Si, como nosotras, todavía no estás preparada para despedirte del verano, Andalucía tiene la solución. De sus largas playas de arena a sus pequeñas calas entre acantilados, su litoral guarda rincones donde septiembre se sigue sintiendo a pleno verano y donde darse un último baño sabe especialmente bien.
© © Ben WelshPunta Paloma y sus dunas blancas: la playa favorita de los kitesurfistas de Tarifa
Tarifa tiene mucho de África. De hecho, nada más salir de los límites de la localidad y a partir del cabo de Punta Paloma comienza un paisaje dunar de gran magnitud y encanto que extiende sus brazos a lo largo de varios kilómetros de costa. Es precisamente una dorada duna gigante lo más característico de esta playa a 10 kilómetros de Tarifa, desde cuyas alturas se disfrutan unas vistas espectaculares.

Bolonia, en Tarifa: la duna móvil y las ruinas romanas de Baelo Claudia
Una preciosa ensenada abierta al mar y los vientos donde darse un apetecible baño junto a unas ruinas romanas, las de Baelo Claudia, un conjunto arqueológico que fue una próspera villa costera en el siglo II a. C. La larguísima playa, que encontramos entre Tarifa y Zahara de los Atunes, es reconocida por su enorme duna de arena de 30 metros de altura y 200 de ancho que avanza tragándose el pinar.
Los vientos de la zona hacen que sea ideal para la práctica del windsurf, kitesurf y todo tipo de deportes de vela. Una visita al conjunto arqueológico de Baelo Claudia pasa por los restos del foro, los templos, el santuario, el mercado, la basílica, el teatro, las termas y la fábrica de salazones.
© © JaphotosPlaya de Maro, en Nerja: las calas de los acantilados
Este tramo paradisíaco de la Costa Tropical es uno de los grandes tesoros de Andalucía. Aguas turquesas, soberbios acantilados, pueblos con encanto… es lo que espera a quienes se acerquen a descubrirlo. El Paraje Natural Maro-Cerro Gordo lo forman un conjunto de acantilados que van formando pequeñas y encantadoras calas. En este entorno, junto a la localidad de Nerja, se encuentra la de Maro, una playa con menos afluencia de gente que otras del municipio, donde disfrutar de sus fondos y sus aguas cristalinas haciendo snorkel, o alquilando un kayak (malaga-aventura.es) desde el que descubrir los acantilados y hasta cascadas escondidas.
© © SeaphotoartCala de Enmedio, en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar
Una de las playas más desconocidas del Cabo de Gata, quizás porque no tiene un fácil acceso. Para llegar a ella, un antiguo arrecife de coral, hay que caminar una media hora desde Agua Amarga o veinte minutos desde cala Plomo –donde hay un aparcamiento–. También se puede acceder por mar. El premio a la caminada es una cala de gran belleza, arena fina y dunas fosilizadas entre las que se forman pozas con un agua azul intenso.
© Getty Images/500px PlusMazagón, kilómetros de playas
Kilómetros de playas nos regala el litoral onubense entre la ría de Huelva y el Parque Nacional de Doñana. Playas vírgenes, tan largas que es complicado estar cerca de alguien, en un entorno de pinares y acantilados. En tantos kilómetros, la costa va cambiando de nombre. Entre las más reconocidas están la playa de la Fontanilla, la primera según se pasa el casco urbano de Mazagón, la playa del Parador, la de Rompeculos, entre las más vírgenes o la de la Torre del Loro, la más fotografiada debido a los restos de su torre del siglo XVI, junto al camping de Doñana.
© © Sergey DzyubaCabopino, en Marbella: el único tramo virgen de la Costa del Sol
La más alejada del centro de Marbella en dirección a Fuengirola –a unos 14 kilómetros– es esta playa natural, una de las mejores de la Costa del Sol, dentro del Paraje Natural de las Dunas de Artola. Su arena fina, sus aguas transparentes, las dunas naturales y el estar alejada del ajetreo del verano marbellí le otorgan mayor encanto. La reconocerás por la torre Ladrones, una torre de vigía de 15 metros de altura y origen árabe, que la vigila desde hace siglos.

Playa de los Genoveses, el rincón salvaje del Cabo de Gata
En pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, la Playa de los Genoveses es uno de esos rincones donde el paisaje sigue teniendo un aire completamente salvaje. Su bahía, de más de un kilómetro de longitud, está cubierta de arena fina y dorada y bañada por aguas poco profundas, mientras las dunas y la vegetación mediterránea se extienden a los pies del Morrón de los Genoveses.
A unos 3 kilómetros de San José, se llega caminando por senderos que atraviesan este paisaje volcánico o en coche hasta el aparcamiento situado a unos 500 metros de la playa. Es un arenal virgen y sin servicios, algo que forma parte precisamente de su encanto: conviene acudir preparado con agua, comida y protección solar. En septiembre, con menos calor y afluencia que en pleno verano, resulta especialmente apetecible para darse uno de los últimos baños de la temporada.
© © Ken WelshEl Palmar, en Vejer de la Frontera: el spot de surf gaditano
Infinita es esta playa gaditana, prácticamente virgen, que pertenece a la costa de Vejer de la Frontera uno de los pueblos más bellos de Cádiz. 11 kilómetros de arena fina y dorada por los que dar largos paseos y bañarse en las frías aguas del Atlántico, que refrescan de verdad. En la zona hay numerosos chiringuitos donde sentarse a tomar algo y contemplar atardeceres de postal.
© © WHPicsMatalascañas, a espaldas de Doñana
Que una playa esté respaldada por el Parque Nacional de Doñana, una de las mayores joyas naturales de Andalucía, ya dice mucho de ella. Un arenal perteneciente al municipio de Almonte con un parque dunar que se extiende en dirección a Mazagón entre dunas y pinares que escoltan este tramo de la Costa de la Luz. Es uno de los destinos de playa más visitados de Andalucía (por su cercanía a Sevilla) pero los kilómetros de litoral hacen que haya sitio para todo el mundo. Su arena dorada y fina, los chiringuitos que se suceden en la costa y la práctica de deportes acuáticos son otros de sus atractivos. La torre de La Higuera, lamida siempre por el mar, es su foto más característica.
© © Martin Siepmann/imageBROKERLa Rijana, en la Costa Tropical de Granada
Aguas cristalinas y de poca profundidad tiene esta playa junto al municipio de Castell de Ferro, a 16 kilómetros de Motril. Es de guijarros y está rodeada por acantilados de gran belleza natural. El acceso se hace a pie desde el aparcamiento, en la parte superior. Junto a ella se pueden alquilar una tabla de paddel surf o un kayak y recorrer los acantilados visitando cuevas y otras calitas cercanas (paddlesurflarijana.com).




