El Museo de Artes Aplicadas de Viena (MAK) se ha convirtido en el escenario de un suceso de película. A plena luz del día y confundidos entre los visitantes tras comprar sus entradas, el pasado 27 de agosto, dos hombres a rostro descubierto rompieron a martillazos la vitrina que custodiaba el mítico collar de la reina Nazli de Egipto. Según la prensa austriaca y fuentes policiales, los asaltantes actuaron con pasmosa rapidez antes de emprender la huida. La policía local emitió un comunicado informando de que se sospecha que uno de los autores "portaba un arma de fuego real" y que, "tras apoderarse del collar, huyeron en dirección al Stadtpark de Viena". Este atraco se suma a una preocupante ola de robos en instituciones culturales europeas, como el sufrido en el Museo del Louvre el pasado año o la reciente sustracción del Tesoro de Villena en España.
En esta ocasión, la pieza arrebatada es un auténtico icono de la alta joyería internacional: una gargantilla de platino y más de 200 quilates que la propia firma francesa Van Cleef & Arpels describe en su catálogo histórico como una "pieza monocroma icónica del triunfo de la joyería blanca". Según informó la radio austriaca Ö1, la joya había sido estimada en varios millones de euros por Sotheby's en su última reaparición pública. Por su parte, la dirección del museo confirmó la sustracción pero declaró "no poder facilitar en este momento ninguna información sobre la investigación en curso".
Una obra maestra para una boda real
Para comprender la trascendencia de este tesoro hay que viajar a 1939. Nazli Sabri, primera reina consorte del Egipto moderno tras su matrimonio con el rey Fuad I, encargó a la emblemática casa parisina de la Place Vendôme un aderezo imperial para las nupcias de su hija, la princesa Fawzia, con el futuro sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi. El encargo incluía una majestuosa tiara de más de 700 diamantes y esta gargantilla de diseño Art Déco con 673 piedras de diversos cortes. La pieza estaba concebida para complementarse con la diadema, compartiendo "ornamentos semicirculares alrededor de los cuales se enrollan cintas de platino y diamantes", tal y como figura en los archivos de la casa joyera. En su momento, el prestigioso diario Paris-Soir dedicó su portada a la creación, subrayando que "las joyas de la reina Nazli no se quedan atrás en nada a las de la princesa", destacando la proeza técnica de trabajar el platino puro frente al oro tradicional.
De El Cairo al exilio en Beverly Hills
Tras brillar en los fastuosos banquetes de El Cairo y Teherán, el destino del collar quedó unido a las luces y sombras de la vida de su propietaria. A la muerte de Fuad I en 1936, Nazli asumió un papel protagonista junto a su hijo, el rey Faruk. Sin embargo, los desencuentros familiares y los giros políticos la llevaron al exilio en Estados Unidos en 1946. Despojada de sus títulos y privilegios, la antigua reina se estableció en Beverly Hills y se convirtió al catolicismo adoptando el nombre de Mary-Elizabeth. Golpeada por severas dificultades económicas y por la tragedia personal tras el asesinato de su hija Fathia, se vio obligada a subastar parte de sus tesoros en Sotheby's de Nueva York en 1975, donde el collar fue adjudicado por 140.000 dólares. Nazli falleció tres años después en California a los 83 años, dejando tras de sí la estela de una vida fascinante.
El reencuentro con la historia y una búsqueda
Durante décadas, el paradero de la gargantilla fue un enigma, hasta que en 2015 reapareció en una puja de Sotheby's donde la propia maison Van Cleef & Arpels la adquirió por 4,3 millones de dólares para su colección patrimonial. Desde entonces, la firma solía prestarla para exposiciones internacionales e hitos memorables, como cuando en 2019 la lució Amina El-Demirdash, bisnieta de la reina Nazli, para la portada de Vogue Arabia, siendo la última persona conocida en llevarla puesta. Tras reabrir el museo vienés con la vitrina opacada, las fuerzas de seguridad han difundido las imágenes de las cámaras de seguridad para intentar localizar a los sospechosos, mientras el mundo del arte confía en que este tesoro histórico no sea despiezado y pueda regresar al lugar que le corresponde.








