El Sardinero, la playa de Santander donde nacieron el surf en España y la pasión por las palas


Todo lo que tienes que saber para disfrutar de la playa más famosa de la capital cántabra.


Vista aérea de El Sardinero, Santander© Shutterstock
23 de agosto de 2026 a las 13:00 CEST

Es una de las imágenes más reconocibles de Santander, pero detrás de sus grandes arenales, sus jardines frente al mar y sus edificios de aire señorial se esconde una historia mucho más curiosa. El Sardinero no es una sola playa, aquí comenzó a practicarse el surf en España y se ha llegado a batir un récord mundial jugando a las palas. Estas son algunas de las historias que explican por qué este rincón de la capital cántabra es mucho más que un lugar para bañarse.

TODO LO QUE TIENES QUE SABER DE LA PLAYA MÁS FAMOSA DE SANTANDER

Dos playas que se convierten en una cuando baja la marea

Lo primero que conviene saber es que El Sardinero no es una única playa. Está formado por la Primera y la Segunda, dos arenales que quedan unidos durante la bajamar. Entre ambas se encuentran los Jardines de Piquío, un pequeño mirador y refugio verde desde el que contemplar las dos playas.

La Primera mide unos 330 metros, mientras que la Segunda alcanza alrededor de un kilómetro y es la más larga de Santander. Esta última se extiende entre los Jardines de Piquío y el hotel Chiqui. Junto a El Sardinero se encuentran las playas del Camello y la Concha, formando un conjunto de aproximadamente dos kilómetros de litoral.

Vista aérea de El Sardinero, Santander© Shutterstock

¿De dónde viene el nombre de El Sardinero?

La respuesta está en el mar. Durante mucho tiempo, esta zona fue un caladero de sardinas, de ahí el nombre con el que ha llegado hasta nuestros días. Hoy resulta difícil imaginar aquella actividad pesquera al contemplar el perfil señorial de este barrio santanderino, pero el Sardinero fue transformándose con el auge de los baños de mar y del veraneo hasta convertirse en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

 Aquí empezaron los baños de ola hace tres siglos

Mucho antes de que las playas se llenaran de sombrillas, bañistas y tablas de surf, el mar ya atraía hasta aquí a quienes buscaban los beneficios que se atribuían a los baños de ola. Las playas del Sardinero fueron pioneras en ofrecer este tipo de baños hace ya tres siglos y, en 1847, se publicó el primer anuncio sobre las bondades de las playas de Santander y los beneficios de bañarse en sus aguas.

Aquella tradición todavía tiene su particular homenaje cada verano, a mediados de julio, con la celebración de los Baños de Ola, un evento que recupera el ambiente de la época dorada de la ciudad con recreaciones de vestuario, exposiciones de fotografías antiguas y distintas actividades.

La playa donde nació el surf en España

El Sardinero también ocupa un lugar destacado en la historia del surf español. Fue aquí donde comenzó a practicarse este deporte en España en 1965, cuando Jesús Fiochi cogió su tabla y se lanzó a cabalgar las olas santanderinas. Hoy el surf forma parte de la identidad de muchas playas del Cantábrico, pero este dato convierte al Sardinero en uno de los escenarios fundamentales de su historia.

Surf en Santander© Shutterstock

 Las palas: el otro gran deporte del Sardinero

Sin embargo, si hay un deporte que forma parte de la vida cotidiana de esta playa, es otro mucho más ligado a la tradición local: las palas. Aunque comenzó practicándose en la playa de La Magdalena, El Sardinero se convirtió en uno de sus grandes escenarios. Tanto es así que aquí se han celebrado varios campeonatos mundiales y las palas fueron declaradas Bien de Interés Local en 2022. 

Y todavía hay un dato más sorprendente. El Sardinero ostenta el récord mundial de personas jugando a las palas simultáneamente en una misma playa, con más de 2.000 jugadores durante 80 horas seguidas. La tradición sigue muy viva y unas 600 personas practican este deporte a lo largo del año, tanto en invierno como en verano.

Los jardines de Piquío, el balcón entre las dos playas

Los Jardines de Piquío son uno de los mejores lugares para tomar perspectiva del Sardinero. Situados entre la Primera y la Segunda playa, funcionan como un pequeño balcón sobre el Cantábrico. Palmeras, eucaliptos y yucas crean aquí un rincón verde desde el que contemplar cómo cambia el paisaje con las mareas. Cuando la bajamar descubre la unión entre los dos arenales, se entiende mejor la particular fisonomía de este tramo de costa.

Jardines de Piquío en Santander© Shutterstock
Jardines de Piquío.

Cuando el Sardinero se convirtió en destino de verano de la aristocracia

La historia del Sardinero está estrechamente ligada a la transformación de Santander en destino de veraneo. En 1912, la ciudad regaló el Palacio de la Magdalena al rey Alfonso XIII y la presencia de la familia real contribuyó a consolidar el prestigio de la ciudad como destino estival.

Llegaron entonces los balnearios y las construcciones de aire belle époque, entre ellas el Gran Casino y el Hotel Real, que todavía forman parte del paisaje más elegante de Santander. En la Primera playa se conserva, transformado, el antiguo balneario de estructura palafítica, mientras que en la Segunda se encontraba la Caseta Real, conocida como La Caracola, destinada a Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia y su familia. 

Durante aquellos años también se popularizó una curiosa diferenciación social entre las dos playas: según la tradición, una estaba más vinculada a las clases medias y bajas y la otra a las altas. Hoy, por supuesto, ambas tienen un carácter eminentemente familiar.

Jardines de Piquío y playa de El Sardinero en Santander© Shutterstock

Un barrio entero alrededor de la playa

El Sardinero no es únicamente un conjunto de arenales. Es también uno de los barrios residenciales más exclusivos de Santander, surgido alrededor de las antiguas estancias estivales de la burguesía. Chalets y palacetes recuerdan aquel pasado de veraneos elegantes, mientras que el barrio mantiene también una estrecha relación con el deporte gracias al estadio del Racing de Santander.

Y para quienes quieran prolongar el paseo junto al mar, la avenida Manuel García Lago recorre la Segunda playa y ofrece otra perspectiva de este litoral. 

Santander tiene mucho más litoral del que imaginas

Una de las curiosidades que mejor ponen en contexto al El Sardinero es que Santander puede presumir de más de cinco kilómetros de playas urbanas a las que se puede llegar caminando. Además de las del Sardinero, están La Virgen del Mar, La Maruca, El Bocal, Mataleñas, Los Molinucos, La Concha, El Camello, Bikinis, La Magdalena y Los Peligros. Pocas ciudades españolas concentran tantos arenales urbanos en su propio término.

Santander, playa de El Sardinero© Shutterstock

Un final gastronómico con estrella Michelin

Y después de tanta historia y tanto paseo, queda la parte más apetecible. En la avenida Manuel García Lago, junto a la Segunda playa del Sardinero, se encuentra El Serbal (elserbal.com), restaurante reconocido con una estrella Michelin. Es una buena forma de cerrar el recorrido por una playa que, además de arena y mar, conserva buena parte de la memoria de Santander.

Antes de visitar El Sardinero tienes que saber...

  • Tipo de playa: Dos playas urbanas, Primera y Segunda, de arena fina y dorada, unidas visualmente durante la bajamar.
  • Longitud: 330 metros la Primera y aproximadamente 1.080 metros la Segunda.
  • Acceso y aparcamiento: Se encuentran integradas en la ciudad de Santander.
  • Ideal para: Familias, amantes de las playas urbanas y viajeros interesados en la historia del veraneo y la cultura marinera de Santander.
  • Actividades: Baño, paseos, surf y, sobre todo, palas, uno de los grandes símbolos deportivos de El Sardinero.
  • Imprescindible: Pasear por los Jardines de Piquío para contemplar las dos playas y acercarse a los edificios y espacios que recuerdan el pasado aristocrático y balneario de Santander.
  • Una curiosidad: Aquí nació el surf en España en 1965 y se batió el récord mundial de personas jugando a las palas simultáneamente en una misma playa.