar de las cargas. He estado en el momento que tenía que estar y sigo estando... y encantada de la vida".

Cuando una madre arrastra el pesar de no haber podido dar un hermano a su hija única, es muy probable que el segundo embarazo se transforme en una profunda reparación emocional.

Mar de Manuel, psicóloga

Sin duda, el papel de una abuela, de una madre, durante el embarazo de su hija es esencial. "Cuando existe una relación saludable y constructiva entre ambas, el apoyo emocional y los consejos de una madre no son un simple extra: se convierten en pilares fundamentales para la mujer adulta durante el embarazo y el posparto", asegura la psicóloga Mar de Manuel. "En una etapa marcada por una profunda vulnerabilidad. La figura de la madre emerge como un canal insustituible de validación, seguridad y transmisión de sabiduría práctica".

Durante la gestación, la hija experimenta, como sabemos, una auténtica metamorfosis física y de identidad. "En este tránsito hacia lo desconocido, encuentra en su propia madre a alguien capaz de comprender sus miedos, transformándose en un faro que transmite calma y confianza". Y si, además, su madre y futura abuela es joven, como Terelu, mucho más. 

Ya una vez después del parto, durante los intensos primeros días de vida del bebé, cuando el agotamiento y el impacto hormonal desafían la estabilidad de la recién estrenada mamá, de nuevo aparece un valioso apoyo: el de "esa querida voz experimentada que le recuerda que es perfectamente capaz de cuidar de su hijo".

Alejandra Rubio y Terelu Campos© GTRES
Alejandra Rubio y Terelu Campos

El segundo embarazo de su hija, doblemente especial para Terelu

Si ya la llegada de su primer nieto fue un momento muy especial para Terelu, el comprobar que su hija amplía la familia la ha colmado de felicidad: "Yo soy partidaria de tener siempre un hermano", decía tras hablar en público del segundo embarazo de Alejandra por primera vez, al tiempo que confesaba que ella se quedó con la pena de no haberle dado un hermano a Alejandra. 

"Cuando una madre arrastra el pesar de no haber podido dar un hermano a su hija única, es muy probable que el segundo embarazo se transforme en una profunda reparación emocional", dice al respecto Mar de Manuel. "Es la certeza de que aquello que ella percibió como una carencia en la infancia de su hija no se repetirá en la siguiente generación, sanando una vieja herida a través del triunfo de su propia descendencia".

Por otro lado, desde la perspectiva de abuela, la llegada de un nuevo miembro se recibe con una madurez liberada de las presiones de la crianza. "La alegría de la abuela se multiplica al saber que sus nietos crecerán juntos, compartiendo complicidades y lazos que ella no pudo crear en su momento", comenta la psicóloga. "Es, en definitiva, la celebración de un ciclo vital que se completa y se enriquece, transformando una antigua pena en la mayor de las ilusiones compartidas".